A vuela pluma

Juan Fueyo es profesor e investigador de Neurooncología en el Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas (EE UU). Junto a su mujer, Candelaria Gómez Manzano, desarrolló en 2003 un virus modificad o que está siendo investigado en estudios clínicos para el tratamiento de cáncer cerebral. En su segundo libro, «Te dirán que es imposible» (Planeta), aborda el tema de la autoayuda y la motivación desde una perspectiva científica, como una investigación clínica.

Entrevista Juan Fueyo

-Sorprende que un neurooncólogo escriba un libro motivacional, «Te dirán que es imposible» (Planeta), enmarcado en el género de autoayuda. ¿Cómo surge la idea?

-Debido a mi actividad docente, de hablar con estudiantes, residentes, médicos jóvenes, «junior faculty»… A ellos no sólo les doy charlas científicas, sino orientadas a la carrera profesional. Y en ellas, uno explica cómo es su vida y cómo ha llegado a donde lo ha hecho. Entonces, muchas veces surgen ideas de los alumnos y les digo que siempre les dirán que son imposibles y que no se pueden hacer realidad. Y al final el título, que es de mi mujer –Candelaria Gómez Manzano–, resume esta situación cotidiana.

-Si uno se asoma a las páginas del libro y entiende de Medicina se da cuanta rápido de que está escrito con un estilo directo, claro y que recuerda a la estructura de un «paper» o publicación de una investigación científica. Y eso contrasta mucho con su primer libro, «Exilios y Odiseas» (Ed. Milenio). ¿Ha sido a propósito o por deformación profesional?

-Supongo que sí. No lo había pensado hasta ahora, pero llevo 25 años trabajando en un laboratorio y más de 28 escribiendo texto para artículos y libros científicos. Buscas sin querer ese orden. He tratado de leer mucho sobre cómo escribir un libro, he intentado hacer hincapié en que cada elemento tuviera su sitio correcto… Pienso que está muy mal escrito, no está ordenado… No sé (risas).

-Pero hay que de decir que hay muchas referencias a todo lo que menciona. ¿Eso le ha costado mucho?

-Lo cierto es que hay muchas citas y lo hago con gusto.

-Escribió antes una novela de ficción, ahora uno completamente diferente. ¿Ha tardado lo mismo en uno que en otro?

-En la primera, tardé años. En este segundo, han sido meses. Porque todas las ideas ya estaban ahí. Sólo ha sido tratar de transcribirlas y luego editar. Agradezco mucho a Planeta esta labor para poner o quitar lo que iba a gustar más o menos. Lo único que he añadido aquí es algo que no está en las charlas: todo el elemento bibliográfico. Porque al final he ido intercalando lo autobiográfico con ellas y los consejos.

-Esa referencia bibliográfica, las citas, tienen un peso importante. ¿Cree que puede animar a la gente a acercarse a esas lecturas que recomienda?

-Eso espero, sería bonito, porque los otros libros son mejores. Por ejemplo, si alguien va a leerse «Los aforismos de Kafka» después de estas páginas, perfecto; o si se acercan al «Tao Te Ching» me parecería fascinante. Uno encuentra mucha sabiduría en todos ellos.

-Quizás el problema es que no se habían subrayado tanto los valores que transmiten estos autores, porque no son ideas nuevas. ¿Cierto?

-Sí, verlo con otros ojos. Desde una canción o un libro o un poema, que se citan en el libro, cómo se puede aplicar al lector para que el pueda usarlo en el siguiente nivel. Me explico: si nada más te dicen que algo es imposible, te vas a sonreír y vas a esperar a que te den las razones de por qué lo es, pero el hecho de que te lo digan no te va a parar.

-¿Hay muchos mitos en torno a los libros de autoayuda?

-Curiosamente este tipo de enseñanzas que no están en la escuela, sí que se encuentran en el libro de autoayuda, que tiene muy mala prensa. La gente lo lee a escondidas y no lo confiesa. Yo me ponía los «podcast» de los libros mientras corría. Hay muchos que contienen elementos que te hacen llegar a la calma para ser feliz, a través de cosas simples sobre pequeñas directrices que debemos tener en la vida.




Fuente: La Razón

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