Lara Álvarez ha conseguido su propósito infantil: triunfar en el mundo de la comunicación. Su sonrisa y cercanía conquista a los espectadores, a los concursantes que participan en los realities de Telecinco que presenta y al numeroso equipo que la acompaña y que valora la calidad de su trabajo. Por mucho que ella misma haya hablado de su perfeccionismo y de que le gusta sentirse la mejor en lo que hace solo por sentirse orgullosa de su labor, ella poco podía imaginar que llegaría a convertirse en una de las presentadoras estrella de la cadena y en un auténtica prescriptora en las redes sociales.

Quienes la siguen ahora en sus apariciones televisivas, ya sea vestida con los originales y variados bikinis que forman parte de su imagen en Supervivientes como con un elegante vestido para brillar en las campanadas de Fin de Año, pueden pensar que su éxito actual le ha caído del cielo. Pero Álvarez, que tiene 33 años, lleva desde los diez empeñada en conseguirlo. Esa fue la edad en la que se presentó a un concurso en el que debía imitar a un famoso –Menudo show– y se convirtió en Michael Jackson. El cantante de Indiana no encontró en ella a su mejor clon, pero Lara Álvarez probó la magia de la televisión y ya no quiso desengancharse de ella.

Dos años después apareció brevemente en la serie de TVE A las once en casa y a los 14 en El grupo, ficción de Telecinco. Después cambió el arte dramático por el periodismo y en la facultad conoció a Nieves Herrero, que le dio la oportunidad de colaborar en el programa Hoy por ti de Telemadrid. Desde entonces ha sido periodista deportiva en Marca TV, la Sexta, Cuatro y Telecinco. Probó suerte como colaboradora en Espejo público, junto a Susanna Griso y volvió a Mediaset en 2015, donde terminó por incorporarse primero al equipo de Gran Hermano y después a Supervivientes. En esta cadena se ha consolidado su éxito profesional y con él también ha llegado la repercusión en las redes sociales y la subida de su caché como prescriptora.

Algunos medios han cifrado en 200.000 euros su sueldo por su participación en Supervivientes, casi el doble que en la anterior edición del reality. Y al mismo tiempo es una de las famosas mejor pagadas por su presencia en photocalls y fiestas promocionales, unos 25.000 euros brutos por cada acto al que acude. “Soy una mujer afortunada”, ha manifestado Álvarez en varias entrevistas. Contenta por la confianza que deposita en ella Mediaset, que incluyen nuevos proyectos en solitario como la presentación de un nuevo concurso, la periodista también se ha lanzado al mundo de la moda con un proyecto personal para el que ha creado su propia marca, Blue Palm. Es una mujer de retos y necesita otros ajenos al mundo de la televisión.

En su faceta sentimental son públicas sus relaciones con el futbolista Sergio Ramos, el piloto de Fórmula 1 Fernando Alonso o con el actor Dani Martínez. Periódicamente se especula con nuevas parejas, incluidos los últimos titulares que la vincula al modelo y actor Andrés Velencoso, pero ella mantiene la discreción respecto a esta parcela de su vida. Si tiene que hablar prefiere apostar por la independencia. “Intento llenar mi vida de cosas que suman y me hacen feliz”, afirmó el año pasado con motivo de la aparición de su marca de moda, “por eso cuando lo consigues te encuentras bien”. Un motivo más para asegurar que hoy es más independiente que en el pasado y que antes tenía más querencia por buscar compañía y la complicidad de alguien. “Ahora no es indispensable en mi vida”, ha reflexionado al respecto.

Tras el éxito de audiencia de la última edición de Supervivientes, que tuvo a Isabel Pantoja como gran estrella, Lara Álvarez demostró esta afirmación con un viaje en solitario por Vietnam y Camboya que ha ido relatando en redes sociales a diario. Un viaje que ya anunciaba que sería especial y cuyo impacto terminó por reconocer en el último post del recorrido que publicó: “El agradecimiento me invade, no sé cómo devolverle a la vida lo que me ha regalado en este viaje. Me comprometo a encontrar la manera”.

Con el empeño que esta gijonesa pone en todo lo que emprende, se puede dar por seguro que hallará la forma y terminará por encontrar el equilibrio entre esa vida pública frente a las cámaras y la paz que proclama haber encontrado en su recorrido asiático.




Fuente: El Pais

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