Pase lo que pase esta noche en el Camp Nou la Liga no estará cerrada matemáticamente, pero una victoria del Barça ante su más inmediato perseguidor serviría para que el campeón le pusiera el lazo de forma virtual. Un triunfo blaugrana frente al Atlético dispararía la ventaja del líder a los once puntos más el goal average con 21 en juego. Una distancia que ya sería prácticamente insalvable para el conjunto colchonero. Un empate también les resultaría práctico a los hombres de Valverde que, sin embargo, no están acostumbrados a manejarse en estas especulaciones.

En cambio, la primera victoria del Atlético en la era
Simeone en el Estadi supondría reabrir el campeonato. El Barça vería reducido mucho su margen de error tras perder en unos días la mitad de su renta y aparecería una cierta sensación de vértigo. Todo eso con el envite de cuartos de final de la Champions en Manchester a la vuelta de la esquina.






El Atlético no ha ganado nunca en el Camp Nou con Simeone en el banquillo

El Barcelona por lo tanto busca sensaciones reales y morales, estadísticas y psicológicas, contables e intangibles, para dejar la Liga vista para sentencia y para viajar a Old Trafford con el depósito de confianza al máximo. El campeón desea volver al orden y a la fiabilidad tras el empate descontrolado ante el Villarreal (4-4). Llega uno de los recodos de la temporada, la encrucijada que permite arribar a siguientes estaciones y cualquier equivocación ahora pondría en riesgo todo el buen trabajo de los barcelonistas durante la campaña.

Viene el Atlético y eso siempre supone un desgaste, físico y mental. El partido se presume de rompe y rasga, de picar mucha piedra. Un encuentro sin concesiones a la galería porque desde que el Cholo atracara en el banquillo rojiblanco el festival que suponían los compromisos entre ambos equipos quedó transformado. Los fuegos artificiales trocaron en encuentros de pierna fuerte, de ataque blaugrana y línea Maginot atlética. Perseverancia barcelonista ante contención rojiblanca, aunque hoy los más perjudicados por un empate serían los visitantes.


Valverde no incluyó en la convocatoria a Ousmane Dembélé

Once veces ha venido Simeone y ha cosechado seis derrotas y cinco igualadas. Ni el argentino en la banda ni Griezmann, cuya presencia genera morbo por su rechazo al Barcelona el pasado verano y porque su fichaje vuelve a estar sobre la mesa, en el césped saben lo que es vencer en el Camp Nou. El francés ni siquiera ha marcado en el recinto blaugrana.





Aspiran ambos personajes capitales del mundo colchonero a cambiar esta racha en un momento trascendente. Le urge al Atlético un golpe en la mesa tras la desazón de su eliminación europea en Turín. Claro que el Barcelona también necesita ir cerrando la carpeta liguera para poder ir aplicando posibles rotaciones si avanza en la Champions.

Valverde no incluyó en la convocatoria a Ousmane Dembélé, que sigue afinando su puesta a punto para intentar participar ante el Manchester United, aunque su presencia en Inglaterra tampoco es segura. El entrenador blaugrana recuperará para el once a Piqué, Rakitic y Messi, suplentes en el estadio de la Cerámica. El argentino, en plena racha goleadora, fue escogido mejor jugador del mes de marzo por la Liga. Valverde no podrá utilizar a Arturo Vidal, sancionado. Se intuyen pocas rotaciones por la dimensión del partido, aunque es posible que haya un hueco para Semedo en el lateral derecho y que Malcom tenga minutos tras dos buenas actuaciones. ¿En detrimento de Suárez?

El cuerpo se lo pide a Valverde porque el charrúa se exprimió en Vila-Real pero no será sencillo que prescinda de sus servicios en el once en un partido así. En el Atlético, Simeone puede contar con Morata y Costa, recuperados de sus problemas físicos. Otra cosa es que el Cholo se atreva a poner a los dos de inicio junto a Griezmann. Va buena parte de la Liga.








Fuente: LA Vanguardia

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