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Fashion Week Madrid 2017: Tristeza en la pasarela | Estilo


La segunda jornada de la Semana de la Moda de Madrid ha comenzado con un nudo de tristeza y alguna que otra lágrima furtiva tras recordar al malogrado David Delfín. La pasarela de Ifema se inauguró esta mañana con la proyección de un corto protagonizado por su amiga y musa Bimba Bosé, fallecida hace ahora nueve meses, y en el que el diseñador también aparecía como actor secundario. Al terminar el día, el ánimo estaba todavía en números rojos, aunque por razones completamente diferentes. Lo más destacado de la cita de este viernes ha sido la confirmación de una tendencia inexorable: que las marcas con cierto tejido empresarial —Roberto Verino, Andrés Sardá, Devota&Lomba— apuestan por el see now, buy now (lo veo, lo compro) en cualquiera de sus variantes. El consumidor no quiere esperar ni las marcas pueden perder el tiempo.

El creador que se vio en el brete de presentar su colección tras el homenaje póstumo a Delfín y Bosé fue Ulises Mérida. Con sus siluetas trapezoidales y vestidos fluidos ha logrado consolidar un estilo personal y claramente identificable: una cualidad difícil de encontrar sobre la pasarela madrileña. Además de su línea de noche, Mérida mostró una edición limitada de cinco camisas blancas realizadas en colaboración con la firma Mirto y que se pondrán a la venta siguiendo el modelo del see now, buy now. Es decir, su llegada a las tiendas inmediatamente después del desfile y no seis meses más tarde, como era la norma hasta ahora.

Hace ya un año que Roberto Verino utiliza esta fórmula con, según dice, muy buenos resultados. Por eso el jueves por la noche, en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, desplegó un catálogo de chaquetas de tweed, faldas de cuero y abrigos de piel para este otoño-invierno.

Andrés Sardá planea cambiar también sus ritmos de distribución. Será la próxima temporada y, para ir ajustando su oferta, en la colección primavera-verano que ha presentado este viernes ha exhibido menos trajes de baño de lo que suele ser habitual. La firma pretende desarrollar más profusamente esta división en enero, justo antes de que los bikinis ocupen los escaparates de las más de 110 boutiques multimarca que constituyen el grueso de su red comercial. “El see now, buy now es lo lógico. El mundo va por ahí y resistirse resulta inútil”, explica Nuria Sardá, directora creativa de la firma. “Además, limita el tema de las copias. Los plagiadores disponen de menos tiempo para ‘inspirarse’. Mi padre siempre decía que era una buena señal porque ser copiado significaba que lo estabas haciendo bien, pero los tiempos cambian”, argumenta. Además, la marca, que es propiedad desde hace una década de la multinacional belga Van de Velde, ampliará su oferta online a Alemania, Holanda y Reino Unido este año.

Modesto Lomba, siempre inquieto, prepara el lanzamiento de una segunda línea de precios más asequibles “para 2018”. Estará compuesta por una serie de “prendas esenciales” que, según explica el diseñador, han sido seleccionadas mediante un estudio de mercado realizado por la Universidad Francisco de Vitoria. También contará con colecciones cápsula que se presentarán cada tres meses y podrán adquirirse en ese mismo momento. Mientras este proyecto toma forma, el presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME) ha teñido este viernes de blanco su pasarela. Con la elección de este “nocolor”, el diseñador buscaba “dejar todo el protagonismo a la arquitectura de los patrones” y, de paso, hacer un guiño a su última fragancia, Hipnotica, que da nombre a esta colección y que está elaborada con jacintos y jazmines blancos, como no podía ser de otra forma. Se trata de su segunda colaboración con la empresa perfumera española Dreamlabo, junto a la que está presente en 600 puntos de venta.

Desde la firma Ángel Schlesser, que aún no ha resuelto sus litigios con el fundador de la enseña, también valoran la posibilidad de sumarse al see now, buy now, según confirmó su actual directora creativa Carolina Menéndez.

El debut del ministro de Cultura

Desfile de Agatha Ruiz de la Prada.
Desfile de Agatha Ruiz de la Prada. GABRIEL BOUYS AFP

Es una vieja tradición que los desfiles se cierren con un traje de novia. El de Agatha Ruiz de la Prada tenía una cola kilométrica enroscada en un palo que se iba desplegando a medida que la modelo caminaba, como un rollo de papel higiénico. Toda una metáfora. En primera fila se encontraba el ministro de Educación, Cultura y Deporte Iñigo Méndez de Vigo, que ya había estado presente en el desfile de Ion Fiz, celebrado media hora antes. “He acudido porque Agatha e Ion son amigos”, explicaba el ministro. “Es la primera vez que vengo a la pasarela y me parece un ejemplo bárbaro de lo que es la marca España. La moda es cultura y por eso el ministro debe estar aquí”.




Fuente: El país

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