España se ha convertido en el granero europeo de óvulos para reproducción asistida. La mitad de todos los tratamientos de recepción de ovocitos del continente se realizan en el país. El suministro es tal que un tercio de los óvulos donados en España se destinan a mujeres que residen en el extranjero. Los expertos señalan la compensación económica, que asciende a 1.000 euros por donación, la regla del anonimato y el altruísmo, que también se refleja en los elevados índices de donación de órganos, como ingredientes del liderazgo español en un terreno que resulta controvertido en otros países por motivos éticos. En Alemania, por ejemplo, las donaciones de óvulos están prohibidas por el riesgo de explotación de las mujeres que, a diferencia de los donantes de esperma, deben someterse a un tratamiento médico para la extracción.

El sector español, compuesto por más de 200 clínicas privadas, defiende que el éxito proviene sobre todo de la alta calidad de los tratamientos que se realizan en el país y de la elevada tasa de gestación que consiguen mediante la técnica de donación de óvulos, que con un 54%, es de las más altas de Europa. Y mantiene que acabar con el anonimato de los donantes y, sobre todo, suprimir la compensación económica que reciben las mujeres, haría imposible conseguir óvulos. Los expertos ven, sin embargo, con cierta preocupación la cantidad de donaciones que se extraen en España y plantean la conveniencia de revisar la regulación. Incluso si implicara un cierto descenso en la disponibilidad, ello no sería tan grave dado el volumen de producción alcanzado, opinan. Advierten del riesgo de explotación reproductiva de mujeres pobres. Y también de los problemas psicológicos que pueden generar en los hijos nacidos mediante estas técnicas el anonimato obligatorio de los donantes, que a diferencia de lo que sucede en otros países les impide conocer y en su caso contactar con sus progenitores biológicos, así como la existencia de un elemento económico —la compensación que se paga a cambio de donar— en su gestación.

Los últimos datos de ámbito europeo reflejan que en 2014 España realizó el 54% de los tratamientos de ciclos de recepción de ovocitos del continente: 30.576 de 56.516, sin contar Reino Unido. En 2016, los tratamientos en España crecieron hasta los 32.223. El volumen superó de largo las necesidades de las mujeres españolas, ya que más de un tercio de los tratamientos, 12.393 los recibieron pacientes residentes en el extranjero, según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Otra parte de óvulos extraídos en España, son enviados congelados a otros países —España es un exportador neto de óvulos, mientras Italia, por ejemplo, es importador—, pero su volumen no se conocerá hasta que acabe de implantarse el nuevo Sistema de Información de Reproducción Humana Asistida, que hará que cada óvulo lleve un código europeo.

Mercado social

El éxito del sistema español se basa en la mezcla de la compensación económica y el factor altruista, «que lo acerca a un mercado social», cree Vincenzo Pavone, director del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC. Un hombre recibe unos 50 euros por donar esperma, un acto que no requiere un tratamiento invasivo. «La compensación a las mujeres donantes en España, en cambio, es superior al salario mínimo y a lo que suelen ganar entre los 18 y los 25 años, la edad más frecuente para hacerlo. También está por encima de las 750 libras (unos 834 euros) que reciben las donantes en Reino Unido, donde el nivel adquisitivo es más alto. Dicho lo cual, si se tiene en cuenta el esfuerzo que hacen, no es mucho dinero. Las que realmente obtienen beneficios son las clínicas, que pueden cobrar hasta 10.000 euros por el tratamiento», señala.

A las donantes se les inyectan hormonas, se les practican ecografías, análisis de sangre y, finalmente, son sometidas a una punción vaginal, en quirófano y con anestesia. «El proceso es largo, puede durar dos meses contando el tratamiento para estimular la ovulación. Todo ello hace que esté justificado compensar a la donante», afirma la doctora Rocío Núñez Calonge. La embrióloga calcula que una clínica invierte, en total, unos 3.000 euros en extraer óvulos de una donante.

Prohibido en Alemania

Algunos países, como Italia, prohíben pagar la compensación. Francia solo permite que cubra los gastos que le han supuesto a la mujer donar, como el transporte. España, Bélgica y Reino Unido tienen establecida una cantidad fija. Y en EE UU el pago está liberalizado. Alemania, Noruega y Suiza, en cambio, prohíben la donación de óvulos. La experta alemana en reproducción asistida Petra Thorn dice que su país adoptó la regulación debido, entre otros motivos, al riesgo «de explotación» de carácter reproductivo en que podía derivar.

La ley establece que en España solo pueden nacer seis hijos del mismo donante y ello «condiciona el número de donaciones que pueden aceptarse» de una persona, afirma Fernando Abellán, responsable de los servicios jurídicos de la SEF. Pero al no existir un Registro Nacional de Donantes —el Gobierno está implantándolo ahora—, el control es difícil. «No podemos generalizar, pero sabemos por las entrevistas que hemos realizado que el límite se ha incumplido muchas veces, porque hay donantes que no informan en las clínicas de que ya han donado», señala Pavone.

El experto neozelandés en reproducción asistida Ken Daniels cree que el modelo debería replantearse. «No está demostrado que sin pago no habría donantes, como suele argumentarse. Yo creo que habría, seguramente más mayores y con hijos, un factor que te hace ver de forma distinta a quienes no pueden tenerlos. El cambio, eso sí, requeriría repensar las campañas para encontrarlas».

Lesbianas y mujeres solas francesas

Del total de mujeres que viven en otros países y que en 2016 se sometieron a tratamientos de implantación de ovocitos en España, casi el 40% eran francesas: 5.104 de un total de 12.939, según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). El elevado porcentaje se debe a que en el país vecino solo está permitido que se sometan a la técnica de recepción de ovocitos aquellas mujeres que forman parte de una pareja heterosexual, explica la doctora Rocío Núñez Calonge. Y ello desvía a España la demanda de tratamientos de lesbianas y mujeres solas francesas.

Francia ha empezado a tramitar, sin embargo, un proyecto de ley que contempla eliminar esa discriminación en el acceso a la técnica de reproducción asistida.

El segundo país europeo con mayor número de tratamientos de recepción de ovocitos es Rusia, según los últimos datos de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología de 2014. Fueron 5.619, lejos de los 30.576 realizados ese año en España.




Fuente: El Pais

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