España ha dejado de rescatar inmigrantes en aguas de responsabilidad marroquí. Las incursiones de Salvamento Marítimo en la zona de búsqueda y rescate del país vecino fueron frecuentes durante años ante la falta de colaboración de Marruecos, pero el Gobierno de Pedro Sánchez, en su empeño de reducir las cifras de inmigración irregular, ha cambiado las dinámicas de salvamento tras lograr que la Marina Real marroquí asuma el auxilio de pateras que antes, con frecuencia, ignoraba. El cambio de estrategia, adelantado en febrero por EL PAÍS, se ha consolidado. Los datos oficiales hablan por si solos: de enero a junio, Salvamento Marítimo ha rescatado un total 235 embarcaciones y apenas nueve en aguas de competencia marroquí.

La cifra, aunque no precisa el número de personas que iban en esas nueve embarcaciones, contrasta con los datos del año pasado. En 2018, con un tránsito de migrantes sin precedentes en el Estrecho y el Mar de Alborán, Salvamento Marítimo cruzó tantas veces la línea invisible que separa las zonas de rescate de ambos países que un tercio de las casi 50.000 personas socorridas se encontraban en aguas fuera de su responsabilidad.

El área de búsqueda y rescate, la zona SAR por sus siglas en inglés, no coincide con las aguas territoriales de cada Estado por lo que España nunca violó la soberanía del país vecino, pero los datos revelaban una evidente falta de coordinación. Mientras España, con uno de los mejores servicios de salvamento marítimo de Europa, desplegaba sus barcos, la Marina Real Marroquí solía ignorar los avisos de pateras en apuros lanzados desde las torres de control españolas. Ante el peligro, España, en cumplimiento de los convenios internacionales, asumía el auxilio de los náufragos.

Pero el escenario ha cambiado. Ahora, Marruecos, según las autoridades españolas, responde a las alertas y coordina el rescate de las embarcaciones que le corresponden y España solo traspasa sus aguas si los marroquíes piden ayuda, algo que raramente ocurre. En lo que va de año, la Marina Real y la Gendarmería han rescatado a unos 5.000 migrantes, según datos recogidos en un informe de la Comisión Europea del 9 de julio. Fuentes oficiales del Gobierno marroquí contactadas por este periódico elevan esa cifra a 8.000 rescatados. La nueva labor de Marruecos explica en parte la caída del 30% de las llegadas por mar.

La mayor implicación de Marruecos, sin embargo, no ha evitado naufragios que han terminado en tragedia como el ocurrido el 18 de junio cuando 22 migrantes perdieron la vida en aguas de responsabilidad marroquí. En lo que va de año, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ya ha contabilizado 206 muertos o desaparecidos en la ruta que lleva a España.

El impacto de las políticas de control migratorio en el salvamento español ha suscitado las críticas tanto de trabajadores de Salvamento Marítimo como de diversas organizaciones humanitarias que denuncian que se está priorizando el control de fronteras sobre la obligación de salvar vidas. “Ha habido accidentes y muertes directamente relacionados con esta nueva política. España pretende que Marruecos se encargue de los rescates y Marruecos, que no tiene medios suficientes, tiene tiempos de espera mucho mayores”, denuncia la activista Helena Maleno, que suele recibir las llamadas de socorro de los migrantes. “Embarcaciones que pueden volcar en cualquier momento están esperando horas a que las rescaten porque prima la lógica del control migratorio frente a la del derecho a la vida”, denuncia.

La implicación de Marruecos ha llevado también a los migrantes a arriesgarse más por miedo a ser interceptados y ser devueltos al punto de partida. “Marruecos no tiene la capacidad para ofrecer un rescate adecuado y algunas personas prefieren huir antes que ser rescatados por ellos”, describe Diego Boza, de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía. Para organizaciones como la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Marruecos no es un puerto seguro para los migrantes por el trato que les dispensa.

Es difícil cuantificar aún el impacto que tiene dejar en manos de Marruecos, un país con medios materiales y tecnológicos limitados, los rescates en su zona SAR. El porcentaje aproximado de muertes que calcula la OIM sobre el número de personas que intenta llegar a España ha aumentado ligeramente de un año para otro: del 1,1% en los primeros siete meses del 2018 al 1,4%, en 2019. La propia organización, sin embargo, pide cautela porque considera que siete meses no son suficientes para evaluar la tendencia. Por su parte, Salvamento Marítimo celebra su eficiencia. Su tasa de efectividad, calculada en base a los fallecidos o desaparecidos y el número total de personas atendidas, ha aumentado del 99,1% de enero a junio de 2018 al 99,3% en 2019.

El fin de los rescates en la zona marroquí fue promovido por el equipo de guardias civiles que comanda la Autoridad de Coordinación, un órgano creado en agosto de 2018 para frenar y gestionar los flujos migratorios en el Estrecho y el Mar de Alborán. El grupo, que controla la actividad en la Frontera Sur, entendía que la “extralimitación de las funciones” de Salvamento Marítimo era un “vector de atracción” para la inmigración irregular. La Autoridad de Coordinación también defiende, aunque sin datos conocidos, que ese sobreesfuerzo de los equipos de salvamento españoles provocaba más muertes porque los traficantes, conscientes de que los migrantes serían rescatados incluso a pocas millas de la costa marroquí, los lanzaban al mar en barcas cada vez más precarias. También fue recomendación de la Autoridad de Coordinación eliminar completamente de las redes sociales la actividad de Salvamento Marítimo en el rescate de pateras. Mientras cientos de migrantes son auxiliados cada semana, el Twitter de la entidad divulga consejos para hacer windsurf y fotos de delfines.

 

Ayuda de la UE

Para acabar con los rescates en la zona marroquí era imprescindible que Marruecos cumpliese los convenios internacionales y asumiese la responsabilidad del salvamento en su zona. Esto solo ha sucedido tras múltiples reuniones, visitas oficiales y la promesa de la Comisión Europea en octubre de entregar 140 millones de euros para compensar los esfuerzos de Marruecos en el control de sus fronteras. A ese montante, España acaba de sumar otros 30 millones de su Presupuesto. El cambio de dinámica no fue perceptible hasta principios de febrero, coincidiendo con el anuncio de la visita del rey Felipe VI a Mohamed VI.




Fuente: El Pais

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