El exconseller d’Interior, Joaquim Forn, separó su actividad política de la oficial, al señalar que como político estaba a favor de la celebración del referéndum pero como conseller cumplió las órdenes de la Fiscalía y la magistrada del TSJC, en el sentido de impedirlo, durante el testimonio que está prestando ante el Tribunal Supremo por el
procés
.

Fidel Cadena fue el fiscal encargado de interrogar a Forn, que al contario que Junqueras accedió a contestarle y no hizo referencia a ser un preso político. Así, lo primero que se le planteó fue desde cuándo había ido a actos independentistas y señaló que durante años. La siguiente cuestión es si le habían detenido por ello. Una vez, respondió. En 1986 fue denunciado cuando intentó entrar con una bandera catalana en un evento deportivo. Desde entonces, nunca más.






Asegura que acató todas las instrucciones de la Fiscalía y de la magistrada del TSJC

Forn entró en el Govern el 14 de julio de 2017, pero negó que la salida de otros consellers se debiera a su oposición al referéndum, porque argumentó que habían votado. Y en cuanto a él, aseguró, políticamente era favorable al referéndum del 1-0, pero como responsable de Interior acató todas las instrucciones de la Fiscalía y de la magistrada del TSJC, que le encargaron impedirlo.

De esta forma firmó el decreto de convocatoria y en la entrevista con Puigdemont antes de ser nombrado le mostró su compromiso político con la iniciativa, pero aseguró que jamás dio órdenes a los Mossos d’Esquadra para que facilitaran las votaciones. “No di órdenes a los Mossos, ni yo, ni el president ni el vicepresident de la Generalitat”. En este sentido, el fiscal le preguntó sobre unas declaraciones del 28 de septiembre de 2017, y aquí profundizó en esta dualidad expresada: los Mossos cumplirían la ley y el Govern lo promovería.





Joaquim Forn reconoció que había sido requerido en cinco ocasiones por el Tribunal Constitucional para que se cumplieran sus autos y sentencias, incluso con advertencia de responsabilidades penales en caso de hacer caso omiso, pero criticó a esta instancia por estar politizada. “Creíamos que estábamos avalados por una base legal para organizar un referéndum”.





El antiguo conseller dijo que no conoció el documento Enfocats hasta que leyó la causa y que no comparte la idea de aumentar la conflictividad ante una respuesta negativa del Estado, como también negó formar parte de ningún comité ejecutivo ni haber participado en la hoja de ruta, aprobada en 2015.


Dos de los puntos más críticos por los que se acusa a Forn son los incidentes del 20 de septiembre ante la Conselleria de Economia y el 1-0. En cuanto a los primeros, se lamentó que no les anunciaran los registros en unos departamentos, pero en cualquier caso justificó lo ocurrido como el derecho a la protesta. Para solucionar la situación llamó a Jordi Sànchez, 18 veces, según el fiscal, aunque sólo pudo hablar cuatro o cinco. Creyó que podía ser un buen mediador y así se lo dijo al major Trapero.

La responsabilidad de la seguridad aquel día era de los Mossos, pero dijo que sus noticias no eran que la comitiva judicial no pudiera salir hasta la madrugada, sino que no habían terminado sus trabajos. Aquí, Cadena tuvo un lapsus, porque citó a Oriol Pujol cuando el titular del departamento era Oriol Junqueras.


Lapsus del fiscal

En cuanto al 1-0, insistió en que los Mossos cumplieron las órdenes que se les dieron y que fueron los primeros en presentar un plan operativo. Según Forn, el referéndum fue el mayor despliegue de la policía autonómica, pues se emplearon unos 8.000 agentes, que levantaron más de 6.000 actas que permitieron cerrar otros tantos centros de votación. Y recalcó que las instrucciones judiciales era actuar de forma proporcionada y que hubo violencia localizada, en su opinión debida a otros cuerpos policiales





En paralelo, admitió, tres consejeros se hicieron cargo de locales a fin de promover el referéndum y que el Govern mantuvo la convocatoria.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: