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Gianluca Vacchi revoluciona Madrid


Llegó a Madrid como llegan los multimillonarios e “influencers”, en jet privado y compartiéndolo en redes sociales.

Al momento, ya tenía más de 200.000 me gusta y cientos de comentarios llamándole “bellisimo”, invitándole a Ecuador o repitiendo los emoticonos de la llama de fuego. Lo cierto es que, a sus 49 años, Gianluca Vacchi está más “on fire” que muchos de los que aún no han cumplido ni los 30; quizá ahí resida el secreto de su éxito y de sus 9,2 millones de seguidores en Instagram: Vachi demuestra que la edad sólo es un número (sobre todo si se tiene la cuenta corriente atiborrada de números) y no hay por qué perder la llama de la vida conforme se avanza en edad.

Sus vídeos bailando, mostrando siempre su torso desnudo (pero musculado, bronceado y plagado de tatuajes) hacen las delicias de sus seguidores, pero también gusta su ostentoso modo de vida cargado de pompa y hazañas prohibitivas siempre en un contexto de puro lujo. El heredero del imperio IMA (una empresa de procesamiento y envasado automático) puede permitírselo y hacer gala de ello sin remilgos. El narcisismo está de moda.

El multimillonario italiano, natural de Bolonia, ahora también es pinchadiscos y el sábado, cientos de personas no quisieron perderse su sesión en la mítica sala Teatro Barceló. Por si había dudas, ya que hubo unos minutos, durante el traspaso, en los que no se escuchó música, Vacchi compartió con sus seguidores que había estado ensayando en la mesa de mezclas y no sólo de paseo con Cristiano Ronaldo, después vino el confeti, el megatrón y la divertida puesta en escena del empresario. De una chaqueta con lentejuelas negra, pasó a la camiseta, para finalmente, y deleite de sus fans, su pecho al descubierto. Estuvo escoltado por su equipo profesional, por su prometida Giorgia Gabriele, por los Gemeliers (que no se perdían ni un gesto del italiano y un sinfín de espectadores que agradecieron su selección de temas.

Un detalle (por su parte), es que Vacchi es consciente de que se debe a su “público” y a la repercusión en redes sociales. Por lo que no dejó de atender a los fans que le enseñaban el móvil desde el otro lado del escenario: estirando el brazo fornido se grababa con ellos, a sí mismo, les tiraba un beso o se dirigía a las cámaras de sus teléfonos con una enorme sonrisa.

Lo mejor: El mensaje de vitalidad. A punto de cumplir los 50, uno puede llenar la mítica sala Teatro Barceló de Madrid, y recibir a cambio una cuantiosa cantidad (que se especuló ascendía a los 36.000 euros).

Lo peor: repetir una canción. ¿A qué saben cuál? Sí, “Despacito”. Él se escuda en que aprovechó para llamar a Luis Fonsi en directo y por Facetime, para que viera al Teatro Barceló disfrutar de su éxito.




Fuente: La razon

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