Después de cuatro retrasos sobre los plazos previstos y sucesivas polémicas por las obras, el nuevo estadio del Tottenham ya es una realidad. El viejo White Hart Lane, con un aforo de 36.284 espectadores, ya es uno de los estadios más modernos del mundo, con capacidad para 62.062 personas, y ha sido puesto a prueba con un partido de juveniles.

El largo exilio del Tottenham al estadio de Wembley, que ha durado una temporada y media, está a punto de concluir. El equipo de Mauricio Pochettino estrenará su nueva casa el 3 de abril ante el Crystal Palace, aunque el recinto ha sido sometido a un test even con la presencia de más de 30.000 espectadores.






El aforo

El campo, con capacidad para 62.062 espectadores, se puso a prueba con un partido de juveniles y será inaugurado con honores el 3 de abril

No será Harry Kane el autor del primer gol de la historia del flamante White Hart Lane. Este honor corresponde al joven J’Neil Bennett, que marcó para los spurs en el encuentro de juveniles contra el Southampton que ha servido de prueba para las espectaculares instalaciones.

Junto al presidente Daniel Levy, Pochettino estuvo presenciando el partido en el palco y calificó la apertura del estadio como “un sueño cumplido”. En una reciente estancia en Barcelona, el entrenador argentino aludió a la ilusión del público por el nuevo White Hart Lane como uno de los factores a tener en cuenta en la eliminatoria de cuartos de final de la Liga de Campeones que disputará contra el Manchester City. El conjunto de Pep Guardiola visitará el territorio spur el 9 de abril en el encuentro de ida.


El factor campo

Pochettino destaca la importancia de la nueva casa ‘spur’ en la eliminatoria de la Liga de Campeones contra el Manchester City de Guardiola

La primera fase de las obras de demolición reconstrucción del estadio del norte de Londres comenzó en 2015 y resultó compatible con algunos partidos. Los spurs planearon jugar en Wembley sólo durante la temporada 2017-18, pero el exilio se ha prolongado de forma considerable. Al anunciar el último aplazamiento, sine die, del plazo de ejecución de las obras, Daniel Levy aludió a “factores completamente fuera de nuestro control, contratistas que no cumplen los plazos y los posibles problemas imprevistos en el futuro”.













Fuente: LA Vanguardia

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