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Entra en vigor el alto el fuego en Siria pactado por Trump y Putin | Internacional


El alto el fuego parcial acordado entre Estados Unidos y Rusia en el sureste de Siria ha entrado en vigor a las 11 de la mañana de este domingo, según anunció la agencia nacional de noticias siria, Sana. Horas antes, helicópteros del Ejército sirio han bombardeado los arrabales de la ciudad meridional de Deraa. Los ataques, que incluyeron el lanzamiento de 10 misiles, se produjeron poco después de la medianoche, según ha informado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que ha agregado que, desde entonces, reina la calma tanto en Deraa, como en las vecinas provincias de Quneitra y Sueida, incluidas en el cese de las hostilidades.

En estas tres regiones del suroeste sirio ya rige una tregua declarada unilateralmente por el régimen sirio el domingo pasado. El acuerdo para detener los combates fue alcanzado el pasado viernes por los presidentes de EEUU y Rusia, Donald Trump y Vladímir Putin, respectivamente, en la cumbre del G20 en Hamburgo (Alemania). Igualmente, Jordania, país fronterizo con el sur de Siria, ha participado en el acuerdo. En junio de 2016, Amman cerró su frontera con Siria a cal y canto reduciendo el tránsito de tanto armas como de combatientes opositores.

En el último mes, estas tres provincias sirias han sido escenario de un repunte de la violencia, especialmente Deraa, cuya capital homónima está considerada como la “cuna de la revolución”, ya que en ella comenzaron en marzo de 2011 las primeras protestas antigubernamentales que degeneraron en el conflicto actual. El cese de hostilidades anunciado se alinea también con la iniciativa tripartita presentada por Ankara, Moscú y Teherán el pasado mes de mayo. Los tres países se han presentado como guardianes para monitorear el cese de hostilidades instaurando progresivamente cuatros “zonas de desescalada” en las regiones de Idlib, norte de Homs, Guta oriental y en el sur del país (Deraa, Quneitra y Sueida). Propuesta que tanto Washington como Bruselas han recibido con cierto recelo al considerar que Rusia es parte del conflicto y por lo tanto no puede actuar como observador neutral.

Diferentes incitativas políticas para lograr el cese de las hostilidades en Siria se han repetido durante los siete años que dura la guerra sin que ninguna de ellas haya fructificado hasta ahora en un conflicto que se ha cobrado más de 320.000 vidas. La entrada en la guerra de Washington, en 2014, y Moscú, en 2015, han internacionalizado el conflicto en el que ambas potencias internacionales mantienen intereses contrarios.

A diferencia de Barack Obama, Donald Trump desplegó misiles en Siria en respuesta a un ataque químico perpetrado presuntamente por el régimen de Bachar el Asad. Moscú, estrecho aliado de Damasco, rechaza de plano cualquier intervención contra las fuerzas del régimen sirio. El terrorismo internacional y la lucha contra el ISIS son, sin embargo, un importante punto de confluencia entre ambos. En Raqa, al norte del país y capital del facto del Estado islámico, tanto las fuerzas aliadas de Washington como las sirias avaladas por Moscú han lanzado el pasado mes sendas ofensivas para expulsar a los yihadistas.




Fuente: El país

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