Cada 112 segundos circula un tren por el túnel de plaza Catalunya de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC). En el argot interno de la compañía, esos 112 segundos son la señal de que todo está funcionando a la perfección en la línea del Vallès. Pero la infraestructura ya está al límite de su capacidad y el tiempo de paso poco margen de mejora tiene. Una vez se incorporen al servicio los quince nuevos trenes ya adquiridos para los próximos años no habrá espacio para crecer más, por mucho que se quiera.

La mejora de la infraestructura es la única opción que queda para hacer frente al creciente número de ciudadanos que optan por el transporte público y al incremento de usuarios derivado de las prolongaciones de Sabadell y Terrassa. Para ello, la Generalitat estudiará la posibilidad de construir un segundo túnel ferroviario entre Barcelona y el Vallès cruzando bajo Collserola.





Se trataría de un corredor directo con un nuevo trazado entre las ciudades vallesanas y la capital catalana que tendría un doble beneficio: por un lado, aumentaría la capacidad; por el otro, reduciría el tiempo de viaje en 15 minutos entre Sant Cugat y Barcelona mediante la creación de trenes semidirectos con menos paradas, lo que agradaría especialmente a los pasajeros que
se desplazan desde Sabadell y Terrassa. En estos trenes el tiempo de trayecto hasta plaza Catalunya quedaría por debajo de la media hora, lo que para el presidente de FGC, Ricard Font, “hace al tren muy competitivo frente al vehículo privado”, pensando en todos aquellos que sufren cada mañana los atascos de la C-58.


Una idea a largo plazo

La perforación bajo Collserola para dar pie a trenes semidirectos no tiene calendario

El proyecto de construcción del nuevo túnel en Collserola es la idea más ambiciosa de la agenda estratégica prevista hasta el 2030 de FGC, presentada ayer por el presidente de la compañía, Ricard Font, que ha aportado aire fresco y nuevas ideas desde que asumió el cargo hace unos meses. Con todo, de momento es una idea sobre el papel que no tiene ningún proyecto, ni tan siquiera un dibujo. Menos todavía, presupuesto. Para el año que viene se espera contar con un estudio informativo que evalúe la factibilidad técnica y la viabilidad socioeconómica. Será entonces cuando se decida si se tira adelante y la Generalitat y la Autoritat del Transport Metropolità (ATM) deberán situarla en una reñida escala de prioridades presupuestarias del plan director de Infraestructuras 2021-2030, cuya redacción está a punto de empezar. El conseller de Territori, Damià Calvet, evitó ayer dar una posible fecha en la que el proyecto podría ser realidad.





En ese aspecto, la prolongación de la línea del Llobregat desde plaza Espanya hasta Gràcia es la principal prioridad para el Govern, como avanzó La Vanguardia el mes pasado. La perforación de un nuevo túnel de 4 km bajo el Eixample actuará como una nueva línea de metro en la capital catalana en una zona desatendida como Francesc Macià y permitirá doblar el número de usuarios de la línea de FGC en el Baix Llobregat. Eso, a la vez, comportará una ampliación del servicio con más trenes y mejoras en las estaciones. En las de las afueras se pretenden construir aparcamientos disuasorios para potenciar la intermodalidad y en las del centro de Barcelona se podrían hacer intercambiadores con autobuses interurbanos. El proyecto ejecutivo del túnel y de las nuevas estaciones a la altura del hospital Clínic y Francesc Macià está en proceso de redacción y se espera que esté listo a principios del 2020.


La prolongación de la línea del Llobregat hasta Gràcia es la principal prioridad

Más verdes están otras metas planteadas por Ferrocarrils como por ejemplo la creación de unos trenes regionales entre Catalu-nya y el sur de Francia aprovechando la liberalización ferroviaria prevista para el 2020 y la gestión del tren lanzadera del aeropuerto de El Prat, cuya infraestructura está previsto que esté construida en el 2022.








Fuente: LA Vanguardia

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