España

«En Cataluña se han intentado socavar las reglas básicas de la democracia»


Es la primera vez que un Rey español acude a Davos y no ha dejado indiferente. Ante los líderes de 70 países mundiales y los principales directivos económicos, el Jefe del Estado habló directo: en el mayor foro económico internacional del planeta era necesario despejar las dudas sobre la estabilidad del país tras la ofensiva independentista catalana, que ha propiciado una considerable caída de las inversiones extranjeras, así como la huida de las compañías de la comunidad.

Don Felipe aseguró que «la reciente crisis en Cataluña» ha tenido como objetivo «minar las reglas básicas del sistema democrático español», en un tono parecido al mensaje a la Nación que lanzó tras el 1-O. Don Felipe, como máximo garante de la unidad según la Carta Magna, advirtió de que «la Constitución no es un mero ornamento, sino el pilar de la coexistencia democrática». Unas palabras que adquieren mayor fuerza contextualizadas en un escenario en el que el Ejecutivo tiene ya preparado el recurso ante el Tribunal Constitucional si en la investidura de Puigdemont se vulnera la ley. El Monarca afirmó que la legislación española merece «respeto», el de «todos», en clara alusión a las pretensiones secesionistas de actuar unilateralmente.

En este discurso el Rey recupera así el tono enfático que mantuvo en el mensaje a la Nación y en el de los Premios Princesa de Asturias, que sólo atenuó en sus palabras de Nochebuena tras las elecciones catalanas, ya que el tablero que dejaron los resultados era de lo más incierto. Don Felipe no ahorró en argumentos para defender el «gran país que representa».

El Rey Don Juan Carlos nunca acudió a este foro, y tampoco Mariano Rajoy, siendo el ministro de Economía, Luis de Guindos, el representante habitual. Con la coyuntura catalana de fondo, la presencia del Monarca garantiza el halo de neutralidad del que habla sin intereses partidistas. Un papel difícil, ya que, además de ser garante de la unidad del país, también debe ser el Rey de todos los españoles, y sus palabras deben representarlos. Esta parte de su responsabilidad institucional no la olvidó ayer en principales directivos económicos, líderes políticos de 70 países y unos 3.000 profesionales. Era su primer intervención ante el Foro, que quedó marcada por su defensa de la Carta Magna. En un mensaje pronunciado íntegramente en inglés, Felipe VI aseguró que la España saliente de la instauración democrática fue una «casa común para todos los españoles», y aseveró que el gobierno sólido bajo el que se dirigió un país respetuoso con su diversidad cultural «no es fácil de encontrar en otros países».

Tras la garantía de la solidez jurídica e institucional en el país, Felipe VI apostó por posicionar a España en el mapa a nivel económico. No obvió la «dolorosa» crisis económica que asoló el país desde 2008, pero sí resaltó la capacidad para salir adelante, y afirmó que en estos momentos España es una «oportunidad de inversión sobresaliente».

Don Felipe destacó que desde 2014 la economía española se encuentra en un proceso de crecimiento, y manifestó que es la decimocuarta economía más grande del mundo, y la cuarta de la Eurozona. Don Felipe aportó datos: dijo que desde hace tres años el país crece al 3 por ciento, destacó que más de 2 millones de trabajos han sido creados, y puso sobre la mesa que el déficit se ha conseguido reducir más de un 70 por ciento. Estos datos, añadidos al hecho de que 82 millones de personas visitaron España en 2017, contribuyen al hecho de que nuestro país se encuentre dentro de los diez con mayor inversión extranjera.

Los presidentes de los grandes grupos españoles presentes, desde Ana Patricia Botín (Santander), Francisco González (BBVA) a Ignacio Galán (Iberdrola) o Dimas Gimeno (El Corte Inglés), arroparon durante su mensaje en este Foro Económico Mundial al Rey, quien señaló a las compañías como referente de liderazgo mundial. «Los españoles están decididos a ocupar el lugar que legítimamente les corresponde en el siglo XXI», lanzó el órdago.

Davos ha representado el despegue internacional de Don Felipe después de la coyuntura catalana, ya que el último viaje que realizó fue en junio a Reino Unido, junto a Doña Letizia, en visita de Estado. Después de esta salida, sólo Doña Letizia traspasó nuestras fronteras en viaje de cooperación a Senegal, pero Don Felipe ha tenido que seguir en primera línea la ofensiva soberanista. Esta crisis que ha afectado a la imagen de España no es óbice, a consideración de Don Felipe, para pensar que España no sea un «socio leal y estable en las relaciones internacionales». Una de las prioridades en el Reinado de Don Felipe, como ya manifestara en su mensaje de proclamación en junio de 2014, es que España ocupe un lugar relevante en el proceso europeísta, principalmente tras la salida del Reino Unido de la Eurozona. Consciente del eje franco-alemán, para Don Felipe es crucial que nuestro país sea un socio imprescindible. «Los españoles son conscientes de que crecimiento y bienestar no se consiguen con «soledad, aislamiento o división», aseguró, y remarcó que «la Unión Europea es la expresión más completa del proyecto nacional español».

Pero no todo es economía. El Jefe del Estado resaltó ámbitos como la seguridad: «España es uno de los países más seguros del mundo», aseguró; la Sanidad: «Hemos liderado el campo de las donaciones de órganos y transplantes durante más de 20 años»; y definió al país como un lugar en el que predomina un pueblo «amante de la paz», en el que los movimientos xenófobos o racistas no tienen cabida. «Los españoles hace tiempo que han abandonado los estereotipos obsoletos y las oscuras leyendas».

El Jefe del Estado despegó anoche de Suiza alrededor de las
21:00 horas, y estaba previsto que aterrizara en España a medianoche, después del cierre de esta edición.




Fuente: La Razón

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