Berlín asistió a un partido de baloncesto surrealista, apasionante por disparatado. El Real Madrid anotó 41 puntos ante el Alba en el primer cuarto, desperdició una renta de 20 puntos y remontó una desventaja de 12 en la segunda mitad hasta la victoria final con 27 puntos de Randolph, otros 27 de Carroll y 19 asistencias de Campazzo de las 31 del conjunto madridista. Un puñado de récords estadísticos con sensaciones contrapuestas para los de Laso, que se mostraron tan contundentes como frágiles, tan solventes con su primera unidad como obtusos con la segunda. Mantuvieron su cartel de imprescindibles Campazzo y Randolph, su influencia determinante Tavares y Taylor, y resurgió con fuerza Carroll. El de Wyoming, que sumaba 36 puntos en las 10 últimas jornadas, se sacudió la ansiedad con 27 puntos y cinco de los 16 triples que anotó su equipo en 32 lanzamientos. Al Alba no le bastó con Giedraitis, pero se sumó con orgullo a la fiesta anotadora: 97-103 en el marcador final, 105-130 en la valoración. Una locura sin guion.

El Madrid se presentó en Berlín con un inicio trepidante, demoledor, histórico. En apenas dos minutos, los de Laso anotaron 13 puntos, siete de Randolph y seis de Carroll, firmaron un 5 de 6 en tiros de campo y repartieron cinco asistencias. Intentó Aíto frenar el chaparrón, pero la tormenta no había hecho nada más que empezar. El 6-13 evolucionó a un 10-23 con el tercer triple de Carroll y a un 14-32 con el tercero de Randolph. Solo se llevaban disputados siete minutos y el Madrid sumaba siete triples en ocho intentos y 11 asistencias, 10 de ellas un magistral Campazzo. El Madrid anotó ¡41 puntos! en los primeros 10 minutos, récord en la competición. Para entonces, Randolph llevaba 19 puntos (con 4 de 4 en tiros de dos, 3 de 3 en triples y 2 de 3 en tiros libres) y 21 de valoración; Carroll otros 13 puntos (con 3 de 4 en triples) y Campazzo había repartido 11 asistencias.

A pesar de semejante sacudida, con porcentajes de tiro del Madrid por encima del 88%, el Alba mantuvo el tipo a duras penas y fue reponiéndose de la embestida con frialdad germana. Remando con calma, los de Aíto transformaron el 21-41 de minuto 9 en un 38-43 solo cuatro más tarde. El parcial había sido de 17-2, 13-2 en el arranque del segundo cuarto. El viaje al banquillo de Tavares convirtió la zona madridista en una bicoca, Campazzo se llevó consigo el ritmo de su equipo y, sin la mano de Carroll y Randolph, los de Laso no lograron encontrar el interruptor. El apagón fue tan descomunal como la exhibición inicial. Cuando el Alba ya se había colocado a un palmo (40-43), Garuba enlazó dos canastas balsámicas para mitigar la desconexión visitante. Pero fue solo un espejismo.

Mucho antes del descanso el Alba ya había completado la remontada (48-47, m. 17). Con un parcial de 23-6 en siete minutos, el conjunto alemán realizó una demostración de paciencia y carácter, retrató a la segunda unidad madridista y descompuso a un rival que parecía imparable solo unos instantes antes. El primer triple de Eriksson terminó de convencer a los espectadores de Mercedes Benz Arena de que lo que estaban viendo no era un sueño. Nnoko, Giedraitis, Sikma, Eriksson y Hermannsson dejaron el marcador del segundo cuarto en un 35-9. La calamitosa gestión de la renta que hicieron los de Laso les dejó 10 abajo antes del viaje a vestuarios (60-50). Del 21-41 al 60-50, un ¡-30! en poco más de 10 minutos (62-50 acto seguido). Dos realidades opuestas sin solución de continuidad. Del 8 de 9 en triples del primer acto a un 0 de 6 en el segundo, del 23-61 de valoración a un 75-55. Pasada la ostentación visitante, el Dr. Jekyll dio la mano a Mr. Hyde. “No hemos jugado el tercer cuarto”, resumió Laso.

Regresaron a pista los artífices de la plusmarca de 41 puntos (Campazzo, Carroll, Taylor, Randolph y Tavares), pero el Alba era otro equipo. El Madrid retomó el ritmo anotador, pero los de Aíto aguantaron sin complejos el intercambio de golpes. Giedraitis siguió sacando lustre a su estadística y los de Laso tuvieron que remangarse con la defensa de las situaciones de crisis. El rearme visitante llegó desde atrás. Apretando las tuercas y con otra ráfaga de puntos Randolph y Carroll, el Madrid convirtió un preocupante 62-50 en un alentador 68-68. Habían pasado varias vidas en menos de media hora de juego, pero lo que quedaba se convirtió en un volver a empezar. De nuevo al son de Campazzo llegó otro estirón de su equipo en un duelo convertido en una montaña rusa. Un 11-29 en ese acto, tras una canasta de Tavares, que dejó el marcador en 71-79 antes de la recta de meta.

Los triples de Carroll, Deck y Llull (cuando sumaba un 0 de 9 en el tiro) encarrilaron el triunfo madridista (79-92, m. 34). Ahí volvió Campazzo, con el libro de instrucciones del partido, con el pulso justo para gestionar un aterrizaje con los menos sobresaltos posibles después de un viaje delirante. El Facu alcanzó las 19 asistencias (su récord eran las 17 que logró ante el Valencia) e igualó la plusmarca de Jovic en 2015 con el Estrella Roja, pero, a dos minutos para el final, cometió su quinta falta cuando la renta de su equipo estaba en seis puntos. Bastó para que el Madrid agarrara el 18º triunfo en 24 jornadas después de un partido para la videoteca de la Euroliga.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.




Fuente: El Pais

A %d blogueros les gusta esto: