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Elecciones en Italia: Las fuerzas radicales avanzan en Italia en un escenario sin mayorías claras | Internacional


Las encuestas estaban silenciadas desde hacía dos semanas y no servía ninguna referencia, ni siquiera la de las últimas elecciones en 2013. Italia fue etoncs a las urnas con una ley electoral distinta, una votación que llegaba hasta el lunes por la mañana y un partido que arrasó sin tener ni siquiera candidato. Esta vez, 46 millones de italianos estaban llamados a resolver un entuerto que las encuestas llevaban pronosticando durante semanas. Ha votado en torno al 73% de los electores, casi dos puntos por debajo de la asistencia registrada hace cinco años.

El recuento de más de la mitad de los votos confirma el derumbe de las fuerzas de centro y una situación de bloqueo. El Movimiento 5 Estrellas gana las elecciones con un gran resultado (alrededor del 31%), pero no será capaz de llegar a la mayoría necesaria por si solo. La coalición de centroderecha superaría en más de seis puntos a los grillinos, pero su resultado, peor de lo esperado, tampoco ayudaría a desbloquear la contienda y debería buscar más socios si quiere sacar adelante un proyecto en el que ha habido cambios muy significativos.

El primero: La Liga de Matteo Salvini da la sorpresa y obtiene unas cifras históricas con las que supera a Forza Italia en el sento del centroderecha. El líder xenófobo y euroescéptico se convierte en la referencia del bloque con más asientos en las dos cámaras. El espectacular resultado le permitiría, entre otras cosas, formar un gobierno con el M5S, la opción que más inquieta a la Unión Europea y a los mercados. Ambos partidos, y esa esa la segunda gran novedad, sumarían en ambas cámaras la mayoría necesaria para gobernar Italia. El Partido Democrático, se derrumba con un 19,79% de los votos (un 24,26% si se suma a sus coaligados), pero todavía podría ser clave para cualquier solución. Algunos de sus representantes, sin embargo, ya han anunciado que el fracaso les conduciría a la oposición.

Las dos fuerzas más destacadas ayer -Movimiento 5 Estrellas y Centroderecha- tenían la calculadora en el sur del país. Ahí se decidía realmente la contienda. El norte se daba por asegurado en las filas de Silvio Berlusconi y compañía, pero las regiones de Sicilia, Campania, Puglia y Lazio iban a ser la piedra Rosetta del enigma electoral italiano, el más incierto que se recuerda en un país cuya política no es precisamente sencilla de descifrar.

Pero el M5S tenía muy avanzada la conquista de ese territorio, que se ha teñido de amarillo. Subió la participación, algo que habría beneficiado a los grillinos en mezzogiorno italiano, que lograron lo máximo a lo que podían aspirar: frenar al centroderecha y obtener un resultado histórico que le permitirá llevar la voz cantante en el escenario de los pactos poselectorales. Pese a ello, la fuerza con más votos sigue siendo la del centroderecha, en plena lucha interna por el liderazgo del artefacto entre Matteo Salvini y Berlusconi —en el avance del recuento, la Liga (18,6%) supera en cinco puntos a su aliado (13,5%)—. Pero la suma de las cifras de Forza Italia, la ultraderecha populista de la Liga y Hermanos de Italia no alcanzaría para gobernar. De modo que se abrirán diversos escenarios, incluido el que la propia coalición pesque en el caladero de otros grupos para alcanzar una base suficiente.

Salvini le arrebata a Berlusconi el liderazgo de la coalición

Una de las batallas más apasionantes de estas elecciones era la que libraban silenciosamente Forza Italia y la Liga para liderar la coalición de centroderecha. Silvio Berlusconi y Matteo Salvini habían acordado que quien obtuviese un voto más elegiría al candidato a premier de la coalición. En el caso de Forza Italia es el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani; en el de la Liga, el propio Salvini quiere erigirse en el aspirante a la presidencia del Consejo de Ministros.

Los primeros resultados indican que la Liga, un partido eurófobo y antinmigración, superaría a Berlusconi y se convertiría en la formación de referencia de la derecha. Un sorpasso que, de confirmarse, supone un inquietante golpe de efecto. “La Unión Europea va a pasar hoy una mala noche”, se congratuló Marine Le Pen en su cuenta de Twitter.

Este resultado, el mejor de la historia de un partido que no hace tanto defendía la secesión del norte de Italia, añadiría agresividad a la fase poselectoral donde deben forjarse los pactos de gobierno. La formación de corte lepenista es un fenómeno aupado por la crisis migratoria, que ha motivado unos 600.000 desembarcos en Italia en los últimos cinco años y se ha convertido en su caballo de batalla.

El auge de la Liga abre también la ventana al escenario más temido por la UE y los mercados: un pacto entre el partido de Salvini y el Movimiento 5 Estrellas, que también ha flirteado en los últimos cinco años con la idea de convocar un referéndum sobre el euro. El liderazgo de la Liga sería difícilmente aceptable por el establishment y por las instituciones italianas, inquietas por el discurso antieuropeo de Salvini, que ha prometido que Italia saldrá de la moneda única si Europa no se aviene a negociar sus tratados.

Desde que las encuestas dejaron de publicarse hace dos semanas, los números hablaban de un complicado rompecabezas en tres bloques: el centroderecha, el centroizquierda y el M5S. La gravedad del asunto y la prisa en solucionarlo, en cualquier caso, la marcarán ahora los mercados y una prima de riesgo que empezará a morder si el bloqueo no se solventa.

Evitar el caos

El presidente de la República, Sergio Mattarella, y las instituciones ya trabajan en un escenario de consultas y pactos para evitar el caos. Los mercados, por supuesto, hubieran preferido una gran coalición entre el centroizquierda —el Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi y +Europa de Emma Bonino— y Forza Italia, un artefacto político parecido al que ayer recibió luz verde en Alemania. Pero ya no será posible. El desplome del PD en las primeras proyecciones (cerca de un 20% de votos, cinco puntos menos que en 2013) y la debilidad de Berlusconi no aportan cifras de mayoría. Pero en el Quirinale se barajaban ya otras dos soluciones de emergencia que contemplaban un gran resultado del M5S.

El partido fundado por Beppe Grillo debería hacer sacrificios si quiere formar parte de un Ejecutivo. El más claro, renunciar a su promesa de no entrar en alianzas de gobierno. En el seno del M5S se ha hablado del tema toda la semana. Los números nunca le dieron una mayoría. Y una posibilidad evidente sería formar un Ejecutivo con el PD de Renzi y la izquierda de Libres e Iguales, pero las primeras voces de los socialdemócratas descartaban anoche esa idea.

En 2013, el entonces secretario general del PD, Pier Luigi Bersani, ya buscó un pacto con el M5S, el famoso Gobierno de cambio que le costó el puesto, pese a haber obtenido un buen resultado (24,5%). Para Renzi, sin embargo, sería una partida complicada, la negación de todo lo que ha prometido hasta ahora de no pactar con “los extremistas”. Una alianza que podría fagocitar definitivamente al PD.

La otra opción, la que inquieta más a los mercados y a la UE y que cogía cuerpo a medida que avanzaban las proyecciones, llevaría a decantarse por la Liga (que en las últimas elecciones llegó solo al 4,1% y ahora rondaría el 18,6%) y su socio pequeño, los posfascistas Hermanos de Italia. Una combinación que entusiasma a personajes como Steve Bannon, el exasesor del presidente de EE UU, Donald Trump, que se encuentra estos días en Roma como hincha de las opciones más populistas (dicho por él mismo).

La militancia del M5S no vería bien los pactos. Pero el partido liderado por Luigi di Maio no permite a sus representantes presentarse más de dos legislaturas, una norma que afecta al propio candidato a primer ministro, que afronta ahora su segundo encargo. Si no hubiera gobierno y tuvieran que repetirse las elecciones, no podría volver a presentarse, dato que podría ayudarle a reconsiderar algunas de sus promesas. Alessandro di Battista, uno de los grandes exponentes de la formación, advirtió el precio: “Es un triunfo, una apoteosis. Ahora todos tendrán que hablar con nosotros”.




Fuente: El país

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