El Girona conquistó su primera Supercopa de Catalunya al imponerse a un Barcelona experimental con un gol de penalti de Stuani en la segunda parte. Ernesto Valverde alineó de inicio a cuatro futbolistas del filial y terminó con seis del Barça B, entre los que destacó Riqui Puig, eléctrico, activo y capaz de marcar el ritmo de un equipo.

Los dos mejores equipos catalanes de la temporada pasada encararon desde diferentes perspectivas la Supercopa. Con siete jugadores del primer bloque el Barcelona y con un once plenamente competitivo, aunque relleno de suplentes, el Girona. Ernesto Valverde departió larga y amistosamente con Eusebio Sacristán y su ayudante, Onésimo, en la zona de los banquillos antes de un choque con numerosas trazas de amistoso y banco de pruebas.






Supercopa de Catalunya

Valverde alineó a cuatro del filial de inicio

Con el Girona inmerso en el objetivo de la salvación y el Barça presente en todos los frentes, en plena resaca de la semana negra del Real Madrid, tanto como alzarse con el trofeo la finalidad de los contendientes consistía en no tomar riesgos excesivos ni emplear más energía de la necesaria.

En un escaparate para los filiales Miranda (lateral izquierdo), Wague (lateral derecho), Riqui Puig (interior) o Collado (extremo izquierdo), destacó el debut de Todibo en la demarcación de medio centro y la alineación de los refuerzos de invierno del Barcelona, Murillo y Boateng, casi inéditos en la competición oficial.

Desde el comienzo imperó el centrocampismo, no hubo sacrificios extraordinarios en la presión y el bajo nivel de intensidad llevó la indiferencia a las gradas de la Nova Creu Alta. Un cumpleaños aburrido para los veteranos Iraizoz (38) y Boateng (32).

Tardaron mucho los equipos en proclamar sus declaraciones de intenciones, que tampoco fueron muy sinceras. El Barça buscó la posesión con la chispa de Riqui Puig y la naturalidad de Aleñá mientras el Girona intentaba enseñar los colmillos al contragolpe. En uno de ellos, ya en el minuto 23, Lozano resolvió cruzando en exceso sobre la portería de Cillessen. Acto seguido, un centro venenoso de Valery cruzó el área pequeña sin que Roberts llegara a rematar.





Muestra evidente de la escasez de recursos ofensivos fue un chut a portería desde el centro del campo de un Boateng muy desconectado de la actividad colectiva. Iraizoz paró con el pecho. Un detallito. A falta de grandes obras, en la Nova Creu Alta sólo se apreciaban detalles, y con cuentagotas. Un desborde de Malcom por la banda, una disputa subida de tono entre Boateng y Pere Pons, un túnel de Todibo en el centro del campo… Malcom dispuso de la única oportunidad digna de mención del Barça en el primer acto al terminar un pase interior de Collado, pero Iraizoz desvió en dos tiempos.


Todibo empezó de medio centro y luego pasó a central

En el descanso Valverde practicó un único movimiento al sustituir a Umtiti por el centrocampista Oriol Busquets, con lo que Todibo se retrasó a la posición de central. Por su parte, Eusebio realizó cinco cambios y tiene motivos para arrepentirse de uno de ellos. Douglas Luiz, pieza clave en los últimos partidos, sólo aguantó unos minutos antes de caer en una lesión aparentemente muscular. Lo peor que te puede ocurrir en una Supercopa de Catalunya.

Muy activo, el menudo Riqui Puig intentaba incrementar el voltaje desde el volante izquierdo, pero si el público hacía la ola no es porque disfrutara del espectáculo sino todo lo contrario. Algo había que hacer para combatir el aburrimiento. En medio del desierto apareció en el minuto 69 un imprudente Collado para cometer un penalti absurdo sobre Valery que Stuani transformó en el gol de la victoria. En aquel instante el Girona actuaba con una delantera titular (Stuani, Borja García, Portu) mientras por el Barça Collado, Boateng y un menguante Malcom ejercían de Messi, Suárez y Dembélé.





El Barcelona, que terminó con seis jugadores del filial, gastó una bala con un testarazo de Aleñá al que Iraizoz respondió con una buena intervención y desvió lo justo para que el balón muriera en el larguero. El asedio azulgrana en los últimos minutos, antes de que una turba de niños invadiera el terreno de juego, no tuvo premio.


Ficha técnica

Barcelona, 0 – Girona, 1

Barcelona: Cillessen; Wagué, Murillo, Umtiti (Oriol Busquets, min.46), Miranda; Todibo (Chumi, min.66), Riqui Puig, Collado (Abel Ruiz, min.75), Aleña, Malcom y Boateng.

Girona: Iraizoz (José Suárez, min.46); Pedro Porro (Carnero, min.46), Bernardo (Alcalá, min.46), Muniesa, Valery; Roberts (Stuani, min.65), Pere Pons (Paik, min.46), Àlex Granell (Douglas Luiz, min.46 -Eric Montes, min.49-), Aleix García; Doumbia (Borja García, min.65) y Lozano (Portu, min.65).

Gol: 0-1: Stuani (p.), min.69.

Árbitro: Medié Jiménez (Comité catalán). Mostró tarjeta amarilla a Eric Montes (min.84) y a Stuani (min.86).

Incidencias: Final de la Supercopa de Cataluña disputada en el Estadio de la Nova Creu Alta de Sabadell (Barcelona), ante 10.722 espectadores. Antes del encuentro, se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del expresidente del Girona FC, Josep Gusó.

Aleñá ante Muniesa en la final de la Supercopa
(FCF)









Fuente: LA Vanguardia

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