Desde hace décadas, millones de peruanos han dejado sus tierras para irse a vivir a la capital, Lima. La falta de oportunidades y el terrorismo han motivado este éxodo rural sin precedentes. En las afueras de la capital, cientos de miles de personas se agolpan en los llamados asentamientos humanos, donde las condiciones de vida y los escasos recursos de las familias hacen que el riesgo de contraer enfermedades sea muy alto.

Uno de esos asentamientos es Casa Huertas, en el sector de Pamplona Alta dentro del distrito de San Juan de Miraflores. “Esto era un desierto”, cuenta Nicolás Uscata, vecino que llegó hace unos 20 años a instalarse al cerro con su esposa. Hoy, en Pamplona Alta existen al menos 138 asentamientos humanos en los que viven más de 40.000 personas.

Perú ha sufrido en las últimas décadas un proceso migratorio sin precedentes del campo a la ciudad a causa de la industrialización centrada en la capital y el terrorismo del grupo Sendero Luminoso, que provocó múltiples desplazados. Esta afluencia ha hecho visible la gran brecha existente entre clases sociales. Según datos del Instituto de Estadística, la población de la capital, Lima, pasó de 1.6 millones de habitantes en 1961 a 7.6 en 2007. Este aumento, sumado a la mala planificación de los municipios, ha provocado que cientos de inmigrantes malvivan en los cerros de las afueras de la capital peruana, como Pamplona Alta.

Los asentamientos en los cerros de las afueras de la capital limeña surgieron mediante la ocupación de tierras de forma espontánea, conocida también como ocupación hormiga. En Pamplona Alta, los primeros pobladores que llegaron al cerro improvisaban sus casas con materiales como madera, chapa y plástico. 20 años después, algunas viviendas se han transformado con ladrillos. Sin embargo, los barrios siguen sin urbanizarse adecuadamente y el Ayuntamiento continúa sin proporcionar servicios básicos. La superpoblación y la falta de recursos condiciona la salud de los habitantes. En el caso de Lima, 1.5 millones de ciudadanos no cuentan con acceso a agua potable ni alcantarillado y existe un notorio contraste entre la zona urbana y periurbana, según Oxfam. Los asentamientos no gozan de servicio de agua ni desagüe.

“En el sector de Pamplona Alta padecen sobre todo problemas dermatológicos, de parasitosis, anemia y problemas respiratorios”, explica Milagros Caldas, enfermera del centro Médico Nuestra Señora de la Caridad, en el distrito de San Juan de Miraflores. Las razones son “la contaminación por la no recogida de basura y el hecho de no tener acceso agua y desagüe”, que provoca “que se quede el agua estancada en los tanques”. De hecho, la Organización Mundial de la Salud advierte de que un 88% de las enfermedades diarreicas son producto de un abastecimiento de agua insalubre y de un saneamiento y una higiene deficientes, como ocurre en este barrio.

Las diferentes enfermedades cambian según la época del año. En el verano, debido al calor y la basura, son más comunes las parasitarias y las diarreas. Actualmente, durante el invierno, al ser frío y húmedo, son las respiratorias las más comunes. Los grupos de riesgo, según constata la Caldas, son los niños menores de cinco años y los mayores de 60.

En el sector de Pamplona Alta padecen sobretodo problemas dermatológicos, de parasitosis, anemia y problemas respiratorios

Milagros Caldas, enfermera

Erradicar estas enfermedades es muy complicado pero, como explica Caldas, “tener espacios ventilados e higiénicos” puede ayudar a su prevención. Una buena dieta basada en frutas y verduras puede ser clave para que estas personas no enfermen tal como también ha señalado la OMS, incluso en males mayores como el cáncer.

Kelly Yáñez tiene 24 años y es estudiante de nutrición y dietética. Todos los sábados acude al comedor comunal del barrio Casa Huertas para impartir sus talleres sobre salud preventiva. «Creciendo Juntos es un programa dirigido a niños de seis a 13 años de edad y consiste en brindarles talleres de prevención y salud. Este año hemos abordado las enfermedades diarreicas agudas y las infecciones respiratorias», explica Yáñez.

En el taller de hoy, Kelly y otros voluntarios van a enseñarles a los niños el poder que algunas plantas y frutas pueden tener para ayudar a prevenir enfermedades. “El eucalipto es una planta que biene bien al aparato respiratorio. Os va a ayudar a respirar mejor, os aliviará la tos y hará que expulséis mucosidades”, cuenta a los niños Ana Estació Surco, voluntaria del proyecto y estudiante de medicina.

Estació prosigue enseñando a los pequeños lo que es la muña, una planta con alto contenido en fósforo y calcio que es un excelente digestivo, ayuda a curar luxaciones, se usa como condimento y tiene un ligero sabor a menta.

En el segundo bloque, Junior Santamaría, otro voluntario, va a hablar sobre frutas y verduras. Comienza explicando que la piña posee propiedades diuréticas y digestivas. Luego, les habla del limón, que aumenta las defensas y previene la gripe y el resfriado. Continúa con que el ajo podría ser un antibiótico natural para prevenir la artritis, y que fortalece el sistema inmunológico. Y termina mostrándoles los beneficios antioxidantes de la mandarina. Poco a poco, van llegando las mamás a recoger a sus hijos, y los voluntarios van disponiendo el comedor para el siguiente taller que se realiza por la tarde.

Hace tres años que Milagros Ramos comenzó a colaborar en los talleres Construyendo Caminos para las señoras de la comunidad. Hoy llega cargada con varios utensilios de cocina e ingredientes. Va a hablarles sobre la avena, sus propiedades y como pueden preparar una receta diferente con ella. “Elegimos la avena para este taller porque es un cereal bastante consumido entre las familias. Tiene muchas propiedades en cuanto al colesterol, al azúcar o la prevención del cáncer”, explica Milagros.

Después de hablarle sobre las bondades de este alimento Ramos coloca en la mesa dos cuencos, una tetera eléctrica, avena, leche y chocolate. Va a enseñar a las señoras a hacer trufas; una receta muy económica, sencilla de elaborar y muy sabrosa para los más pequeños de la casa.  Yáñez detalla que desarrollan los talleres en Casa Huertas porque las comunidades de allá son muy vulnerables y quieren generar un impacto en los vecinos para mejorar sus estilos y condiciones de vida.

Las familias del distrito de Pamplona Alta son de bajos recursos económicos y sus escasos ingresos no les permiten comprar medicinas. De hecho, cada cierto tiempo, instituciones como el ministerio de Salud junto con algunas ONG organizan campañas gratuitas de vacunación. La última se organizó el pasado mes de agosto y se repartieron vacunas contra la gripe y la neumonía. Para una población que no siempre tiene acceso a medicamentos, es importante tener buenos hábitos que puedan ayudarles a prevenir enfermedades.

Si bien una planta no puede curar una neumonía avanzada, el biólogo e investigador del Instituto de Investigaciones de la Amazonía peruana Ricardo Zárate explica que una buena alimentación “basada en plantas medicinales nutritivas permite tener un buen sistema inmunológico y por tanto nos defenderemos mejor contra los agentes de las enfermedades respiratorias”. Además, Ricardo añade que estas personas “estarán cultivando plantas que capturan CO2 y así ayudarán a disminuir los efectos del cambio climático”. El uso de plantas y frutas para mantener buena salud y prevenir enfermedades es una manera sencilla y económica que puede ayudar a la poblaciones más vulnerables a mejorar sus hábitos y salvar sus vidas.

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Fuente: El Pais

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