Alcanzar las competiciones europeas es siempre una noticia que enorgullece a cualquier equipo. El prestigio deportivo que supone, el aumento de valor de la marca, la propia ilusión de la afición, la posibilidad de atraer a jugadores con mejor caché y los premios económicos que reporta la competición son atractivos indudables que tener en cuenta.

Sin embargo, no todo es tan positivo cuando se habla de la Europa League, cuyos premios son más reducidos que en la Champions y que tiene la penitencia para muchos de jugar tres rondas previas antes de comenzar la competición.


El balance

Llegar a la final de la Europa League supondría jugar 60 partidos y un reporte de 16 millones






Ante este panorama se encuentra el Espanyol, que este sábado exprime sus últimas opciones para acceder a la séptima plaza de la Liga. Los de Rubi pelearán por lo que supone un premio deportivo al enorme esfuerzo de toda la temporada. Pero en caso de clasificación, la plantilla tendría que adelantar sus vacaciones. Si la temporada pasada comenzaron la pretemporada el 9 de julio, en esta ocasión deberían hacerlo antes, pues el 25 de julio tendría que disputar la primera ronda de clasificación. Antes de septiembre, cuando empieza la fase de grupos, el Espanyol habría jugado ya tres rondas previas.

Todo ello obligaría a cambiar la planificación de la pretemporada, pensada para realizar una gira por China. La exigencia de esta competición traducida a números supone jugar 12 partidos más que este curso en caso de caer en la fase de grupos y 21 en el caso de alcanzar la final. Si este año el Espanyol disputará 44 partidos entre Liga y Copa, si alcanzase su tercera final de la Europa League serían como mínimo 60.

Esta mayor exigencia en cuanto a partidos obligaría a repensar también la configuración de la plantilla. La directiva blanquiazul debería explorar la posibilidad de reforzar el grupo existente además de cubrir las bajas que se puedan dar en el mercado veraniego. Existen demasiados ejemplos de equipos a los que penaliza estar en Europa hasta el punto de perder la categoría. Todo esto podría suponer que, como sucedió en 1998 cuando el Espanyol jugó la Copa Intertoto, muchos jugadores del filial como en su momento De Lucas o Tamudo tuviesen más oportunidades .





Aunque el factor más goloso de estar en Europa es sin duda el económico. Siguendo las cifras que se han pagado esta temporada, si el Espanyol superase las tres rondas previas y alcanzase la fase de grupos se aseguraría 3,5 millones de euros. Allí, por victoria se embolsaría 570.000 y por empate 190.000. Una eventual clasificación para dieciseisavos podría suponer un total de 7 millones de euros, ya que los ganadores de los grupos reciben un bonus de un millón de euros y los segundos de 500.000.

A partir de ahí, las cantidades son estratosféricas. Un finalista se lleva 4,5 millones, lo que sumado a todos los ingresos anteriores podría hacer superar los 16 millones de euros. Para el ganador se reserva un botín de 4 kilos más.

La clasificación europea sería además una oportunidad para ver en el RCDE Stadium a equipos como el Manchester United, el Milan o Bayern Leverkusen, de ingrato recuerdo. Ello atraería a más aficionados a Cornellà, algo que sigue siendo uno de los principales objetivos del club.








Fuente: LA Vanguardia

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