En una salida fulgurante, Coutinho pudo marcar el tercer gol del Barça ante el Villarreal en el minuto 19, pero el panorama cambió radicalmente y el Villarreal anotó cuatro tantos consecutivos. Messi, otra vez de prodigioso libre directo, y Suárez, en el último suspiro, salvaron un punto para el Barcelona en un partido de frenopático, marcado por la ineficacia defensiva azulgrana.


Protector

Ter Stegen, 7

Debe ser difícil asumir cuatro goles cuando tu actuación ha sido notable. El alemán salvó al Barça con un par de intervenciones de reflejos y desbarató dos cara a cara con el incisivo Chukwueze. Sólo pecó en el segundo gol, al pensar que Ekambi iba a centrar.






Perspicaz

Sergi Roberto, 6

Concedió el penúltimo pase en los dos primeros goles del Barcelona, aunque sus funciones se vieron condicionadas por un ecosistema desconocido, con un funesto Umtiti al lado y Arturo Vidal y Malcom por su zona de penetración.


Evaporado

Umtiti, 3

No se adaptó a la demarcación de central diestro ni a los mecanismos colectivos. Apareció extremadamente lento y fue un peligro continuo para los intereses de su equipo, con pérdidas delictivas y una colocación lamentable. El responsable del naufragio defensivo.


Desconcertado

Lenglet, 5

La velocidad y los duelos propuestos por Chukwueze le ocasionaron no pocos problemas, además de una tarjeta amarilla. Echó de menos a Piqué para planificar un antídoto. Con su zona desguarnecida, Iborra le ganó la posición en el tercer tanto.


Desaprovechado

Jordi Alba, 5

Se confió en el desmarque de Chukwueze en la jugada del primer gol local y cuando reaccionó ya no pudo alcanzar al velocista nigeriano. No terminó de encontrar su rol en el estadio de La Cerámica, especialmente en el capítulo ofensivo.


Superado

Busquets, 5

Cazorla no encontró muchos obstáculos para manejar al Villarreal, en buena parte porque Busquets no terminó de definir sus responsabilidades. Las pérdidas en circunstancias muy delicadas afearon su actuación, hasta que fue relevado por Rakitic


Ferviente

Arturo Vidal, 6

Aportó lo que se espera de él, lo cual no es reprochable. Trabajó en una gran extensión y descongestionó a través de pases rápidos, no siempre precisos. Sí precisó en el centro medido desde el ángulo exterior del área que Malcom convirtió en el segundo gol.






Intrascendente

Arthur, 4

En la primera parte fue el jugador del Barça con menos contacto con el balón, si bien el equipo maquilló la intrascendencia del brasileño con goles y juego directo. Aunque cuando necesitó un director, Arthur no apareció. Está por debajo de su nivel y acabó sustituido.


Protagonista

Malcom, 6

Asistencia y gol, el primero que ha marcado en la Liga. El brasileño arrancó a toda potencia en la noche de descanso de Messi. Cuando entró en acción el argentino se desplazó al extremo izquierdo. Ya se había contagiado de la inoperancia colectiva.

El brasileño Malcom pelea el balón ante los jugadores del Villarreal Pedraza e Iborra
(Biel AliÑo / EFE)


En recuperación

Coutinho, 5

Marcar en el minuto 12, aunque fuera un gol sencillo, animó al alicaído brasileño, que mostró ganas de participar y estuvo a punto de facturar una segunda diana con un remate picado sobre Asenjo que murió en el palo. Decreciente, acabó en el banquillo.


Testarudo

Luis Suárez, 7

Se estrelló contra la defensa, y persistió. Perdió balones, y perseveró. Asenjo le desvió un gran disparo en una falta de larga distancia, y profundizó. No existe ninguna ocasión despreciable para el uruguayo, que en el último suspiro salvó un punto mediante un remate complicadísimo.






Rakitic, S.C.

Sustituyó a Busquets en busca de una reacción en el centro del campo.


Rescatador

Messi, 7

Muy comprometido en media hora sobre el terreno de juego, fue amonestado por protestar. Creyó en la posibilidad de sumar en todo momento y volvió a facturar un gol de libre directo mediante un lanzamiento soberbio.

Messi lanza la falta que supuso el tercer gol del Barcelona
Messi lanza la falta que supuso el tercer gol del Barcelona
(Jose Jordan / AFP)


Aleñá, S.C.

Relevo para un desafortunado Arthur.








Fuente: LA Vanguardia

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