El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha reunido de urgencia a su Gobierno esta tarde para anticipar también las elecciones autonómicas gallegas, tras la decisión en el mismo sentido anunciada por el lehendakari Iñigo Urkullu. Fuentes del PP gallego dan por hecho que los comicios serán el 5 de abril, la misma fecha que los vascos. Será la cuarta vez que coincidan las elecciones vascas y gallegas. El líder del PP gallego aspirará a renovar por cuarta vez también la mayoría absoluta de la que disfruta desde 2009. Las encuestas conocidas hasta ahora apuntan a que no está lejos de conseguirlo, pero que la disputa puede estar muy reñida.

Feijóo reaccionó rápidamente tras el anuncio de Urkullu a las 16 horas. El presidente gallego apenas tenía tiempo para tomar una decisión ya que, si pretendía hacer coincidir de nuevo las elecciones con las vascas, mañana era el último día para publicar el decreto de convocatoria en el Diario Oficial de Galicia. Apenas había pasado una hora desde el anuncio del lehendakari, cuando las especulaciones ya se habían desatado entre todos los partidos gallegos, cuando el presidente de la Xunta llamó de urgencia a sus consejeros y convocó la reunión extraordinaria de Gobierno.

Las elecciones gallegas, al igual que las vascas, cuyos calendarios han venido siendo coincidentes desde 2009, se deberían celebrar a finales de septiembre o comienzos de octubre. Desde comienzos de año, las especulaciones sobre el posible adelanto electoral se convirtieron en moneda corrientes en la política gallega. Pero Feijóo siempre las atajó y aseguró que su intención era agotar la legislatura.

El discurso del presidente gallego comenzó a girar la pasada semana, justo después de que se conociese que Urkullu estaba consultando a los miembros de su Gobierno sobre un posible adelanto electoral. El pasado jueves, tras la reunión semanal de su Ejecutivo, Feijóo ya no cerró la puerta a la anticipación electoral, aun sin deshacer la incógnita sobre sus planes. Una vez que Urkullu, descubrió sus cartas, la repercusión en Galicia ha sido inmediata.

Todavía en la mañana de este lunes, el líder del PP gallego continuó sembrando la incertidumbre e incluso dio a entender que su decisión en absoluta se vería condicionada por la del presidente vasco. «La decisión que tengamos que adoptar no va a tener una relación con lo que plantee el lehendakari. Tendrá que ver con lo que pensemos nosotros que es mejor para Galicia», ha afirmado en un acto en Mazaricos (A Coruña).

Feijóo parte con amplia ventaja para los comicios frente a una oposición muy dividida. El PSdeG-PSOE se ha recuperado notablemente en los últimos meses, hasta el punto de haber sido el más votado en las elecciones del 26 de abril, ventaja que cedió ligeramente en noviembre. También el Bloque Nacionalista Galego (BNG), que ha vuelto el Congreso de los Diputados, ha tomado oxígeno tras años de profunda crisis. Pero en el tercer espacio de la izquierda, el que en su día constituyó las Mareas, se ha producido una fuerte fragmentación entre Podemos, IU y los distintos grupos nacionalistas que le habían acompañado en los últimos años.

El mayor peligro para Feijóo es la aparición de Vox, que aunque tiene en Galicia mucho menos apoyo electoral que en el conjunto de España, aspira a entrar con algún diputado en el Parlamento autónomo, lo que colocaría al PP en riesgo de perder la mayoría absoluta. Ciudadanos es también una fuerza marginal en la comunidad autónoma, por lo que Feijóo ha rechazado de plano trasladar a las elecciones gallegas la alianza con el partido de Inés Arrimadas que sí se está gestando en el País Vasco y Cataluña.




Fuente: El Pais

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