Esta pregunta sobre el uso al que quiere destinarse la que fue la Capella de la Misericòrdia situada en la calle Dels Àngels sobrevuela desde hace semanas Barcelona. Por un lado, el Macba sostiene, con razón, que hace años –en el marco de un plan estratégico aprobado por el patronato de esta institución– ya le fue asignado tal espacio como lugar en el que expandir su proyecto expositivo y achaca ahora al Ayuntamiento el brusco cambio de orientación. Por otro lado, el Servei Català de la Salut (CatSalut) dependiente de la Generalitat, aspira a situar en la mencionada capilla el nuevo y reivindicado centro de asistencia primaria (CAP) del Raval Nord, dadas las estrecheces y el deterioro que desde el año 2006 –¡2006!– viene sufriendo su actual emplazamiento, en el antiguo Antituberculoso, junto a la plaza Castella. La situación en el CAP se ha ido agravando y tanto desde la Generalitat como desde el propio distrito de Ciutat Vella se entiende que no se puede esperar más. En definitiva: un mismo espacio disponible para dos usos no compatibles. Si las dos partes se empeñan en no aceptar otras alternativas, el conflicto está servido.

Desde el gobierno municipal, y derivado de la responsabilidad que tiene para facilitar los espacios en los que ubicar los servicios de salud, se ha propuesto a la Generalitat más de una decena de emplazamientos alternativos a la Capella. Los propios servicios técnicos del Ayuntamiento junto con técnicos del Departamento de Salud y del de Cultura de la Generalitat, propusieron que el CAP pudiera mantenerse en su ubicación actual, tras reformar y ampliar el edificio. La respuesta del CatSalut fue que ello no era posible ya que alargaba cinco o seis años los plazos de solución de un tema grave y largamente irresuelto. La ampliación del actual CAP supone la modificación del Plan General Metropolitano y choca con una subestación eléctrica que ya tiene construida su estructura en el subsuelo adyacente. La solución de Misericòrdia puede estar lista en tres años.

En relación al Macba, la posibilidad de encontrar espacios alternativos para su ampliación está en marcha. Existen distintas posibilidades. Alguna de ellas permite ampliar el museo con más metros que la Misericòrdia e incluso hacerlo más cerca del edificio de Richard Meier. Está en las manos de los servicios técnicos del Macba evaluar tal posibilidad. Por otro lado, el tema de los plazos no presenta, aparentemente, las urgencias del caso de salud. De hecho, la Capella ha estado disponible para el Macba desde hace más de cinco años. Hay espacios a explorar con muchas posibilidades de prosperar justo al lado de este gran equipamiento y siempre es posible buscar otras alternativas no estrictamente adyacentes. La Capella dels Àngels, cedida al Macba por el Ayuntamiento junto con todo el resto del espacio que ocupaba el FAD antes de su traslado a la plaza de les Glòries, está a su disposición desde hace años, sin que hasta ahora haya sido utilizada de manera intensiva para usos expositivos. Los plazos y las urgencias son, pues, distintos.

El Ayuntamiento de Barcelona es el principal valedor de la actividad del Macba, contribuyendo con más del 50% de su presupuesto, y es la única institución pública de su patronato que no ha dejado de aumentar sus aportaciones desde su creación. Nos gustaría que otras instituciones que ahora hacen gala de patriotismo del Macba contribuyeran económicamente al nivel de su entusiasmo. Nadie puede dudar del compromiso del gobierno municipal con el Macba y con su futuro.

No hemos de enfrentar salud y cultura. Y menos en un barrio como el Raval que necesita mejorar sus índices de salud y que necesita, también, aprovechar mejor la cantidad de equipamientos culturales de ciudad que están en sus calles y plazas para disfrute de sus vecinos. De hecho, en el Raval hay 100.000 m2destinados a equipamientos de ciudad y 34.000 destinados específicamente para sus vecinos. Busquemos una salida y no nos empeñemos en pensar que sólo hay un único lugar para resolver dos problemas igualmente legítimos. En el Ayuntamiento, Distrito de Ciutat Vella, Salud y Cultura, trabajamos para ello de manera coordinada y unitaria. Nos gustaría que ocurriera lo mismo en el resto de instituciones y actores implicados. Al final, será el pleno del Ayuntamiento el que decida qué demanda atiende de manera prioritaria sin que la otra parte tenga por qué resultar perjudicada.




Fuente: LA Vanguardia

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