Salvo un cambio radical de última hora, las posibilidades de acuerdo entre el Govern y los comunes para sacar adelante los presupuestos
de la Generalitat de este 2019 son prácticamente nulas, después del rechazo por parte de ERC y PDECat de las cuentas generales del Estado. Las dos partes, de hecho, se están preparando para certificar el desacuerdo, y más en un escenario de previsible adelanto electoral, a pesar de que de momento ninguna de ellas lo ha oficializado.

El Govern formalmente no arroja la toalla, aunque reconoce que en las actuales circunstancias el acuerdo es, cuanto menos, “muy complicado”. A pesar de ello, la intención es tomarse un tiempo
prudencial, en espera de los movimientos de Catalunya en Comú, antes de adoptar una decisión definitiva sobre el mantenimiento de la prórroga de los presupuestos del 2017 también durante todo este 2019 por segundo año consecutivo. Lo que no tiene voluntad de hacer en ningún caso el Govern es llevar las cuentas al Parlament sin antes tener garantizado un pacto para su aprobación, a fin de no repetir el fiasco que se produjo en el 2016, cuando el rechazo de la
CUP provocó que los números fueran devueltos por vez primera.






El partido de Colau reta a la Generalitat a presentar sus números en el Parlament

Ésta es la imagen que el Govern quiere evitar. Mientras que los comunes, en cambio, lo que hacen es precisamente retarle a que los presente en el Parlament. El partido que lidera la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, rechaza mantener más reuniones bilaterales con la Conselleria d’Economia –han tenido una decena de encuentros en dos meses– y quiere que Quim Torra y Pere Aragonès lleven el proyecto de presupuestos a la Cámara catalana. En función de los números que defienda el Govern decidirán si presentan enmienda a la totalidad o permiten su tramitación. “No habrá más reuniones bilaterales, que presenten su proyecto de presupuestos y ya veremos qué hacemos”, afirman desde Catalunya en Comú.

En la confluencia de izquierdas lamentan que, después de más de dos meses de negociación, aún desconocen el proyecto de presupuestos y ni si quiera tienen la previsión total de gasto con la que trabaja el Govern.

Una de las condiciones que ponen los comunes para facilitar las cuentas del 2019 es precisamente revertir los recortes aplicados desde el 2011 y que aún persisten en diversos ámbitos. En concreto, reclaman una inversión extra de 1.700 millones de euros en los presupuestos, destinados a sufragar, entre otras cuestiones, la contratación de 850 médicos de atención primaria, la subvención pública de las guarderías, la ampliación de la renta garantizada de ciudadanía o la escuela inclusiva. La información –parcial según ellos– que ha presentado hasta la fecha Economia no cumple estas condiciones, insisten los comunes. Y después de dejar perder los 2.400 millones para Catalunya previstos en los presupuestos generales del Estado, los comunes dudan de que el Govern pueda asumir estas demandas.





La otra vía que ha propuesto Catalunya en Comú para incrementar los ingresos de la Generalitat y aumentar el gasto social tampoco parece del agrado del Govern. Se trata de la subida del IRPF a las rentas altas (un 2% de los contribuyentes) y la reforma del impuesto de sucesiones y donaciones, además de tasas medioambientales y la lucha contra el fraude fiscal. Aragonès se ha abierto hacer un “gesto” en sucesiones y, en el último pleno del Parlament, a revisar el IRPF, sin concretar cómo.








Fuente: LA Vanguardia

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