Llega la hora de la cena en la residencia universitaria de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús de Valladolid y nadie agacha la mirada para ojear el móvil, ya que estos reposan desde hace horas en una caja con un fin solidario: canjear kilos de comida por cada hora de desconexión que logren sumar. Serán, en su caso, 456 horas.

Las conversaciones fluyen, las caras no se iluminan por el brillo de las pantallas y el acto reflejo de echarse la mano al bolsillo para agarrar el móvil cada vez es menos frecuente, saben que lo hacen por una causa solidaria, pero en el camino también descubren lo que es no depender del teléfono constantemente, es una terapia.




Fuente: Agencia Efe

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