Cultura

El último fragmento de un cuadro perdido de Magritte completa el ‘puzzle’ en Bruselas | Cultura


El último fragmento de La pose enchantée (La pose encantada), un cuadro del pintor surrealista belga René Magritte perdido durante décadas, ha sido descubierto este martes en Bruselas. El artista había cortado la pintura, de 1927, en cuatro trozos para reutilizar el lienzo.

La parte superior derecha de la obra ha sido encontrada detrás de Dieu n’est pas un saint (Dios no es un santo), un óleo pintado por Magritte entre 1935 y 1936, lo que pone fin a un enigma de más de 80 años y permite reconstruir virtualmente una obra que aporta datos significativos al relato del artista.

La reconstrucción del cuadro de 1927, del que gráficamente solo había localizada una fotografía en blanco y negro fechada en 1932, ha sido el resultado de un trabajo que arrancó en 2013 en Nueva York, cuando el MoMA analizó Le portrait (El retrato), la pintura un bodegón de 1935 con una loncha de jamón y un ojo en el centro, y descubrió en él un lienzo oculto.

El cuadro ‘Dios no es un santo’ esconde el cuarto trozo del ‘puzzle’ de Magritte. EMMANUEL DUNAND afp

En el proceso habitual de análisis de las obras antes de las exposiciones, los conservadores del MoMA descubrieron con rayos ultravioleta que el lienzo escondía la parte superior izquierda de esa obra perdida, y contenía la mitad de uno de los dos cuerpos femeninos gemelos que posan sobre dos columnas clásicas, también idénticas.

Magritte decidió deshacerse de esa obra —que presentaba dos cuerpos femeninos desgarbados, próximos al estilo del Picasso de la época— en 1935 porque la consideró “irrelevante” a nivel estético. El pintor creía que las figuras no representaban “lo que Magritte esperaba de sus obras años después”, ha explicado el director de los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, Michel Draguet.

Pero la destrucción de la tela no fue caprichosa, sino que respondía también a un momento de dificultades económicas para el pintor, que tuvo que vender su biblioteca para viajar de París, volver a dedicarse a la publicidad, un trabajo que él mismo tachaba de “imbécil”, y apoyarse en su mujer, Georgette, que se puso a trabajar con él. “Probablemente, la obra iba a exponerse en París en 1930, pero la crisis de 1929 provocó el cierre de galerías y obligó a Magritte a volver a Bruselas”, ha explicado Draguet.

Desde el descubrimiento del MoMA, los expertos buscaban recomponer La pose enchantée, un puzzle que se fue completando en el Moderna Museet de Estocolmo, con Le modèle rouge (El modelo rojo), también de 1935, que escondía el cuarto inferior izquierdo. En 2016, en el Norwich Castle Museum de Reino Unido, se descubrió un tercer fragmento bajo las capas de pintura de otra tela del mismo año, La condition humaine (La condición humana), antes de prestarla al Pompidou parisino para una retrospectiva del artista surrealista belga.

La investigación culmina de la mano del Museo Magritte, en Bruselas, y la Universidad de Lieja, que además de descubrir el último fragmento ha aportado otro dato relevante de la obra: los colores. “El misterio se cierra ahora y además hemos aportado algo nuevo; gracias a una técnica de análisis elemental sobre los pigmentos encontrados estamos en condiciones de reconstruir los colores que utilizó Magritte”, ha asegurado la investigadora del Centro Europeo de Arqueometría de la Universidad de Lieja, Catherine Defeyt.

Debido al uso de la fluorescencia de rayos X, la técnica utilizada por el laboratorio, se intuye que las mujeres dibujadas por Magritte posaban en una habitación de fondo azul, paredes color arena y columnas blancas.

Defeyt ha explicado que el descubrimiento ha sido “un azar”, dentro de un gran proyecto de cooperación entre el museo y la universidad que busca arrojar “nueva luz” sobre las obras el artista, los materiales que utilizó, descubrir obras inéditas o desaparecidas y dilucidar las causas de alteraciones atípicas recurrentes en sus cuadros de juventud. El hallazgo se ha hecho tras analizar 18 de los 63 óleos custodiados en el museo, que los expertos tienen previsto radiografiar para este gran proyecto.

Aunque ya se habían encontrado capas de pintura oculta en otros lienzos de Magritte, fruto de la reflexión artística durante el proceso creativo, es la primera vez que una obra de este pintor resurge de manera fragmentada.

Los expertos y el responsable del museo niegan que este descubrimiento tenga un impacto en el valor monetario del cuadro, que es patrimonio público, aunque sí en el relato de su obra y el posicionamiento del Museo Magritte en el mundo, en un momento en que su memoria está de actualidad —por el 50 aniversario de su muerte— y sus obras se cotizan a nivel global.

Precisamente este martes, una versión de uno de sus cuadros más icónicos, El imperio de las luces, de 1949, se ha adjudicado en la casa de subasta Christie’s, en Nueva York, por más 17 millones de euros.




Fuente: El país

Comentar

Click here to post a comment