Deporte

El Teatro de los Sueños (o de la pesadilla)


Para el Sevilla de Vincenzo Montella, pero sobre todo para el del presidente Castro y el mánager Arias, Old Trafford puede ser esta noche el tópico Teatro de los Sueños o el escenario de una pesadilla, la del definitivo fracaso de un proyecto nacido bajo el aura de una altísima exigencia. La temporada de los sevillistas, confortablemente instalados en la quinta plaza y en capilla por una final de Copa, estaría lejos de resultar catastrófica aun en caso de eliminación hoy frente al Manchester United, pero éste es el fútbol que hemos construido: un mundillo frenético que se mueve a golpe de indignación permanente y en el que el aficionado está de antemano condenado a la melancolía.

La realidad palpable, no ese universo infecto que hiede en los platós y en las redes sociales, dicta que el Sevilla está ante la ocasión de jugar por segunda vez en su historia, la primera en sesenta años, los cuartos de final de la principal competición europea. Para lograrlo, tras el 0-0 de la ida, habrá de vencer o empatar con goles frente a uno de los monumentos del balompié continental, el Manchester United ahormado por José Mourinho y la inagotable chequera de sus propietarios, capaz de pagar por un Pogba o un Lukaku lo que un millón de aborígenes y turistas no se gastan en manzanilla en media docena de ferias.

Aun así, y pese a la escasa fiabilidad de un equipo que lleva todo el curso firmando alguna actuación meritoria entre goleadas vergonzantes, los sevillistas viajaron a Mánchester confiados en el pase, más quizá por ese aura ganadora que la entidad ha acumulado en sus recientes campañas europeas que por puro rigor analítico; aunque nadie olvide, y menos Mourinho, el meneíto sufrido hace tres semanas por los Red Devils.

Uno de los protagonistas de la revolución de Montella, ese Jesús Navas reconvertido a lateral derecho, será añorado por su entrenador, que tampoco cuenta para la posición con Corchia, lesionado, ni con Layún, sin ficha para este torneo. El técnico italiano hará encaje de bolillos con tal de no alinear a Kjaer, el central de los doce millones. La ortodoxia dictaría asociar al danés con Lenglet y deslizar a Mercado a la banda, puesto que ocupa en Argentina, pero la iniquidad del escandinavo aconseja poner a Escudero, zurdo cerrado, en la derecha, y a Arana, sólo 90 minutos disputados desde su llegada al club, en la izquierda.




Fuente: La Razón

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