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El triste final de un templo gallego del termalismo | Economía


El gran balneario de Guitiriz (Lugo), el centenario complejo de 103 habitaciones, tres manantiales de agua medicinal, campo de golf, mezquita y jardín botánico que llegó a ser un referente europeo del termalismo, ha entrado en liquidación. Cerrado desde la primavera de 2017 y en concurso desde hace cuatro años, las múltiples negociaciones de su propietario para traspasarlo a algún grupo interesado en mantener la actividad y un centenar de empleos en esta envejecida comarca del interior de Galicia han fracasado. El empresario gallego Andrés Conde Medín señala como culpables a la Xunta, propietaria de un 30% de las acciones, y Abanca, el principal acreedor.

En la solicitud ante el juzgado en la que se declara incapaz de afrontar el convenio de pagos a sus acreedores, acusa al Gobierno gallego y al principal banco de la comunidad de “bloquear arbitrariamente todos los acuerdos para dotar de viabilidad” al hotel, actuando “contra el interés general y con finalidad espuria y especulativa”. Será ahora el administrador concursal el que busque un comprador para el fastuoso complejo de 40 hectáreas que él tasó en casi 25 millones de euros, pero lo hará con el bien depreciado y sumido en el abandono. Quien ha sido en el último año el único empleado de la finca tampoco trabaja ya en ella.

Conde Medín, de 92 años, asegura que el balneario de Guitiriz ha sido víctima de “los males del capitalismo más perverso”. Según relata, en julio de 2017, con los trabajadores sin cobrar y las instalaciones vacías de clientes por falta de dinero hasta para calentar el agua, se selló un acuerdo para que el grupo hotelero Hotusa, propiedad del empresario Amancio López Seijas que gestiona ya el casino y balneario de A Toxa (Pontevedra), se hiciese con el complejo y salvase el centenar de empleos directos e indirectos vinculados a su actividad. El pacto, asegura el empresario, incluía el pago de deudas a la plantilla y los proveedores y “daba cumplimiento a las exigencias económicas impuestas por Abanca y el socio Xesgalicia”, la sociedad de capital riesgo de la Xunta que posee un 30% de las acciones de Balmimesa, la firma que explotaba el complejo. Ambas entidades, lamenta, se descolgaron de la operación.

El grupo Hotusa ha declinado dar su versión de lo ocurrido, pero el propietario del balneario de Guitiriz cuenta que López Seijas, gallego de Chantada (Lugo), se implicó personalmente en las negociaciones. Después de “incontables” contactos para buscar un inversor dispuesto a mantener abierto el complejo, él aceptó los requisitos y cerró el acuerdo el 23 de julio de 2017. Accedió a mantener la plantilla al completo, explica, y a abonar todas las deudas, incluidos los salarios impagados, excepto los 2,1 millones de euros aportados en plena crisis por el propio Conde Medín, que sí podría seguir residiendo en el hotel hasta su fallecimiento. A Xesgalicia, la sociedad de la Xunta, se le abonarían 1,2 millones por su parte del complejo y a Abanca, cinco millones, la cantidad que según el dueño del balneario fijó el banco como “conditio sine qua non para desbloquear cualquier operación de venta”.

Fernando, último trabajador del balneario. ó. c.

“Abanca y Xesgalicia no solo se descolgaron de las cantidades previamente comprometidas con Andrés Conde Medín para acceder a la venta del resort, sino que tampoco mostraron el menor interés en buscar una salida que garantizase la continuidad de la explotación a través de un tercer inversor que no fuera Hotusa”, se puede leer en la solicitud de liquidación. Para el dueño del balneario, la sociedad de capital riesgo de la Xunta tiene responsabilidades “por acción u omisión” en la crisis que ha supuesto el final del hotel, ya que integró su consejo de administración hasta 2013.

Desde la Consellería de Economía, de la que depende Xesgalicia, le pasan la pelota a Abanca. “El principal acreedor es una entidad financiera, por lo que cualquier acuerdo para la venta de las instalaciones tiene que contar con su beneplácito”, señala este departamento autonómico, que añade además que la empresa del balneario tiene “un compromiso pendiente con Xesgalicia de más de 2,6 millones de euros, reconocido por una sentencia de 2013 de obligado cumplimiento”. El banco, por su parte, asegura que “no le ha llegado ninguna oferta en firme sobre una hipotética compra del balneario”, por lo que sostiene que “no ha tomado ninguna decisión sobre su venta”.

Conde Medín se ha revuelto contra la principal entidad financiera de Galicia, que es además su mayor acreedora, desde que el proyecto de su vida enfiló la cuesta abajo. Sostiene que Novacaixagalicia se aprovechó en 2010 y 2012 de su frágil estado de salud para que firmara unas modificaciones “abusivas” en las condiciones de un préstamo que lo abocaron a la ruina. Aquel crédito de casi 14 millones de euros le había permitido en 2003 resucitar con una inversión de 30 millones el balneario de Guitiriz en el que el empresario veraneó de niño y en el que residió hasta hace poco con su esposa. Ya en bancarrota, interpuso el año pasado una querella por estafa contra Abanca, la entidad que se hizo con la antigua caja de ahorros gallega, pero el juzgado de instrucción número 2 de Betanzos la ha sobreseído provisionalmente, una resolución que él ha recurrido. El banco defiende que las condiciones que impuso Novacaixagalicia al dueño del balneario no eran excepcionales en plena hecatombe financiera, especialmente por los impagos que arrastraba el empresario.




Fuente: El país

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