Oriol Junqueras sabe que el resultado de ERC el domingo depende de su actuación de hoy en el hemiciclo. La ERC pragmática se ha refugiado en el Govern silente mientras su líder lidia con las barreras judiciales para remontar la tendencia de desgaste de las encuestas. Es ya tradición que la campaña se le haga larga a los republicanos, pero, después de superar el millón de votos el 28-A, que Carles Puigdemont se imponga en las europeas y Ernest Maragall no logre la alcaldía de Barcelona devolvería al independentismo a la alternancia electoral. Un péndulo movido por una competencia cortoplacista por el mismo espacio electoral sin unidad estratégica ni relato conjunto de futuro.

El líder de ERC aprovechó ayer su primer tránsito de la cárcel de Soto del Real al Congreso como prólogo del gran acto electoral en la sesión de constitución de las Cortes. “Hay que ganar el domingo y llevar el país a la libertad”, dijo en la sala Lázaro de Dou de la Cámara Baja bajo custodia de la Policía Nacional.

Los servicios de seguridad habían aceptado la petición de los portavoces de ERC y JxCat de acompañar a sus diputados presos y lo que se encontraron fue al parlamentarismo independentista catalán en pleno al que se sumaron los representantes de Bildu. Junqueras, Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull acabaron repartiendo abrazos, atendiendo llamadas telefónicas a través de los aparatos de sus compañeros y grabando vídeos. “Momentos de libertad” hasta que se toma conciencia de que no hay kit del diputado: iPad, iPhone, beneficios por convenios de atención médica en Madrid…, incompatibles con su encarcelamiento en el módulo 10 de Soto del Real.

Si la imagen buscada de normalidad en la Cámara molestó a los grupos de la derecha, hoy aumentará la tensión. Los diputados presos tendrán libertad de movimientos dentro del hemiciclo e incluso en la cafetería. Y en lugar de fijar los focos sobre Meritxell Batet, que se convertirá en la presidenta del Congreso, la dirigente del PSC no será más que un personaje secundario con otros 345 figurantes de excepción en un acto de campaña. Pedro Sánchez querría ese papel, pero en la Moncloa tienen claro que se convertirá en uno de los objetivos mediáticos de los diputados presos. “Sonrisa de victoria”, “mirada de dignidad”, son las expresiones que esgrimían ayer desde ERC y JxCat.

Junqueras y su equipo hace días que trabajan en la fórmula para acatar la Constitución. Y si en un primer momento hubo quien rechazó estridencias más allá del “por imperativo legal”, hoy pronunciará un texto medido pero liberado del corsé de una posible invalidez constitucional. El líder de ERC dejará su escaño para recoger el acta de diputado europeo mientras el resto de presos deberán decidir si, ante el requerimiento de suspensión del cargo público señalado en la ley de Enjuiciamiento Criminal, acaban cediendo paso a otros miembros de la lista de JxCat.

Pedro Sánchez ha encontrado ahí unos inesperados aliados. PP y Ciudadanos quieren acelerar esa suspensión y si Sànchez, Rull y Turull actúan como hicieron en el Parlament la mayoría absoluta convierte a los independentistas en innecesarios para una investidura prevista para julio. También la derecha está necesitada de votos el domingo y la única carta pasa por enquistar el problema catalán.

Le toca a Pedro Sánchez propiciar soluciones y pasar de figurante a protagonista. ¿Tendrá la valentía para afrontarlo? Le preguntaron ayer a Aitor Esteban en el Barcelona Tribuna. Desde la comodidad de quien tiene todo que ganar y nada que perder, respondió: “No lo sé, no puedo hacer de adivino”. Lo que sí sabe es que el guion de la legislatura y de una negociación no puede ser público. Tampoco la del PNV con el PSOE por la investidura. Lo contrario sería “una inexperiencia o una desfachatez…”.




Fuente: LA Vanguardia

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