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Fotorrelato: ¿Qué hacen las nuevas aguas embotelladas que no haga la del grifo? | BuenaVida

Al agua de mar, que también se vende embotellada en los estantes de algunos herbolarios, hay quien le atribuye propiedades curativas por sus oligoelementos y minerales. Conviene no olvidar que su contenido en sal triplica la concentración del agua dulce y que y que se contempla su uso para la limpieza de alimentos o para la cocina, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan).

“Se han escrito libros en los que se habla de una dieta —la del delfín— que predica que el agua del mar otorga un supuesto ‘poder equilibrante basado en el ADN marino”, cuenta Escorihuela. “Las sales son indispensables para mantener los procesos bioquímicos de nuestro cuerpo, pero no significa que el agua de mar tenga efectos positivos para la salud.

El nivel de sus sales es tan elevado (’36 gramos de sal por cada litro de agua, frente a los 9 que contiene nuestro organismo’, según proclaman los propios fabricantes de estas aguas, quienes recomiendan tomarla en dosis de 20 mililitros diarios diluidos en otras bebidas) que causa deshidratación, además de que aumenta la presión sanguínea alterando el ritmo cardíaco y puede causar náuseas, vómitos, diarreas, delirios y debilidad. En grandes cantidades puede causar coma y hasta la muerte”, indica Escorihuela. A lo que J.M. Mulet añade que puede poner en peligro el buen funcionamiento celular.

Otra cosa son las aguas de mar con fines gastronómicos que se pueden encontrar en los grandes supermercados, y que se usan como sustituto del condimento cristalizado. Como señala el dietista-nutricionista Àlex Pérez: “Se puede utilizar para cocinar, pero no tiene nada que ver con que posea unas propiedades curativas, sino que puede ser una alternativa para salar los alimentos interesante para algunos platos como las papas arrugadas”.




Fuente: El país

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