Felipe VI ha recordado este miércoles en el Palacio Real, en Madrid, que en el mismo acto de la entrega de medallas de la Orden del Mérito Civil de 2015, ya subrayó “la vocación integradora de la Corona, su independencia y neutralidad” como “un servicio fundamental al Estado y a la sociedad”. Y que sus acciones se rigen por “la ejemplaridad y la dignidad, por la integridad, la capacidad de sacrificio y la entrega sin reservas a España”. Cinco años después de su proclamación, y “con el claro ejemplo y la clara inspiración” de las 41 personas condecoradas, ha querido ratificarlo: “Quiero reafirmar el compromiso de servicio al conjunto de los españoles que, desde el primer momento ha guiado mis actuaciones como jefe del Estado”, ha enfatizado, “Una responsabilidad”, ha señalado, “que va unida a la confianza plena en nuestro destino colectivo en democracia y libertad”.

Si el lunes se sometió al rigor de la solemnidad de la Corona británica para ser investido en Windsor con su máxima distinción, este miércoles el Rey ha buscado de forma intencionada la naturalidad y la compañía de gente corriente y ejemplar para conmemorar el aniversario de su proclamación. Como ya hiciera en el primer aniversario, ha aprovechado la singularidad del acto de imposición de condecoraciones para reflejar los empeños que se fijó como jefe del Estado en los de sociedad española anónima y dinámica, en estos 41 ciudadanos distinguidos: “Sois un referente moral que nos ofrece un espejo en el que mirarnos”.

Cinco años intensos

En su discurso de proclamación el 19 de junio de 2014 destacó el compromiso de velar por la dignidad de la Corona y preservar su prestigio con “una conducta íntegra, honesta y transparente”. La llegada de Felipe VI redujo la familia real, estableció cortafuegos éticos y sometió a transparencia las cuentas de la institución. En el ámbito familiar, tuvo que revocar el título del Ducado de Palma a su hermana Cristina tras su procesamiento en el caso Nóos, del que sería absuelta, por los negocios que su marido Iñaki Urdangarin hizo a la sombra de La Zarzuela.

El desafío independentista catalán ha supuesto el mayor factor de presión a la Corona en estos años. Como jefe del Estado, el 3 de octubre de 2017 instó a los poderes del Estado a garantizar el orden constitucional y estatutario. Un discurso que el independentismo catalán no le ha perdonado.

Los años de Felipe VI al frente de la Corona también han coincidido con un período de inestabilidad política. La despiadada crisis económica y los innumerables casos de corrupción acabaron con la hegemonía del bipartidismo y desembocaron en un fraccionamiento del mapa político y una congestión institucional. Felipe VI tuvo que convocar en 2016 cinco rondas de consultas y dos elecciones generales para que fuese posible formar gobierno en España, mientras que su padre consultó en diez ocasiones a los partidos tras los comicios en 39 años de reinado. El pasado día 6 el Rey cerró su sexta ronda de consultas en una nueva investidura que todavía está en el aire.

El Rey, que el martes recibió el apoyo de cuatro expresidentes de España en la reunión del patronato del Real Instituto Elcano por sus esfuerzos en cinco años de reinado para “asentar en España un orden constitucional y democrático moderno a la altura de los tiempos”, ha ponderado la actuación de los condecorados, que, según La Zarzuela, han sido seleccionados teniendo en cuenta un criterio proporcional de población, de variedad autonómica y provincial, generacional y de género. Ha encomiado su actuación, desde la diversidad de ámbitos en los que se les reconoce el mérito, “en favor del bien común y del interés general”, como “expresión y ejemplo de los mejores valores (…) de la sociedad española”.

Les ha agradecido que hayan puesto el bien común por delante, su “sentido íntimo y profundo del deber ético y moral”, su coraje y valentía. Incluso les ha agradecido que lo hicieran “sin esperar nada a cambio” y por haberse convertido en “una referencia ética para España”. “Juntos formáis un todo, una cadena de ejemplaridades que ilumina nuestra ruta a seguir”, ha remarcado, incidiendo en que su comportamiento realza “la importancia de la dignidad y el compromiso de ser ciudadanos de España”.

Los Reyes, la Princesa de Asturias y la infanta Sofía han entrado a las 12.00 al Salón de Columnas del Palacio Real acompañados por el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y por el ministro de Asuntos Exteriores en funciones y canciller de la Orden del Mérito Civil, Josep Borrell. Tras la interpretación del himno nacional por un cuarteto de cuerda integrado por jóvenes alumnas de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, se ha dado lectura de las semblanzas de las personas que reciben la distinción por parte de los periodistas Elena Ochoa y Pablo Motos.

A continuación, con la familia real en el centro del acto, el Rey les ha impuesto la distinción Civil y ha pronunciado su discurso, en el que ha calificado el acto como “sencillo pero solemne y cargado de simbolismo”. Ha considerado que la fecha del aniversario de su llegada al trono “es un día especialmente idóneo” para reafirmar las convicciones con las que asumió la Corona “y reiterar nuestra adhesión a esos mismos valores”.

La mayor de las personas distinguidas es una mujer de 107 años, Clotilde Veniel Gómez, y la menor, una joven de 19, Natalia Díaz Martín. También se ha aplicado un criterio de género: se ha distinguido a 19 mujeres y 22 hombres de diversos sectores de actividad. Todos ellos cumplen con el criterio de mérito que exige la condecoración al destacar en ámbitos como la educación, el medio ambiente, la sanidad, el voluntariado, la investigación, la asistencia social y la cultura.

El acto también se ha celebrado en un emplazamiento cargado de simbolismos: el Salón de Columnas del Palacio Real, donde en 1985 se firmó el Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Europea y en el que en 2014 se produjo la abdicación del rey Juan Carlos I.

La Orden del Mérito Civil fue instituida por Alfonso XIII por real decreto de 25 de junio de 1926 para premiar “las virtudes cívicas de los funcionarios al servicio del Estado, así como los servicios extraordinarios de los ciudadanos españoles y extranjeros en el bien de la Nación”. El Rey es el Gran Maestre de la Orden del Mérito Civil. 




Fuente: El Pais

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