Le propongo un reto: no mentar a Sánchez en esta entrevista.

Venga, vamos a intentarlo.

Hablemos de usted, ¿cuál es su mayor virtud?

Soy buena persona.

¿Su mayor defecto?

Un exceso de perfeccionismo.

Ordene en función de su gravedad estos tres conceptos: mentir, robar, defraudar.

En la administración la principal traición es ir contra el patrimonio de tus contribuyentes y en política en general, faltar a la palabra dada.

¿Cuál ha sido su mayor mentira?

Yo no miento.

¿Qué representan los bares en su vida?

Nunca he sido juerguista. Soy más de comer que de beber y alternar.

¿Qué no quiere morirse sin hacer?





No quiero morirme sin presidir España. Yo estoy dispuesto a quemarme por hacer un plan de reformas nada más llegar. No tengo aspiración por el boato del poder sino por la servidumbre de afrontar decisiones difíciles pero necesarias.

¿Quienes son sus héroes?

Las víctimas de ETA, y admiro la figura de Suárez y la transición ejemplar de nuestro país.

¿Qué le entristece?

La injusticia. Y tengo especial sensibilidad con las personas con algún tipo de discapacidad, quizá por los años que hemos estado trabajando con mi hijo en estimulación temprana, donde he visto muchos casos de niños que no han tenido la suerte que ha tenido el mío.

¿Cuál fue la última vez que lloró y por qué?

No lo recuerdo. Soy muy poco llorón, y no me llevo a casa ni a la cama los problemas ni los agravios. No soy ni rencoroso ni quisquilloso.

El régimen de Franco encarceló a su abuelo republicano. ¿ Está orgulloso de él?

Estoy tremendamente orgulloso de él. Tenía la grandeza de esa generación de represaliados que no pedían revancha sino concordia y reconciliación. Lo encarcelaron durante la guerra, pero luego vivió bajo una dictadura terrible durante 40 años que, afortunadamente, España resolvió con una transición modélica.

Me sorprende usted.

Yo estoy en el bando de los que celebran que hayamos conquistado las libertades y la democracia. El testimonio de lo que le hicieron pasar a mi abuelo ha estado muy presente en mi casa.





Quinto hijo de seis hermanos.

Sí, éramos una piña, lo pasábamos bien, no nos hacía falta más gente. Seguimos reuniéndonos y ya hay diez nietos. Ahora somos un batallón.

¿Quién le hacía la cama?

Yo. Nunca nos ha faltado de nada, pero con seis hijos el espacio y la atención es limitada.

¿Y a qué aspiraba?

A ser diplomático, y he desarrollado mi actividad parlamentaria en el campo de asuntos exteriores, es de lo que más sé y de lo que menos escucho hablar en nuestro país, y creo que es un error porque vivimos en un mundo global y la política exterior ya es política interior

Su hijo Pablo nació con 700 gramos y estuvo 4 meses en la UCI, ¿perdió la esperanza en algún momento?

No, contábamos con una sanidad pública fantástica que hay que preservar. Consiguieron que, tras muchas complicaciones y operaciones, se convirtiera en un niño fuerte y sano.

¿Cómo lo vivió?

Perdí 15 kilos. Esa experiencia me hizo mejor persona y aprendí a priorizar.

¿Cogió el permiso por paternidad?

Tuve la suerte de que me pilló en Semana Santa y en el Congreso me pude organizar yendo sólo a los plenos, y luego ya vino el verano y estuve dos meses con él.





Los mellizos de Pablo Iglesias también nacieron prematuros, ¿han hablado de ello?

Compartimos el mismo neonatólogo. He hablado muchas veces con él y con Irene, son unos campeones, estoy convencido de que los van a sacar adelante estupendamente.

Imagine a su hijo dentro de 15 años diciéndole: “Papá soy gay”, ¿sería difícil para usted ?

En absoluto, le querría igual y por supuesto que aceptaría lo que él decidiera en su vida.

¿Y si le dice soy gay y quiero casarme?

Para mí es un debate superado. Hay que respetar la religión, la orientación sexual e ideológica de cada persona. Me molesta tanto la homofobia como la xenofobia que se ve en algunas autonomías contra aquellos que pensamos distinto o hablamos en distinta lengua.

¿Qué opina de los cursos de la Iglesia para curar la homosexualidad?

Totalmente en contra, me parece una cosa estrambótica.

¿Dos lesbianas que han adoptado un niño son una familia?

Si tienen libro de familia, por supuesto. Yo defiendo la familia, cada uno la que tenga; y sobre todo que las más vulnerables tengan los recursos del Estado a su disposición.

¿Qué opina del #MeToo?

Es un movimiento que tiene todo mi respeto. Pero además hay que trabajar impulsando el pacto nacional contra la violencia de género que defendemos desde el PP y reducir la brecha salarial y de pensiones como hemos hecho la pasada legislatura.





¿Reciclan en casa?

Siempre, estamos muy comprometidos con el respeto al medio ambiente. El cambio climático es un reto global fundamental, igual que combatir la pobreza y la desigualdad.

¿Le gusta ir a los toros?

Como a otros 6 millones de españoles que van todos los años, pero sobre todo defiendo la libertad para que vaya quien quiera.

¿Debe castigar la ley el maltrato animal?

Ya lo hace gracias a la ley aprobada por el PP.

Los ciudadanos oímos cosas muy feas enboca de los políticos.

Sobre todo de Torra, que pide una guerra civil a la eslovena y nos llama bestias taradas a los españoles.

Usted ha insultado a sus oponentes políticos: mediocre, traidor, ridículo, incapaz, felón …

La izquierda a Aznar le llamó asesino el 11-M, a Rajoy, indecente, a mí, fascista… yo describo lo que hace el PSOE con el independentismo: una traición a España y a la Constitución.

Dijo: “En Catalunya se insulta y se amenaza por el idioma en el que hablas” ¿Se equivocó?

Se equivocan los que persiguen el castellano, yo defiendo el catalán como riqueza cultural, que debe unir y no dividir.

Ahora los políticos se indignan y se van del hemiciclo…

Yo nunca lo he hecho, creo en el parlamentarismo de oratoria sin papeles y debate de altura.





Que se fueran juntos un fin de semana de distensión usted, Sánchez, Rivera e Iglesias…, ¿no sería bueno para España?

Tengo buena relación personal con los tres, en política, como en el fútbol, la rivalidad se limita al campo de juego.

¿Y si se sumase Puigdemont?

Lo que debería hacer, si tuviera dignidad y coraje, es sumarse voluntariamente a sus compañeros y comparecer ante la justicia, y así dejará de perjudicar a Catalunya y al resto de España.

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Fuente: LA Vanguardia

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