Termina 2019, otro año marcado por la inestabilidad política que atraviesa España, y que entre otros efectos ha provocado que en cinco años haya habido hasta cinco Ministros de Sanidad. Este hecho nos ha privado a los agentes de la sociedad civil de la seguridad y certidumbre para desarrollar, en nuestro caso, una ambiciosa agenda social y sanitaria. Sin embargo, ese obstáculo no ha impedido, gracias a la proactividad y el dinamismo propios de la Profesión Farmacéutica, diseñar e impulsar nuestra nueva estrategia corporativa “Somos farmacéuticos”: que descansa en tres pilares claves: somos asistenciales, somos sociales y somos digitales.

Somos asistenciales porque trabajamos allí donde hay medicamentos: en hospitales, en atención primaria y, por supuesto, en las 22.071 farmacias comunitarias. Una red de farmacias que es una verdadera conquista social y que contribuye al bienestar de los ciudadanos, garantizando el acceso al medicamento en condiciones de igualdad y equidad. Una red de farmacias que están dando un salto al futuro, para añadir más valor al Sistema Nacional de Salud (SNS) y al paciente.

Una evolución que responde a los retos que afronta nuestro SNS como son la cronicidad, el envejecimiento, la dependencia o la sostenibilidad, mediante el desarrollo de los Servicios Profesionales Farmacéuticos Asistenciales, siempre en colaboración y coordinación con el resto de profesionales. Unos servicios que ya han demostrado con evidencia científica que mejoran los resultados en salud de los pacientes, favorecen la continuidad asistencial y contribuyen a la sostenibilidad, reduciendo el gasto sanitario.

Este 2019 ha marcado un hito en esta evolución. Hemos iniciado en Teruel el pilotaje de Mi Farmacia Asistencial. Un proyecto que conectará a todas las farmacias para ayudar a los pacientes a mejorar los resultados de su farmacoterapia. Entre otras cosas, y gracias a un registro sencillo y homogéneo de toda la medicación –con receta pública, privada o de medicamentos que no necesitan receta– el ciudadano puede acceder a la información sobre sus medicamentos desde cualquier farmacia adherida al sistema.

Somos sociales por la propia naturaleza de la profesión y de la farmacia. Estamos inmersos en la comunidad, conocedores de sus pacientes y sus problemas de salud, pero también su situación personal. La farmacia es origen y motor de la humanización de la sanidad, donde uno acude cuando necesita un medicamento y resolver un problema de salud, pero también a que le escuchen y le traten por su nombre. La labor del farmacéutico persigue siempre un objetivo sanitario y casi siempre, también, uno social. Por eso durante 2019 hemos intensificado nuestras acciones junto a asociaciones de pacientes de enfermedades como la ELA, la diabetes o el Parkinson; y hemos desarrollado otras específicas dirigidas a niños y adolescentes, a mujeres víctimas de la violencia de género, a mayores o a discapacitados, como la App Medicamento Accesible Plus o una edición de HAZfarma dirigida a las adicciones de los más jóvenes a las nuevas tecnologías.

Y somos digitales porque estamos innovando en la prestación farmacéutica gracias al uso de las nuevas tecnologías. Buen ejemplo de ello es el Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (Cismed), que gestiona información de 8.600 farmacias desarrollando una labor preventiva frente a los temidos desabastecimientos. Además, una vez concluido el cierre de la receta electrónica interoperable en toda España, estamos avanzando en la receta electrónica privada y de las distintas mutualidades.

Farmacia y farmacéuticos hemos cumplido en 2019, como siempre hemos hecho, nuestro compromiso con los pacientes y el sistema sanitario. Ahora es necesario seguir avanzando en garantizar la calidad, la equidad y la sostenibilidad del sistema sanitario y en ello estamos trabajando. Pero para seguir haciéndolo necesitamos un marco de estabilidad y que se renuncie a actuar con medidas cortoplacistas, y en insistir constantemente en recortar el gasto en medicamentos ambulatorios, no se entiende que se propongan más medidas de recorte sobre las farmacias, hasta el punto de poner en riesgo la supervivencia de miles de ellas y la prestación farmacéutica que reciben millones de ciudadanos.

Existen alternativas para mejorar la sostenibilidad del SNS. Una de ellas es potenciar el papel de la farmacia comunitaria y de los farmacéuticos cuya labor está demostrando que genera salud y genera ahorros. Si de verdad se cree en la farmacia, las Administraciones tienen que pasar a los hechos; apostar y contar con los farmacéuticos, desarrollando acuerdos, estrategias y planes de trabajo que avancen en esa dirección. Ha llegado el momento de reconocer el valor de esta profesión, como ya lo hacen en el resto del mundo y como tendremos oportunidad de demostrar, una vez más, en Sevilla el próximo año.

Porque en 2020 España será el epicentro de la Farmacia Mundial, al ser Sevilla la sede tanto del 80 Congreso Internacional como del 22 Congreso Nacional Farmacéutico. Un hito histórico en el que mostraremos al mundo lo que como farmacéuticos aportamos a la Sanidad y a la sociedad. Porque esta es la vocación de la Organización Farmacéutica Colegial, trabajar en el desarrollo de la Profesión, junto a la sociedad, defendiendo sus intereses y aportando soluciones a nuestro sistema sanitario.




Fuente: La Razón

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