Mary Ruiz (Madrid, 39 años) sintió el “A por ellos” que coreaban los seguidores de Vox tras los resultados electorales del 10 de noviembre. Mujer, negra, afrodescendiente. La actriz en la serie Águila Roja o en la película Embarazados, la reportera en El Intermedio o en Los 40 principales tiene, desde hace cuatro años, el mejor trabajo de su vida. Es la maestra de ceremonias de las batallas de gallos junto al artista Mbaka, uno de los raperos más reconocidos de España. El 30 de noviembre se sube al escenario del Wizink Center (avenida Felipe II) para presentar la mayor competición de rap del mundo: La final internacional de la Red Bull batalla de gallos. 

Es la primera batalla internacional que se celebra en su ciudad.

Me hace muchísima ilusión porque van a venir muchos amigos míos. Conozco el Wizink y me gusta mucho, el público español es muy agradecido y van a venir freestylers a los que admiro mucho ¡Y a mi ciudad! Tengo pensado prepararles mi tarta especial: la tarta de la abuela. Me hace toda la ilusión del mundo. 

Las 17.000 entradas se acabaron en menos de 24 horas y sin nada de publicidad tradicional.

Ha sido YouTube y Twitter. Todo el mundo conoce las batallas. Estuve en Colombia y había gente que me paraba por la calle para hacerse fotos conmigo. Es increíble la locura que se ha desatado con las batallas. 

¿Qué se siente estar en ese escenario durante tantas horas rodeada por tanta gente?

La adrenalina que sueltas ahí es la que acumulas durante todo el año. Yo no he vivido nada parecido. Es el mejor trabajo de mi vida. Es muy enriquecedor ver a gente con tantos acentos, que usan palabras diferentes… Las batallas son una celebración de la lengua castellana en su totalidad.

¿Se puede vivir del freestyle?

Ganar una internacional te puede cambiar la vida. Te van a llamar de muchos eventos, y hay un montón de marcas interesadas en patrocinar. El movimiento es muy masivo. Un gallo va a tener más seguidores en Twitter que el protagonista de una película de moda. 

¿Hay mucha afición en Madrid?

Si, Madrid es un buen foco de batallas. Hay muchos gallos que son de aquí, como Chuty o Bnet, hay muchos referentes. El otro día que iba por el Parque del Oeste vi un grupito de gente improvisando y haciendo sus bases. Es muy bonito de ver. Antes era muy nicho de la contracultura y ahora hay gallos de muchas clases sociales. Hay cada vez más chicas, se está volviendo algo muy universal. Es el arte del ingenio del aquí y ahora. 

¿Cómo terminó en este mundo?

Llevo desde 2012 intentando trabajar en cosas relacionadas con el rap porque me gusta mucho. Además, veía que en ese terreno solo había chicos, era un rollo. Yo quería estar ahí. Lo intenté un montón hasta que un día Mbaka no podía asistir a la batalla regional de Almería y Red Bull me contactó para sustituirlo. En principio, iba a ser para esa batalla solo, pero les gustó y decidieron ponernos juntos a Mbaka y a mí. 

¿Se ha enfrentado a muchos comentarios racistas y machistas?

Si, en otros trabajos y en mi vida en general. Preguntan de dónde soy, aunque ya haya dicho que soy de aquí, que si bailo bien salsa… Me he quedado a las puertas de presentar programas porque han elegido a el prototipo de chica blanca. Por supuesto, como actriz siempre me ha tocado el papel de prostituta o asistenta. Siempre. No he hecho otra cosa (ríe) Creo que a estas alturas en los guiones televisivos la amiga de la prota, o incluso la prota, podría ser negra y no haber venido en patera. 

¿Y en las batallas?

Hay mucho hate en redes, ahora cada vez me conocen más y me tiran menos hate, pero he recibido expresiones como «puta negra, vete a la cocina». 

¿El mundo de las batallas es muy masculino?

Yo creo que la sociedad es machista en general. En terreno de batallas todo el mundo recibe hate, pero si eres mujer y negra, tiran por ahí. 

¿Hay más mujeres ahora que cuando empezó?

Me encanta ver cómo cambia en tan poco tiempo. Cuando yo empecé hace cuatro años éramos muy poquitas en el escenario, y de un año a otro se ha ido multiplicando el número de mujeres que hacen pruebas, que son host en competencias, que son jueces, que son DJs… Está ayudando mucho la visibilidad. 

¿Cree que forma parte de esa mayor visibilidad?

Cada vez hay más chicas que me escriben diciendo que les inspiro. Muchas chavalas me hablan como si yo fuera un icono. Quiero aportar de manera positiva para tener una sociedad mejor. 

Sin embargo, en esta final no compite ni una mujer…

No, pero es un proceso natural. Tampoco sería justo para los competidores que ganara una mujer sin merecerlo. Hasta ahora las chicas que han estado en batalla lo han hecho bien pero no con el nivel como para competir a nivel internacional. A mí me parece bien y creo que ellas también están contentas porque hace no mucho no estaban ni compitiendo. 

¿Por qué está costando tanto?

El terreno de batalla era masculino hasta hace muy poco. ¿A qué chica le apetecía ir al parque sola a rapear contra veinte chicos que la van a insultar? Ahora cada vez hay más chicas que se animan, hay cada vez más ligas femeninas para entrenar. Yo creo que de aquí a un par de años es muy posible que podamos ver a chicas compitiendo internacionalmente porque están entrenando y se lo toman en serio. 

Tanta testosterona encima del escenario ¿cómo se controla?

Ha habido de todo aunque cada vez se está limando mucho el contenido de las rimas. Hasta hace nada se soltaban muchas rimas homófobas. Ahora está muy mal visto y muy mal puntuado. Hay que tirar más de ingenio y de versatilidad que de un insulto fácil. Se valora mucho estar al loro de la actualidad también, para dar sensación de espontaneidad.

¿Cómo es su AKA (seudónimo) Queen Mary?

En el escenario me siento la diva que llevo dentro por eso llevo unos looks increíbles. Cada vez que una chica quiere rapear adopta una actitud muy masculina y yo reivindico que no tiene por qué ser así. Yo soy muy femenina en batallas. Queen Mary no quiere vestir como un chico ni vestir ropa ancha. No quiero que se juzgue a las mujeres que decidan vestir sexis, no tiene porqué ser contraproducente. 

Las rimas más ingeniosas

A Mary Ruiz no le salen las cuentas de cuántas frases bonitas ha escuchado en las batallas. Recuerda la que hizo Arkano en la final internacional de Perú. “Yo soy como Bob Dylan, no te cojo ni el teléfono”. «La gente que estaba entre el público era super joven y no lo pilló». Otra de Scone, “Un gallo de verdad canta en todos los corrales”. O la batalla en Argentina entre dos gallos, una chica a favor del aborto y el otro, en contra. «Estuvo muy interesante e hizo mucho ruido en Argentina», explica Ruiz. 

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Fuente: El Pais

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