La investigación del “suceso” en el que perdió la vida Julen, como lo definió el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se centrará en dos aspectos principales que siembran dudas. La situación real del pozo por el que se cayó el pequeño, y el misterio en torno al duro y compacto tapón de tierra que se precipitó sobre el niño y que impidió acceder a él. “Los investigadores tienen muestras de la composición del tapón y se va a investigar”, señaló Alfonso Rodríguez Gómez de
Celis, delegado del Gobierno en Andalucía.

A partir de ahora será la magistrada titular del juzgado de Instrucción número 9 de Málaga la que determine las circunstancias en las que se produjo la muerte del pequeño en Totalán, a partir de los informes y atestados que le facilite la Guardia Civil, en su calidad de policía judicial.






Sorprende la dureza de ese tapón y se investigará cómo pudo compactarse la tierra de una manera tan rápida

La presencia del tapón por encima del cuerpo de Julen centrará las investigaciones policiales, ya que ahí parece encontrarse la clave de las circunstancias en las que se produjo la caída del niño. Sorprende mucho la dureza de ese tapón y se investigará cómo pudo compactarse la tierra de una manera tan rápida. También propicia muchas incógnitas la presencia de un vaso y una bolsa de gusanitos que Julen llevaba en la mano en el momento del accidente, que aparecieron encima del tapón.

Los investigadores y la justicia deberán dirimir la responsabilidad o no del dueño de la finca, novio de una prima de la madre de Julen. De momento, se sabe que el pozo de captación de agua era completamente ilegal, ya que ni la Junta de Andalucía ni el Ayuntamiento de Totalán tienen constancia de que se hubieran solicitado los permisos pertinentes.

Al parecer, en la finca escenario de la tragedia se habían desarrollado varios trabajos para los que tampoco existe constancia de que se hubieran solicitado los preceptivos permisos. Se trata de una parcela calificada como rústica en el plan de ordenación territorial del Consistorio malagueño, por lo que no puede edificarse ninguna vivienda, como al parecer pretendía hacer David, el dueño del terreno.





El pocero, Antonio Sánchez, conocido como Periquete, ha declarado que le contrataron para abrir un pozo de captación de agua. Los trabajos terminaron a mediados de diciembre, sin éxito, por lo que selló la boca de la obra con una gran piedra, pero carece de prueba gráfica de cómo dejó la prospección, un error que puede costarle caro. Ahora es su palabra contra la del dueño de la finca, quien asegura que el pozo estaba tapado solo con piedras pequeñas.

Antonio Sánchez se presentó en la zona al día siguiente de conocerse la desaparición de Julen y declaró que el entorno del pozo no estaba como él lo dejó. Que alguien había movido la piedra y que se encontraban materiales que no se corresponden con el trabajo que él realizó. Sin embargo, el pocero no descarta que el relleno de tierra entre los 107 metros que tenía el pozo y los 71 donde se encontraba Julen lo hubiera provocado él mismo al extraer los tubos que utilizó para hacer
el pozo.








Fuente: LA Vanguardia

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