Demasiadas veces los buenos discos se quedan sin una segunda oportunidad y contra ese destino para «Sueños y Tormentas» (2018) quiere rebelarse su autor, Fino Oyonarte (Almería, 1964), al que sacamos del estudio donde está grabando su grupo de siempre, Los Enemigos. La banda que mantiene desde hace más de tres décadas junto a Josele Santiago publicará su nuevo trabnajo en enero del año que viene, pero mientras, el bajista lanza un single «No mirar atrás / Calles vacías» (Buenaventura / Intromúsica) que devuelva impulso a su primer disco en solitario, un trabajo intimista, algo descarnado y sentimental. «Estoy muy contento con el resultado de aquel disco, porque no es fácil sacar adelante un proyecto tan diferente de lo que la gente puede esperar de ti. Ha sido duro autofinanciarme, grabarlo y producirlo. Ya sé que hay muchos discos en el mundo y que la gente no tiene por qué hacer caso al tuyo, pero creo que este álbum todavía tiene recorrido», dice el músico y productor, que se presenta mañana en el Café La Palma en formato acústico «con alguna sorpresa».

Guitarra de copiloto

«Se puso muy cuesta arriba y muchos compañeros me decían que no lo grabase de manera profesional, que ya nadie oye discos o lo hace con el teléfono y que no vale la pena. Y es cierto que fue complicado, pero si hay alguien que lo ha encontrado interesante, y me consta que es así, el esfuerzo ha servido para algo. Bueno, para eso y para tener el primer single en vinilo de mi vida», explica. Las dos canciones que aparecen ahora con una estética más pop formaban parte de «Sueños y Tormentas», pero tenían otro color, más positivo o alegre, que las dejó fuera. «Por eso me tomo el single como un motivo de celebración y para que vuelva a abrir la puerta. La carrera en solitario es un camino que quiero seguir recorriendo», asegura. Otra cuestión es que la belleza del disco, plagado de arreglos de cuerda, sea difícil de plasmar en el escenario. «Solo hice una presentación con banda, la primera en Madrid, y alguna vez con un trío de cuerda. Pero la mayor parte de los conciertos los he dado llegando con mi guitarra de copiloto y conmigo al volante», dice Oyonarte. En Madrid volverá a ser así, sin miedo a la soledad. «Esto me ha dado fuerza, ganas, energía para seguir expresando lo que siento».




Fuente: La razon

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