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El Sisi, dispuesto a eternizarse en Egipto


El presidente de Egipto, Abdel Fatah el Sisi, podría quedarse en el poder hasta el año 2034 si sale adelante una enmienda constitucional que se está debatiendo hoy en el Parlamento. El Sisi fue elegido en el 2014, un año después de que, al frente de los militares, derrocara al gobierno islamista de los Hermanos Musulmanes, y reelegido de nuevo el año pasado, en una convocatoria electoral muy cuestionada porque se quitó de encima a todos sus potenciales oponentes a base de encarcelarlos o de presionarles para que abandonaran sus candidaturas.

El mandato de El Sisi tendría que acabar en el 2022, pero si la enmienda sale adelante -y es posible que esto ocurra, dado que apenas tiene oposición en el Parlamento- podría volver a presentarse a elecciones, lo que le facilitaría permanecer en la presidencia hasta cumplir los 80 años en el 2034. La enmienda, de todos modos, tendrá que ser aprobada por dos tercios del Parlamento -que tiene 596 escaños- y pasar luego por un referéndum.






Cuatro años no son suficientes



“Cuatro años no son suficientes. Nuestro deseo de prolongar el mandato presidencial se halla en el contexto de lo que vemos en la realidad que nos rodea”, dijo crípticamente el diputado Mahmud Badr en una entrevista para el canal egipcio de televisión MBC. Formalmente se trata de alargar el mandato de cuatro años a seis, pero la idea es que

La idea es, sobre todo, reforzar los poderes del presidente, que podrá hacer cambios en el Gobierno o incluso disolverlo sin necesidad de contar el apoyo de una mayoría parlamentaria, como indica hasta ahora el artículo 147 de la Constitución.

Según Abdel Hadi el Qasabi, jefe de la coalición que respalda a El Sisi y sumó una quinta parte de los diputados de la cámara, se trata de “preservar los logros de la Constitución del 2014, y consolidarlos con nuevas garantías para incrementar las libertades”. Pero la realidad es muy otra para la reducida oposición parlamentaria, que considera las pretensiones de la enmienda “una continuación de la dictadura”, según recoge el portal Egyptian Streets.


El recorte de las libertades bajo el gobierno de El Sisi ha sido incesante y según algunas versiones podría haber hasta 60.000 presos políticos

El recorte de las libertades bajo el gobierno de El Sisi ha sido incesante y según algunas versiones podría haber hasta 60.000 presos políticos. Ocho organizaciones de defensa de los derechos humanos y civiles denunciaron el mes pasado la campaña para recoger apoyos a las enmiendas constitucionales, y un millar de figuras públicas firmaron un manifiesto en el mismo sentido, señalando que “este absurdo” agrava “la crisis de legitimidad del régimen, resultado de su negligencia y sus continuas violaciones de numerosos artículos de la Constitución.





El diario Mada Masr, uno de los escasos medios independientes egipcios, publicó que miembros de la oficina presidencial y de los servicios de inteligencia -entre cuyos mandos figura Mahmud el Sisi, hijo del presidente– se han estado reuniendo prácticamente a diario para pulir las enmiendas y fijar una fecha adecuada para el referéndum final.

Además de promover que El Sisi se eternice en el poder, las enmiendas proponen recuperar una segunda cámara legislativa -el antiguo consejo de la Shura, que pasaría a llamarse Senado-, así como el Ministerio de Información.

Misa de Navidad en la iglesia de la Virgen María en El Cairo, el pasado 6 de enero.
(Amr Nabil / AP)

Entre los aspectos positivos de las enmiendas se cuentan el aumento de la representación femenina a un 25% en las elecciones parlamentarias y una representación “adecuada” de la minoría cristiana copta -que se siente hostigada desde hace años, primero por el gobierno islamista y ahora por terrorismo- y de los jóvenes, una medida que trataría de aplacar intentos de recuperar el espíritu de la revolución de la plaza Tahrir del 2011, cuyo octavo aniversario se produjo el pasado 25 de enero.





Jóvenes egipcias se hacen fotos delante de pintadas en la plaza Tahrir de El Cairo , el 13 de febrero del 2011
Jóvenes egipcias se hacen fotos delante de pintadas en la plaza Tahrir de El Cairo , el 13 de febrero del 2011
(Ben Curtis / AP)

En el plano internacional, Abdel Fatah el Sisi tiene motivos para sentirse fuerte. Además del apoyo económico y político de Estados Unidos con que cuenta Egipto, el presidente tiene el respaldo de Rusia y permanece aliado con Arabia Saudí y los Emiratos, interviene en Libia y está buscando un papel más relevante tomando parte de las negociaciones entre los kurdos de Siria y el gobierno de Bashar el Asad.

Emmanuel Macron y Abdel Fatah el Sisi, el pasado 28 de enero en el palacio presidencial de El Cairo
Emmanuel Macron y Abdel Fatah el Sisi, el pasado 28 de enero en el palacio presidencial de El Cairo
(Ludovic Marin / AFP)

Sin embargo, el presidente francés, Emmanuel Macron, fue muy claro durante su visita a El Cairo el pasado 28 de enero. En conferencia de prensa junto a Abdel Fatah el Sisi, afirmó que “las cosas no han ido en la buena dirección desde el 2017; blogueros y periodistas están en prisión y la imagen de Egipto se resiente por ello. La estabilidad y una paz duradera van unidas al respeto a la dignidad humana y el imperio de la ley, y la búsqueda de la estabilidad no puede separarse de los derechos humanos”. Previamente, Macron había dicho a la prensa que, a su juicio, las políticas de El Sisis “son percibidas por los intelectuales y por la sociedad civil como más duras que bajo el régimen de Hosni Mubarak”.






La búsqueda de la estabilidad no puede separarse de los derechos humanos



El pasado 7 de enero, la cadena CBS emitió una entrevista al presidente egipcio para el programa 60 Minutes en la que el periodista Scott Pelley le preguntó por todo aquello que El Sisi podía menos desear: la represión generalizada y, muy en concreto, la llamada masacre de la plaza Rabaa, en la que unos 800 partidarios del gobierno islamista de Mohamed Morsi fueron muertos a tiros en el 2013, durante el golpe de Estado contra los Hermanos Musulmanes. Aquello fue descrito por Human Rights Watch como “una de mayores matanzas de manifestantes en un solo día en la historia reciente”.

El Sisi se defendió mal de las preguntas de Scott Pelley, diciendo entre otras cosas que muchos de los islamistas estaban armados, y empezó a sudar profusamente. Más tarde, pidió e insistió a la CBS en que no emitiera la entrevista. La cadena estadounidense se negó.






El pasado lunes, un tribunal militar llevó ante el gran muftí la demanda de pena de muerte para seis supuestos islamistas acusado de pretender asesinar al presidente El Sisi. Los ocho, juzgados en ausencia, forman parte de un grupo de 292 sospechoso, 151 de los cuales se encuentran detenidos. Se espera que la sentencia para todos ellos, tras la consulta previa con el gran muftí, se produzca el 6 de marzo.








Fuente: LA Vanguardia

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