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“En Catalunya se le dio la vuelta a la realidad”

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El exsecretario de Estado de Seguridad, número 2 del Ministerio del Interior durante el 1-O, ha asumido la responsabilidad del operativo policial para evitar el referéndum. José Antonio Nieto ha aceptado que él fue quien decidió mandar el contingente de 6.000 agentes a Catalunya para cumplir la orden de evitar la votación dada por el Tribunal Superior de Justicia.

La mano derecha de Juan Ignacio Zoido explicó en su declaración como testigo en el juicio del procés que se celebra en el Tribunal Supremo que él estaba en contacto continuo y directo con el coordinador de los cuerpos policiales para evitar el 1-O, Diego Pérez de los Cobos. Incluso él mismo, como es sabido, acudió a una reunión de la Junta de Seguridad convocada por el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para convencer a los responsables del Govern que desconvocaran el referéndum. Acudió a ese encuentro “como gesto para evitar el 1-O”.





A preguntas del fiscal, Nieto relató con todo lujo de detalles aquella reunión, que llegó a definir de “surrealista” porque se esta debatiendo cómo evitar la votación con las personas que la habían convocado. En aquel encuentro estuvieron además de Puigdemont y él, el conseller de Interior, Joaquim Forn –acusado y en prisión preventiva en esta causa–, el mayor de los Mossos, Josep Lluis Trapero, el coronel Pérez de los Cobos, el delegado del Gobierno, Enric Millo, y el secretario general técnico de Interior, Juan Antonio Puigserver.

”En la Junta, trasladamos a Puigdemont que había un mandato muy claro, que era cumplir la orden judicial del TSJC”, recordó Nieto. Desde la Generalitat, se insistió en aquella reunión que el “bien supremo a proteger es la convivencia ciudadana”. Sin embargo, los representantes del Gobierno advirtieron que había que cumplir la ley y hacerla cumplir, siempre teniendo en cuenta los parámetros de proporcionalidad y congruencia y oportunidad.


”Alteración de la realidad”

“Se le dio la vuelta a la realidad”, concluyó Nieto al recordar esa reunión. Desde el equipo de Puigdemont se rogaba que el 1-O no hubiera presencia de Policía ni Guardia Civil porque el objetivo era mantener la convivencia pacífica y su presencia podría afectar a esa paz. “Nosotros decíamos que iba a haber violencia. Había una legalidad paralela, una alteración de la realidad”, subrayó Nieto.

Los representantes del Govern, según el testimonio del exsecretario de Estado, defendían que parte de la población catalana no respetaba la ley española vigente sino la aprobada por el Parlament, por la que se aprobó el referéndum como paso previo para declarar la independencia de Catalunya.






Los CDR detrás de la violencia

Mientras que la Generalitat hablaba de manifestaciones pacíficas y familiares, desde el Gobierno se veía las concentraciones del 20 de septiembre ante la Conselleria de Economia. “Cada vez que la Guardia Civil o Policía actuaban en Catalunya había una reacción. Había una organización tras esa reacción”, indicó. De hecho, apuntó a los Comités de Defensa de la República (CDR) como aquellos que propiciaban actitud violenta.

El exsecretario de Estado de Seguridad José Antonio Nieto, durante su declaración
(Tribunal Supremo / EFE)


Mossos, en el punto de mira

En esa Junta de Seguridad “no hubo el más mínimo gesto de cesión”, recordó Nieto. Su impresión es que los Mossos d’Esquadra, con Trapero a la cabeza, se “alinearon” con la Generalitat para permitir el 1-O. “Pero pensábamos que entenderían que jamás un cuerpo policial se puede poner de lado ante un mandato judicial”.

La Fiscalía insistió en el papel de “pasividad” los Mossos, una vez que mantiene en su escrito de acusación que fue el “brazo armado” de la rebelión para permitir la votación como paso previo a la declaración unilateral de independencia. “Después de la Junta teníamos muy poca esperanza en los Mossos”, aclaró Nieto.





Según recordó, el auto de la magistrada del TSJC Mercedes Armas ordenaba que se cerraran los centros antes del 1-O y requisar todo el material para la votación. Esa labor había quedado en manos de los Mossos pero Nieto sostuvo que no le consta que “hicieran nada, y he hecho un esfuerzo para que me conste”.


[Trapero] me dijo que si había niños y mayores no intervendría. A partir de ahí ya vi cómo iban a justificar para no actuar el 1-O”



“Excusas” de Trapero

El exsecretario de Estado de Seguridad recordó que sus contactos con Forn ya le indicaron qué papel iba a tener los Mossos. De hecho, el exconseller le insistió que el día del referéndum no era necesaria la presencia de Policía y Guardia Civil porque los Mossos tenían capacidad suficiente para controlar la votación. Y esa afirmación la mantuvo Puigdemont en aquella Junta. “Los Mossos no hablaban nada del plan operativo para evitar el 1-O pero sí excusas para justificar que no se iba a hacer”, añadió.

De hecho, relató una conversación con Trapero en el que le preguntó a este qué hubiera hecho si hubiera coches destrozados de los mossos y agentes suyos encerrados en un edificio sin poder salir. “Me dijo que si había niños y mayores no intervendría. A partir de ahí ya vi cómo iban a justificar para no actuar el 1-O”, espetó.





El fiscal del Tribunal Supremo, Javier Zaragoza, durante el interrogatorio
El fiscal del Tribunal Supremo, Javier Zaragoza, durante el interrogatorio
(Tribunal Supremo / EFE)


Cargas del 1-O

Nieto mantuvo la versión de que el 1-O se ordenó intervenir a la Policía y Guardia Civil tras detectar que los Mossos no habían cerrado los colegios ni requisado material en los días previos al 1-O ni en las primeras horas de ese domingo. Los dos cuerpos policiales nacionales finalmente intervinieron y en algunos centros tuvieron que cargar contra votantes para cerrar los centros. El operativo de los Mossos fue, según Nieto, “claramente insuficiente, ineficaz, y respondía a otros objetivos y no a la de impedir el 1-O sino a dar una apariencia de normalidad en algo que no era normal porque estaba declarado ilegal y suspendido por el TC”.

Sin embargo, Nieto desmiente que fueran cargas y sostuvo que fue una “intervención” proporcional para cumplir la orden del TSJC. Además, negó que recibieran órdenes políticas para que pararan esas cargas a media mañana de aquel domingo. Justificó que “el final” de la intervención de la policía se debió a la fatiga de los agentes. “Tuvieron una jornada muy larga, con mucha intensidad; no se podía exigir que se prolongara por más tiempo”.






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Fuente: LA Vanguardia

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