“Lo mejor que he hecho en mi vida”, decía uno de los dos kayakistas que vieron y grabaron como un glacial se derrumbaba en Alaska. Era la euforia después del peligro. ”Sonó como una escopeta, ¡PUM!”, contaba uno de ellos del momento en que cae al agua y una ola de agua casi les arrasa. Pero todo quedó en un susto, tremendo, pero susto. Fueron testigos de cómo los glaciales se derrumban, cada vez más rápido, por el cambio climático. “Sobrevivimos, fue un locura”, decía uno de ellos




Fuente: La Razón

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