El presidente Donald Trump ya tiene nuevo fiscal general. William Barr, que ya ocupó esta posición con la Administración de Bush ‘padre, ha recibido hoy jueves la confirmación del Senado con 54 votos a favor y 45 en contra. El puesto estaba vacante desde noviembre, cuando Trump destituyó a Jeff Sessions, un aliado de primera hora devenido en obstáculo por su decisión de apartarse de la investigación del fiscal especial, Robert Mueller, sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales del 2016. Ahora será Barr, un jurista de prestigio de 68 años, quien supervise las pesquisas.

El temor a que impida la difusión pública de las conclusiones de Mueller fue la principal razón de la mayor parte de los demócratas para votar en contra del candidato de Trump (Joe Manchin, Doug Jones y Kirsten Sinema sí le apoyaron, al contrario que el republicano Paul Ryan, de ideología libertarioa). Durante las audiencias, Barr aseguró que la investigación del fiscal especial, criticada como una ‘caza de brujas’ por el presidente, sugirió que veía posible no publicar todo el informe del fiscal —con quien ha trabajado y al que considera un amigo— sino sólo el resumen que decida hacer la Casa Blanca. No hay plazos pero se cree que Mueller está cerca de dar por concluida su investigación, que dura ya 21 meses.






El puesto estaba vacante desde noviembre, cuando Trump destituyó a Jeff Sessions

“No voy a hacer nada que esté mal y no me voy a dejar intimidar para hacer algo que yo creo que está mal. Por nadie: ni por los editorialistas, el Congreso o el Presidente”, aseguró ante el Senado en enero. Los senadores también interrogaron al candidato sobre el informe que envió, de propia iniciativa, a Trump el año pasado cuestionando el enfoque de la investigación de Mueller y su concepción del poder presidencial, que refuerza los planteamientos de Trump sobre cómo ejercerlo. Su labor más inmediata será reorganizar y levantar la moral del Departamento de Justicia, blanco de constantes ataques por parte del presidente Trump.

El mandato de Barr como fiscal general de Bush ‘padre’ quedó marcado por la dureza de la llamada lucha contra las drogas (desproporcionalmente centrada en la población afroamericana) y la ronda final de indultos a altos cargos de la Administración implicados en el escándalo de la venta de armas a Irán para, con los beneficios, financiar a la contra nicaragüense. Antes de trabajar en la Casa Blanca, Barr había trabajado 18 años en varias agencias públicas y tras ocupar varios puestos de responsabilidad en el Departamento de Justicia, se centró en el sector privado, donde se ha labrado una excelente reputación que -según sus defensores- es la mejor garantía de que cumplirá con su deber en la Casa Blanca. La portavoz de Trump ha celebrado su confirmación como “una victoria del estado de derecho”. “Espero que recuerde que es el abogado del pueblo americano, no del presidente americano”, dijo la senadora Dianne Feinstein, el máximo cargo demócrata en la comisión de Asuntos Judiciales.






No voy a hacer nada que esté mal y no me voy a dejar intimidar para hacer algo que yo creo que está mal. Por nadie: ni por los editorialistas, el Congreso o el Presidente”










Fuente: LA Vanguardia

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