Desde lejos, mucho antes de llegar al centro de la ciudad de Sravanabelagola, en el estado de Karnataka, ya se ve medio cuerpo de la gran estatua de Gomateshvara. Se halla en lo alto de una colina a la que hay que ascender tras salvar 614 escalones tallados en la roca. Es un espacio abierto, en un paisaje de lomas redondeadas y horizontes muy amplios. Sin embargo, el acceso al templo es recogido y estrecho, lo que acentúa el dramatismo de encontrarse frente a la representación en piedra del santo jainí.

Según cuenta la tradición de esta religión conocida como de la no-violencia, Gomateshvara (también llamado Bahubali) fue hijo del emperador Vrishabhadeva. La enconada lucha que entabló con su hermano por la sucesión del trono le hizo reflexionar y retirarse de la vida política y pública. Renunció a la corona y a los bienes materiales y meditó en un bosque hasta que alcanzó la Iluminación y dejó esta vida terrenal. De ahí que al contemplar su representación escultórica veamos que unas enredaderas le suben por las piernas y que justo a los pies tienen un hormiguero. Nos habla de su paciencia y contemplación.





La estatua de Gomateshvara alcanza los 17,5 metros de altura
(ClaudineVM / Getty Images)

No hay que ser jainista para penetrar en el templo y quedarse profundamente admirado y conmovido por la belleza y serenidad de la estatua, que cy, según los expertos, es la mayor del mundo tallada en una única roca que no se sostiene sobre la pared sino que es exenta. Cada año llegan cientos y cientos de peregrinos de esa religión que propone una estricta vida vegetariana, no-violenta y libre de posesiones.

El recinto en el que se alza la estatua es bastante pequeño. Siempre hay un sacerdote que toma las ofrendas de los peregrinos, las bendice y las deposita a los pies de Gomateshvara, cuya mitad inferior del cuerpo está protegida por las paredes del patio, pero la parte superior queda al aire libre. Se accede a ella por la azotea, pero está cerrada al público. Solo una vez cada doce o quince años (según mediciones astrológicas) se instala sobre el terrado un andamio que la supera en altura para celebrar el rito Mahamastakabhisheka o de la Gran Unción.

Monjas jainas limpian los pies de la estatua de Gomateshvara, en la India
Monjas jainas limpian los pies de la estatua de Gomateshvara, en la India
(ajijchan / Getty Images)






Es entonces cuando se utilizan 1.008 jarrones (un número auspicioso) para regar desde la cabeza hasta los pies, sucesivamente, con leche, mantequilla clarificada, almendras, semillas de amapola, azafrán licuado y monedas. Los peregrinos situados al pie de la estatua reciben también el baño, santo de piedra y devotos quedan completamente teñidos de diferentes colores. Esta ceremonia se ha realizado 88 veces desde que la estatua se erigió en el año 981. La próxima celebración será en febrero de 2030. Siempre se reúne allí más de medio millón de personas.





Sravanabelagola vale la escapada desde Bangalore, situada a unos 150 kilómetros, únicamente por peregrinar hasta el templo de Gomateshvara. El pueblo contiene el sagrado estanque al que etimológicamente hace referencia su topónimo, pero por lo demás es una villa adormecida y poco interesante en la que hay algunos templos jainistas más para visitar como Bhandari Basti o el refinado Chandranatha Basti, donde se conservan unas pinturas murales con relatos de la historia de esta religión india que practican alrededor de 6 millones de personas.





Para ascender al templo de Gomateshvara hay que salvar 614 escalones tallados en la roca
Para ascender al templo de Gomateshvara hay que salvar 614 escalones tallados en la roca
(ePhotocorp / Getty Images/iStockphoto)









Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: