«España no puede ser de unos contra otros. España debe ser de todos y para todos». El rey Felipe VI ha presidido este mediodía la sesión solemne de apertura de la XIV Legislatura, con los ministros del primer Gobierno de coalición desde la II República sentados por primera vez en el banco azul y en ausencia de los parlamentarios independentistas, que le han dado plantón. Ese «unos contra otros» ha resonado en el hemiciclo y ha destacado en un discurso muy medido, en el que Felipe VI ha llamado a los partidos a recuperar la confianza de los ciudadanos las instituciones y ha reclamado «acuerdos» en el Parlamento más polarizado y fragmentado de la actual etapa democrática, con 17 fuerzas políticas. «La esencia del parlamentarismo es el acuerdo», ha subrayado.

«España no puede ser de unos contra otros; España debe ser de todos y para todos. Así lo ha querido la sociedad española desde hace más de 40 años. Así lo sigue queriendo y, sobre todo, así lo merece», ha dicho Felipe Vl ante los diputados y senadores de todos los grupos, salvo los de  JuntsxCat, Esquerra Republicana, CUP, BNG y EH Bildu.

Frente a la espantada de los parlamentarios independentistas, Felipe VI ha expresado su «consideración y reconocimiento» hacia los representantes de la soberanía nacional, «como expresión de un verdadero respeto institucional a quienes encarnan el Poder Legislativo». También ha recordado que la solemne sesión de este lunes supone «el encuentro entre los representantes del pueblo español y el jefe del Estado, que, de acuerdo con nuestra Constitución, es el símbolo de su unidad y permanencia».

También ha destacado el compromiso que, al asumir el trono en 2014, asumió ante las Cortes como «Rey constitucional, comprometido con la democracia y la libertad»  y ha agradecido a los partidos qye participaron en la ronda de consultas previa a la designación de Pedro Sánchez como candidato a la investidura, un trámite del que se autoexcluyeron los independentistas.

El Rey ha recorddo a los parlamentarios su obligación de «colaborar lealmente con todas las instituciones del Estado y observar comportamientos que merezcan la mayor consisderación y respeto», algo que «los españoles esperan demandan y merecen de todos cuantos asumimos responsabilidadees públicas e institucionales».

Previamente, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, había hecho un llamamiento al diálogo y al respeto a la diversidad y la tolerancia. En un discurso sembrado de citas a sus antecesores como tercera autoridad del Estado, Batet recordado que «en el Parlamento no existe el enemigo» y que «a cada diputado corresponde la representación de todos los ciudadanos». Frente a quienes ven la pluralidad política como un estorbo, ha citado a Sófocles: “Como Hemón recuerda a Creonte ‘Sólo en un desierto podrás gobernar perfectamente en solitario”.

Los partidos independentistas han plantado a la Familia Real. Una hora antes de que se iniciara la sesión solemne, los portavoces de esas formaciones, que con 49 parlamentarios están más representadas que nunca en las Cortes, comparecieron públicamente para justificar su actitud y leer un manifiesto titulado: «No tenemos Rey».

Para compensar su ausencia, los diputados y senadores de los demás partidos, puestos en pie, recibieron a la Familia Real —el Rey, la reina Letizia, la princesa de Asturias y la infanta Sofía– cuando hizo su entrada en el hemiciclo con un prolongado aplauso que no se interrumpió hasta que empezaron a sonar las primeras notas del himno nacional. Solo algunos parlamentarios de Unidas Podemos no aplaudieron. Al término del discurso real se repitió la ovación salpicada con gritos de “¡Viva España!” “¡Viva el Rey!” y “¡Viva la Constitución!”




Fuente: El Pais

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