La Administración de Donald Trump intensificó ayer el llamado “asedio humanitario” a Venezuela al realizar un nuevo envío de suplementos nutricionales y equipos de higiene que serán almacenados en la ciudad colombiana de Cúcuta, en la frontera con Venezuela.

Pero en esta fase de la operación de cambio de régimen, iniciada el pasado 23 de enero con la autoproclamación como presidente interino del líder opositor Juan Guaidó, hubo un elemento de presión más amenazante para el Gobierno de Nicolás Maduro: el envío llegaría al pequeño aeropuerto de Cúcuta en enormes aviones militares de carga del modelo C-17 Globemaster de Boeing-McDonnell Douglas.






Guaidó preside el juramento de 5.000 nuevos voluntarios para distribuir la ayuda estadounidense

La primera entrega de ayuda hace diez días fue trasladada en aviones comerciales y entregada en un convoy de camiones bajo supervisión colombiana. Toda la ayuda se ha almacenado al lado de un puente fronterizo en Cúcuta –que jamás se ha utilizado– ante la negativa de Maduro a dejarla entrar ya que considera la operación un atentado contra la soberanía venezolana.

Tres de estos gigantescos aviones habían aterrizado ya anoche y cientos de medios de comunicación nacionales y globales esperaban la rueda de prensa en el aeropuerto protagonizada por el máximo responsable de la agencia Usaid, Mark Green, y representantes del equipo de Guaidó, que se han desplazado a Cúcuta.

Usaid enviará “adicionales vuelos militares en los próximos días para entregar ayuda humanitaria”. El responsable de las operaciones en América Latina de Usaid, Steve Olive, dijo la semana pasada que la agencia estaba estudiando la posibilidad de realizar operaciones dentro del espacio aéreo venezolano para distribuir la ayuda, una medida que tendría elevadas posibilidades de provocar un incidente ­militar.


La Administración Trump podría realizar operaciones dentro del espacio aéreo venezolano

Según el último informe de las Naciones Unidas, la subalimentación se triplicó en Venezuela entre el 2010 y el 2017. Pero los 3,7 millones de venezolanos hambrientos siguen estando muy por debajo de los 16 millones que había en el país cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1998.





Es probable, sin embargo, que el hambre haya subido drásticamente desde el 2017 debido a un colapso de la producción petrolera, provocada en parte por las sanciones estadounidenses. Los miles de venezolanos que cruzan los puentes a Cúcuta describen un deterioro grave de la situación. Se calcula que el 7% de la población se ha marchado del país.

El grueso del último tramo de ayuda estadounidense son suplementos nutricionales para alimentar a 3.500 niños durante dos meses. Pero el envío no incluye medicamentos, cuya escasez es el problema más grave para la mayoría de los venezolanos.

El Gobierno de Maduro anunció esta semana la llegada de casi 1.000 toneladas de medicamentos procedentes de China y Cuba. Hasta la fecha, pese al apoyo europeo y canadiense a la operación de cambio de régimen, no ha llegado ayuda de estos países.


El próximo sábado se cumplirá un mes de la autoproclamación de Guaidó

Guaidó pretende movilizar a 600.000 voluntarios en corredores humanitarios para distribuir la ayuda estadounidense al otro lado de la frontera. Según el plan, esto se pondrá en marcha a partir del próximo sábado después de un festival solidario de pop latino estilo Live Aid en Cúcuta, organizado por el magnate británico Richard Branson, respondiendo a una solicitud de Guaidó. Branson dijo que el acontecimiento musical ayudará a “reabrir la frontera”.





Guaidó presenció ayer en Caracas el llamado juramento de 5.000 nuevos voluntarios, en lo que quiere que sea el inicio de una campaña masiva de desobediencia civil con el fin de derrocar a Maduro. “Las fuerzas armadas tienen una semana para hacer lo que deben”, sentenció. Pero hasta la fecha casi todos los 2.000 generales han mostrado su lealtad a Maduro. El próximo sábado se cumplirá un mes de la autoproclamación de Guaidó.

Mientras Usaid insistió ayer en que “el ejército de Estados Unidos tiene una larga historia de apoyo a misiones de ayuda humanitaria”, existe preocupación en un segmento de la población de Cúcuta de que Washington está preparando una provocación en la frontera que puede abonar el terreno para una intervención militar.

Existen siete bases militares estadounidenses en Colombia, y la visita el pasado 30 de enero de Craig Faller, el general al mando de comando sur, ha alimentado esos temores. “El 40% de los colombianos rechazamos esta actitud bélica contra Venezuela”, dijo Salvador Albarracín, residente de Cúcuta, antes de la llegada de una pequeña caravana antiguerra integrada por una decena de grupos pacifistas.

Por la mañana, la caravana cruzó el puente de Simón Bolívar hasta la frontera y los manifestantes pudieron abrazarse con un grupo de pacifistas venezolanos.








Fuente: LA Vanguardia

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