El líder de Vox, Santiago Abascal, tras conocer los resultados del partido. Álvaro García Vídeo: EPV

“No os regodeéis en la euforia. Hacedlo solo esta noche”. Santiago Abascal se presentó como el gran vencedor de las elecciones generales ante los cientos de simpatizantes, en su mayoría jóvenes, que acudieron ante la sede de Vox para celebrar el ascenso de un partido que, en poco más de seis meses, ha conseguido engrosar en un millón sus votos (de 2,6 a 3,6), aumentar en casi cinco puntos su porcentaje (del 10,2% al 15,1%) y más que duplicar sus escaños, pasando de 24 a 52; lo que le ha convertido en la tercera fuerza política del nuevo Congreso de Diputados, dándole el sorpasso a Ciudadanos y a Unidas Podemos.

Cientos de jóvenes, convocados a través de las redes sociales, se acercaron a la nueva sede de Vox, un moderno edificio de cuatro plantas en una zona de oficinas del madrileño barrio de Chamartín. El ambiente pareceía el de una celebración deportiva en la que España se hubiera hecho con un disputado título. “¡A por eeeellos! ¡A por eeeellos!”, coreaban los congregados, cada vez más eufóricos.

Aunque el rapidísimo recuento ya confirmaba el espectacular aumento que vaticinaban las encuestas, los líderes del partido ultra se limitaron a saludar desde la ventana, hasta tener datos casi definitivos.

Mientras un arco rojigualda de globos se elevaba hacia el cielo, Abascal compareció en una improvisada tribuna, flanqueado por los principales dirigentes de su partido: el portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros; la portavoz en la Asamblea madrileña, Rocío Monasterio; el concejal de la capital Javier Ortega-Smith; y el eurodiputado Jorge Buxadé.



Fuente: Ministerio del Interior

Fuente: Ministerio del Interior

Fuente: Ministerio del Interior

Vox se convierte en tercera fuerza del nuevo Congreso

Abascal recordó que su partido estaba fuera de las instituciones hace un año y que en 11 meses, el tiempo transcurrido desde las elecciones andaluzas, se ha convertido en la tercera fuerza política del Congreso; lo que constituye, a su juicio, “la gesta política más fulgurante y rápida de la democracia española”.

Tras destacar que Vox es el partido que más ha crecido en votos y escaños en relación con las elecciones del 28 de abril, fue leyendo uno por uno los diputados conseguidos por Vox en cada una de las provincias, jaleado por sus seguidores, que le gritaban “¡presidente! ¡presidente!”. “Todavía no”, respondió Abascal, “va a haber que trabajar mucho más para eso”. Vox, subrayó, ha sido la primera fuerza política en Murcia y en Ceuta. También, aunque no lo dijo, ha pisado los talones al PP en Andalucía, ganándole en Almería, Sevilla y Cádiz; y pasando de seis a 12 escaños en dicha comunidad. En total, Vox obtiene diputados en 30 provincias, frente a las 18 en que los tuvo en abril.

Lo que más destacó, sin embargo, es haber superado el listón de los 50 diputados, ya que ello le permitirá presentar recursos de inconstitucionalidad contra las leyes “liberticidas e inconstitucionales que otros partidos han dejado pasar”. Aunque ya sea tarde para hacerlo con sus dos grandes obsesiones: la Ley de Memoria Histórica y la de Violencia de Género.

Abascal, que recibió la felicitación de la líder de la extrema derecha francesa Marine Le Pen, se mostró más lepenista que nunca. Presentó a su partido como una “alternativa social-patriótica” y pidió el apoyo de los votantes de izquierdas porque su proyecto, dijo, “también les incluye”.

El líder ultra prometió a los suyos que no les decepcionará y que no dará “ni paso atrás” en la defensa de aquellas ideas que le llevaron a convertirse en el protagonista de la noche electoral: entre ellas, la “aplicación contundente de la ley” para atajar la crisis catalana; la “defensa de la familia frente al relativismo moral”; o la de la libertad “ante a la dictadura progre”. Abascal llegó a asegurar que su partido ha contribuido al “perfeccionamiento de la democracia”, porque el Congreso tiene ahora “una representación real y fidedigna de lo que representa el pueblo español”.

Aunque Vox vetó la presencia de periodistas —entre otros, los del Grupo PRISA— en su sede durante la noche electoral, Abascal se presentó como víctima de los medios de comunicación, a los que acusó de estigmatizarle.

La repetición de las elecciones pilló a Vox con el pie cambiado, tras el severo batacazo que se llevó en las municipales y europeas de mayo. Sin embargo, los dos temas que han capitalizado la campaña —la crisis catalana y la exhumación de Franco— han servido para movilizar y cohesionar a su electorado, conjurando los llamamientos del PP al voto útil. Vox ha propuesto las medidas más duras en Cataluña (el estado de excepción o la detención de Torra) y se ha alineado con la familia de Franco.

Abascal salió exultante del debate entre los candidatos a La Moncloa, en el que expuso sus posiciones sin que nadie las rebatiera, y se ha beneficiado del hundimiento de Ciudadanos, al que ha arrebatado una decena de escaños en provicias del interior.

Pese a su éxito, Abascal acabó su discurso mostrándose preocupado por el hecho de que el PSOE hubiera sido el partido más votado y advirtiendo a sus seguidores de que, pese a su ascenso fulgurante, Vox no ha ganado las elecciones.

Fue un jarro de agua fría para unos jóvenes que gritaban “no somos fachas, somos españoles” o “España unida, jamás será vencida”. Mientras la mayoría se marchaba, algunos aún estaban llegando. “Esto ya se ha terminado”, les advertían. Por ahora.




Fuente: El Pais

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