[La lucha por Barcelona, con la apuesta personal del presidente de ERC Oriol Junqueras por Ernest Maragall, es solo la punta de lanza de una ofensiva con dos objetivos. Por un lado, desbancar a los neoconvergentes de lo que históricamente ha sido la base de su hegemonía: los municipios pequeños y medianos. El PDeCAT tiene 437 alcaldes (46% del total) frente a los 256 republicanos (27%). ERC también es segunda fuerza en concejales (2.380, el 26%) un resultado importante de cara a la conformación indirecta de los entes supramunicipales como consejos comarcales y diputaciones.

La otra meta de los de Junqueras es ampliar la base favorable a la independencia a través de los Ayuntamientos. “La república se construye desde los barrios”, recordó en un mitin esta semana la secretaria general del partido, Marta Rovira, en una videoconferencia desde Ginebra, donde está huida de la justicia española.

El discurso de Esquerra se ha desplazado del concepto de “independencia” al de “república”, una idea con la que intentan concretar una forma de gobierno diferenciada de la de los neoconvergentes, con cero tolerancia ante la corrupción y con acento social. Para los republicanos gobernar bien es “hacer república”, como para el pujolismo era fer país. De ahí que el triunfo en las municipales sea básico para su relato.

Los republicanos han presentado 807 candidaturas, casi un 13% más que en las pasadas elecciones, superando por primera vez al PDeCAT (772). El PSC tiene 524. ERC también ha hecho una inyección importante de 3,2 millones de euros para la campaña de las elecciones locales y europeas, un gran esfuerzo para una formación que se precia de no tener deudas bancarias. Marc Sanglas, el secretario de Política Municipal de ERC, explica el aumento por un “trabajo fuerte” en el territorio, que ha pasado por la apertura en las candidaturas a personas que usualmente estaban lejos del ecosistema secesionista. El caso paradigmático de estos fichajes es Gabriel Rufián, hijo de inmigrantes andaluces y el colectivo tradicionalmente reacio a la secesión.

Sanglas acepta que el escenario tras el referéndum del 1-O -declarado ilegal por el Tribunal Constitucional- ha ayudado a movilizar a muchas personas, sobre todo del ámbito socialista, hacia su partido y a construir una estructura territorial que no se tenía antes. El poder de ERC siempre ha sido eminentemente rural. De hecho, no gobierna en solitario en ninguna de las grandes ciudades catalanas. Ahora confían en darle el vuelo a capitales de comarca que han sido feudos del PSC y PDeCAT, como Manresa (Barcelona), Olot y Figueres (Girona).

Jaume Magre, director del grupo de investigación en Estudios Locales de la Universidad de Barcelona, cree que la estadística también beneficia a los intereses de los republicanos. Sus estudios sobre el comportamiento de las elecciones locales en Cataluña muestra entre otras cosas que el relevo generacional de los electores del espacio neoconvergente y los socialistas ha ido desapareciendo. Cataluña experimenta una curiosa cadencia, en la que elección tras elección un 40% de sus alcaldes se renueva. Y los alcaldes suelen durar un promedio de dos mandatos y medio.

Magre ve también muy posible que Esquerra tenga la llave de tres Diputaciones y seguramente aumentará su peso en la de Barcelona. Sanglas recuerda que actualmente ERC gobierna en ocho consejos comarcales y cogobierna en otros doce (de un total de 39). Las Diputaciones son una de las principales fuentes de subvenciones y de inversión directa en los municipios más pequeños, una gran fuente de control político.

El PDeCAT fía al efecto Puigdemont resistir el envite de Esquerra. Pero dentro de las filas republicanas creen que es un fenómeno más de fondo. “No es un ciclo electoral, es un nuevo ciclo político”, defiende Enric Marín, profesor universitario y exalto cargo de ERC. El asalto final, sin embargo, será en las próximas autonómicas, aún sin fecha.




Fuente: El Pais

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