No hay plazas para nadie. Este viernes, 15 personas demandantes de asilo y cuatro niños pequeños esperaban en la puerta del Samur Social (San Francisco, 10) en busca de alojamiento. Ha arreciado la lluvia con fuerza y vecinos y voluntarios de la Red Solidaria de Acogida (RSA) se han negado a que los refugiados continuaran esperando la posibilidad de que se abriera una plaza en algún recurso. La parroquia San Carlos Borromeo, hostales y otras entidades sociales los acogerán esta noche. A todos menos a una familia de colombianos con un bebé que ha conseguido ser acogida por el Samur a última hora.

El goteo es incesante, y a veces el los servicios de emergencia municipales tiene plazas para ellos y otras no. La noche anterior, 16 personas adultas fueron acogidas por los vecinos. A lo largo de la tarde tres familias con niños consiguieron alojamiento en los recursos del Samur Social, la última —un matrimonio de ucranianos con un bebé de un año y tres meses— fue atendida sobre las 10 de la noche por los servicios de emergencia del Ayuntamiento, tras esperar todo el día en la puerta. Cinco cámaras de televisión de diferentes medios de comunicación informaron sobre la situación toda la tarde.

Dos noches antes, la imagen de esos siete metros de acera de la calle San Francisco no fue mejor. 12 adultos durmieron en la calle, «algunas haciendo su quinta noche», como explica Ana, voluntaria de la RSA. Esa noche quienes colaboran con esta red de solidaridad pagaron hostales a cuatro refugiados.

La emergencia social no cesa. Las personas continúan llegando desde sus países en conflicto por el aeropuerto de Madrid y se dan contra el muro de tres administraciones que no se acaban de poner de acuerdo. Ayuntamiento, Comunidad y Gobierno se pasan la pelota unos a otros. Mientras tanto, los servicios de emergencia municipales están colapsados y sus trabajadores sufren las consecuencias. La plantilla del Samur Social ha convocado una huelga de 24 horas este lunes, el mismo día que comienza la campaña de frío en la ciudad.

Y no solo ellos. Los vecinos de La Latina, cansados de ver esta postal al lado de sus casas, han convocado una concentración el mismo lunes frente a las puertas de la central del servicio municipal. «Somos las vecinas que hemos bajado sopa caliente cada noche, llevado mantas, abrigos, calcetines y plásticos», han escrito en un comunicado. Su intención es seguir acompañando a las familias demandantes de asilo que no cesan de llegar. «Porque Madrid nunca fue tan frío. Ni sus gentes más solidarias», reza la firma.

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Fuente: El Pais

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