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El uno por uno del debate de ‘La Vanguardia’

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El debate organizado por La Vanguardia entre los cabezas de lista por Barcelona de los principales partidos que concurren a las elecciones generales del 28 de abril fue tenso y con choques desde la misma línea de salida. Jaume Asens, Gabriel Rufián, Laura Borràs, Meritxell Batet, Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas protagonizaron un encuentro duro, moderado por el director del medio de comunicación, Marius Carol, que pareció cerrar las puertas a encuentros o alianzas tras las urnas del 28-A.


Jaume Asens: Solitario

5

Se sentó justo en la mitad de los candidatos, así que vio los cuchillos volar. ¡Fiu fiu! Su tono fue tan lineal que, atendiendo a su timbre de voz, uno no podía saber cuándo estaba indignado (quizás no lo estuvo en toda la tarde) y cuándo en paz consigo mismo. Fue consecuente con su talante pacifista cuando, hablando de seguridad, lanzó uno de sus pocos lemas traídos de casa: “Vamos a quitar las pelotas de goma”. Es alérgico a la crispación. Una delicia para el moderador, que así se lo reconoció.






Gabriel Rufián: Sobrado

7

Está encantado de conocerse. Su look cada vez se asemeja más al de un miembro de los Peaky Blinders, serie muy molona que va de una banda de malotes de Birmingham a principios del siglo XX. Va descubriendo poco a poco a Cayetana, una contrincante que entra al trapo cuando suelta sus sentencias, nuevo alimento por tanto para nutrirse en los próximos tiempos. Debió abrazarla. Entiende la política como un show. Y los debates como puro enfrentamiento. Estuvo a la altura de las dos cosas.


Laura Borràs: Librera

6

Se definió como una política nueva. “No vengo a ofender”, dijo. ¿Entonces a qué ha venido? ¡Esto es política moderna! Fue capaz de colar la palabra hermenéutica en el debate, una intrepidez que servidor creía que sólo se podía decir en La Clave de Balbín fumando pipa. De un bolso de profesora de instituto sacó diez libros escritos en castellano para dárselos a Arrimadas. Y animó a los presentes a mejorar la comprensión lectora. Coherente, se expresó en catalán.


Meritxell Batet: Moderadísima

6

Como los suyos juegan con el resultado a favor (las encuestas siguen hablando de un PSOE ganador), hizo la del Lobo Carrasco cuando le pasaron el balón: se fue al córner a conservar el marcador sin mirar a portería. Habló de diálogo dentro de la ley, una propuesta que temo que al escribirla haga explotar el ordenador de tantas veces como se ha pronunciado sin resultado alguno. No arriesgó porque no lo necesita su equipo. Nerviosa a veces, se trastabilló.


Cayetana Álvarez de Toledo: Killer

7

Se tocó el pelo y la camisa varias veces antes de su primera intervención. “Igual está insegura”, pensó alguien. Bobadas. No dejó títere con cabeza. En los primeros instantes, destinados a estirar las piernas, ya sacó los guantes de boxeo. “Xenófobo”, “falso republicano”, “guerracivilista”, “qué argumento más pobre”… Pim pam pum. Sólo tendió la mano a Arrimadas, y lo hizo en plan perdonavidas. Provocó risas nerviosas en la platea. Da miedito. Es una mezcla de Pepe y Arturo Vidal.






Inés Arrimadas: Adelantada

5

Por la derecha, que ya es difícil. Se empeñó en llamar supremacista a Borràs y en menospreciar a Batet pero no aportó soluciones y sonó a disco rayado. Las palomitas se las llevó de calle Cayetana Álvarez de Toledo, mucho más imaginativa a la hora de faltar, que a eso se dedican las dos en un porcentaje alto de su vida política. Hasta Rufián pasó de ella, distraído con el nuevo juguete que le han enviado del PP. Ha dejado de ser original. O quizás tuvo un mal día. Qué se yo.








Fuente: LA Vanguardia