Adiós a una carrera de tres décadas, pero sin lágrimas. Será la despedida de Extremoduro, pero la van a exprimir al máximo para que no se les escape “ni un solo instante”. El próximo 18 de julio, en el parque natural de Kobetamendi, en Bilbao, los líderes del grupo Robe Iniesta e Iñaki Antón, junto a Miguel Colino y José Ignacio Cantera, ofrecerán el último concierto de la banda de rock español originaria de Plasencia, que anunció el martes su disolución y, este jueves, en una segunda entrega de su comunicado de despedida, dio a conocer las 12 fechas de la que será su última campaña de conciertos.

La gira arrancará en Valencia los días 15 y 16 de mayo, en la Marina Sur del puerto; y continuará con paradas en Murcia (22 y 23 de mayo en La Fica), Sevilla (30 de mayo en el estadio de La Cartuja), Madrid (5 y 6 de junio en el auditorio Miguel Ríos de Rivas Vaciamadrid), Santiago de Compostela (13 de junio en Monte de Gozo), Cáceres (20 de junio en el Recinto Ferial) y Barcelona (26 y 27 de junio en el Parc del Fòrum), para echar el cierre definitivo en Bilbao con el concierto final en el escenario de Kotamendi.

Ante casi dos centenares de periodistas, Robe Iniesta e Iñaki Antón contaron este jueves los motivos de su despedida en la última planta de un céntrico hotel de Madrid y hablaron de sus sensaciones tras una fructuosa carrera con más de una decena de discos y cientos de conciertos a lo largo de 30 años. “No es una despedida como la de los toreros ni como la de los futbolistas”, aseguró Robe Iniesta (Plasencia, 57 años), “ni vamos a llorar aquí ni tampoco vamos a volver”. El cantante, líder y fundador de la banda originaria de Extremadura dejó claro que no está entre sus planes entrar en un ciclo de despedidas y regresos como han hecho otras famosas bandas de rock: “Intentamos ser siempre lo más sinceros posible… ¿Que podríamos volver? Sí, podríamos volver [risas], claro, y juntarnos para hacer cosas puntuales, pero esa no es la idea. La idea es dejarlo, que es lo que sentimos ahora”.

“Con seguridad van a ser los conciertos más emocionantes de nuestra vida”, aseguró Iñaki Antón (Bilbao, 55 años), colíder e integrante de la banda desde 1996, “pero no van a ser conciertos tristes, porque vamos a disfrutarlos y a exprimir al máximo cada momento, para que no se nos escape ni un solo instante; alegres por vivir el presente mientras dure”.

Robe explicó que se dieron cuenta de que era el final la última vez que se juntaron en el local de ensayo: “Cuando nos hemos puesto a trabajar nos hemos dado cuenta de que el punto no era el mismo”. Y ese ha sido el motivo de la despedida, y no cualquier tipo de desencuentro personal entre los líderes, como quisieron dejar claro. “Llevamos 30 años currando juntos”, explicó Iñaki, “bueno, currando juntos no: viviendo juntos; nos hemos convertido en un matrimonio, en una familia”. Y contó que están acostumbrados a todo tipo de rumores falsos —“Robe se muere un par de veces al año”, dijo entre risas— y que eso no afecta a su ámbito personal, a su relación, “que es inquebrantable”.

Preguntados los líderes del grupo por cómo se han tomado la disolución los otros dos miembros de la banda, Colino y Cantera, Iñaki aseguró en su tono característico: “Les ha sentado como una patada en los huevos, me imagino, aunque no lo han dicho; hemos tenido la suerte de estar con ellos, que son gente muy guay y que sabe comprendernos como personas. Me imagino que pensarán que vaya dos gilipollas que somos pero están con nosotros en todo”.

Robe quiso dejar claro que la disolución tampoco tiene nada que ver con su aventura musical en solitario o la de Iñaki con Inconscientes: “Extremoduro siempre ha dependido de sí mismo; quizá sea tiempo de hacer otras cosas pero no ha dependido de eso especialmente”. Y añadió que sigue pensando, como ha asegurado otras veces, que su mejor canción está todavía por escribir: “Pero ya no será de Extremoduro”, se lamentó.

En cuanto a los conciertos, reconocieron que va a ser difícil cerrar un repertorio. “Hemos intentado conjugar lo que creemos que quiere la gente escuchar y lo que nosotros queremos tocar, porque no queremos estar anclados en el pasado; se trata de hacer un recorrido por la discografía de 30 años”, explicó Robe.

“Más de las tres cuartas partes del concierto serán canciones muy conocidas, que nosotros sabemos que las escucha mucha gente”, añadió Iñaki, “va a ser un concierto muy fácil de llevar, muy ameno, muy fácil de cantar, de disfrutarlo”. Aunque ninguno de los dos supo elegir una canción favorita de su repertorio —“somos padres, no puedes elegir a un hijo y decir a este es el que más quiero”, bromeó Robe—, ni siquiera un disco. Sin embargo, Robe afirmó sentir un especial cariño por La ley innata (2008): “Por lo que nos costó hacerlo y por lo locos que nos volvimos”.

Robe también lanzó un mensaje de despedida a los aficionados a su música: “Que vayan a los conciertos y disfruten mientras el presente mientras dure, y luego ya nos preocuparemos por el futuro”. Iñaki lo dijo en un tono más poético: “Cuando eres artista o haces algo relacionado con el arte, o que se parece al arte [risas], lo que dejas es la obra, tú no eres importante, eres un vehículo entre lo que has creado y quien lo recibe. No creo que dejemos huérfanos a nadie. Los grupos no pueden ser eternos y a veces, en el esfuerzo por ser eternos, se degradan. Estamos muy orgullosos de lo que hemos hecho”.




Fuente: El país

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