El sospechoso de causar este jueves el incendio de un conocido estudio de animación en Kioto, que dejó al menos 33 muertos, confesó su culpabilidad cinco minutos después de ser arrestado y lo justificó en que Kyoto Animation le había plagiado una de sus novelas gráficas, según testigos citados este viernes por medios japoneses. «Yo lo hice», afirmó a la policía en el momento de su detención por el peor asesinato masivo en el país en casi dos décadas. La televisión pública japonesa NHK lo ha identificado como Shinji Aoba, de 41 años. Según medios locales, fue condenado por robo en 2012 y tratado en el pasado por una enfermedad mental.

La cadena de televisión Nippon TV ha informado de que Aoba entró en la sede de Kyoto Animation con un cubo de gasolina y lo esparció en la entrada al grito de «¡Mueran!». Según medios locales, el hombre había adquirido 20 litros de combustible en una ferretería cercana.

Una mujer que vio el arresto dijo a la agencia Reuters que «parecía descontento y gritaba muy enojado que le habían plagiado su historia». Medios locales apuntan que Aoba vivía a las afueras de Tokio y que se desplazó en tren hasta Kioto. La cadena NHK ha señalado que el sospechoso estuvo en prisión por robar en una tienda de ultramarinos en Tokio en 2012 y que, a su salida, estuvo en un refugio para exconvictos, donde recibió tratamiento por una enfermedad mental.

El sospechoso se encuentra anestesiado debido a las quemaduras que sufrió, por lo que ha sido imposible interrogarle en profundidad, según las autoridades. La policía japonesa ha rechazado hacer declaraciones hasta el momento.

Las autoridades han presentado como pruebas un carrito (presumiblemente para transportar la gasolina), una mochila, dos latas de combustible y cinco cuchillos. Se trata del asesinato masivo más grave que ha sufrido el país desde otro incendio intencionado, el que mató a 44 personas en 2001.

El día después del fuego

El incendio ha sido completamente extinguido este viernes por la mañana. Según los expertos, se expandió rápidamente por el edificio a causa del combustible, además de seguir una trayectoria hacia zonas que carecían de rociadores contra incendios. Las autoridades han precisado que 19 de los 33 cadáveres fueron hallados en unas escaleras que conducían al techo del edificio. Esto, según los bomberos, apunta a que los empleados del estudio intentaron salir al exterior, pero la puerta estaba cerrada.

Según la policía, 20 de las víctimas eran mujeres y 12, hombres. Una no ha podido ser identificada. Tampoco se ha informado de sus edades, aunque muchos de los empleados eran jóvenes, según personas que residen cerca del estudio. «Son personas que han cargado sobre sus hombros la industria de la animación japonesa. Me rompe el corazón. Se han perdido joyas japonesas», señaló este viernes el presidente de Kyoto Animation, Hideaki Hatta, ante la prensa. Varios aficionados de la animación se congregaron este viernes en el lugar y depositaron flores.




Fuente: El Pais

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