El juicio en el Tribunal Supremo escribe historia. Los fiscales acusan y los abogados defienden. El interrogatorio a los testigos se rige por esa lógica. Por ello, quedan preguntas en el aire.


MARIANO RAJOY

¿Por qué el expresidente del gobierno no asume la responsabilidad directa de la actuación policial el 1-0?

Mariano Rajoy acudió al Tribunal Supremo a defender su gestión de la crisis catalana frente a quienes le acusan de “blando”. Esa acusación es la clave de la actual fragmentación de la derecha española en tres ofertas electorales. Rajoy no quiere que la historia se la escriban otros y por ello subrayó ante el Supremo que durante su mandato no hubo ninguna concesión a las reclamaciones políticas de los independentistas. Frente a la línea dura que hoy unifica al bloque de Sevilla, volvió a defender la prudencia sin concesiones. Evitó hablar de “violencia” en Catalunya –base de la acusación de rebelión– utilizando la expresión “acoso”. No asumió la responsabilidad directa de la actuación policial, ciñéndose a la verdad más estricta: ese operativo estaba en manos del Ministerio del Interior. Rajoy podía haber efectuado un gesto de cara a la posteridad, asumiendo como propias todas las decisiones que se tomaron aquel día. Sentado frente al tribunal, se mantuvo fiel a sí mismo: es un hombre acostumbrado a mantenerse a distancia de los volcanes. Rajoy vino a decir, sin decirlo, que no comparte en todos sus extremos la respuesta que el conjunto de los aparatos del Estado ha dado a la crisis catalana. Frialdad ante la actual fiebre punitiva de las tres derechas.






SORAYA SÁENZ DE SANTAMARÍA

¿Por qué tampoco se hace responsable de la respuesta policial el 1-0?

Soraya Sáenz de Santamaría se desentendió del operativo policial del 1-O, por las mismas razones que Rajoy, con un motivo adicional. La vicepresidenta actuó durante meses como “ministra para Catalunya”, sin teclas en Interior. El dossier catalán estaba en sus manos, pero no tenía un control directo sobre la Policía y la Guardia Civil. Los sorayos nunca mandaron en Interior. La vicepresidenta tenía a su cargo el CNI, que no logró localizar las urnas del 1-O. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, era afín a María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa y secretaria general del Partido Popular. Hay que tener en cuenta el continuo enfrentamiento entre Cospedal (línea dura) y Soraya Sáenz de Santamaría (línea más pragmática) para entender mejor las contradicciones gubernamentales durante los hechos de Catalunya.


JUAN IGNACIO ZOIDO

¿Por qué el exministro del Interior tampoco se responsabiliza del 1-O?

La declaración del exministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, hábilmente interrogado por Xavier Melero, abogado defensor de Joaquim Forn, sorprendió a todo el mundo. ¡El jefe de Interior tampoco sabía nada! Zoido se halla hoy en una órbita exterior al sistema solar. Bajo el ala protectora de María Dolores de Cospedal, el exministro estaba llamado a tomar las riendas del Partido Popular en Andalucía si el sorayo
Juan Manuel Moreno Bonilla fracasaba en las elecciones autonómicas del pasado 2 de diciembre. Moreno Bonilla es hoy presidente de la Junta de Andalucía con el apoyo de Ciudadanos y Vox; Cospedal ha abandonado la política, y Zoido ha perdido contacto con Houston.






MARIANO RAJOY

¿Por qué el expresidente del gobierno niega que Iñigo Urkullu hubiese actuado de mediador?

La palabra mediador está maldita en España. Hace quince días, la aparición en escena de la palabra relator, en relación con Catalunya, provocó una reacción nuclear en cadena: motín en el PSOE de la España interior, disparos de Felipe González con mira telescópica, Alfonso Guerra empuñando la guadaña, el arrebato nacionalista de Colón, con la consagración escénica del bloque de Sevilla, el veto independentista a los presupuestos del 2019 en el Congreso y la convocatoria de elecciones generales para el 28 de abril. En su declaración, Rajoy no quiso acercarse a esa alambrada. ¿Motivos? Básicamente, los señalados anteriormente. Rajoy quiere fijar el relato de que lejos de ser “blanda”, su gestión de la crisis catalana obedeció al principio de “prudencia sin concesiones”. En octubre del 2017, el presidente del gobierno se negó en redondo a cualquier intento de mediación internacional, objetivo central de Carles Puigdemont después del 1 de octubre. Durante la primera semana de octubre, antes y después del discurso del Rey, esa fue una cuestión clave. Rajoy dejó que el lehendakari intercediera, pero nunca le dio rango de mediador. Significativamente, el expresidente dejó caer en su declaración que había hablado a finales de agosto con el presidente del PNV, A

ndoni Ortuzar
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ANDONI ORTUZAR

¿Por qué no se preguntó a Rajoy por sus conversaciones con Ortuzar?

Las defensas quieren demostrar que hubo mediación para debilitar la acusación de rebelión. La tarea de los abogados es defender a sus patrocinados, no escribir crónica política. Se podía haber formulado la siguiente pregunta: ¿Señor Rajoy, qué habló por teléfono con el presidente del PNV la noche del 2 de octubre del 2017, horas antes del discurso del Rey? En aquella conversación, el presidente del gobierno, visiblemente preocupado por el rumbo de los acontecimientos, pidió que el PNV le ayudase a calmar los ánimos. Los dirigentes nacionalistas vascos tienen perfectamente documentadas sus gestiones en la crisis catalana.


IÑIGO URKULLU

¿Por qué el presidente vasco se define a sí mismo como ‘intercesor’?

El lehendakari Iñigo Urkullu desmontó políticamente la declaración de Mariano Rajoy al explicar de manera muy prolija sus gestiones entre mediados de junio y finales de octubre del 2017. Hubo mediación. Conversaciones por teléfono, reuniones y muchos mensajes de texto en los móviles. El PNV lo tiene todo perfectamente documentado. Urkullu, sin embargo, no quiso ofender a Rajoy, con el que siempre mantuvo una relación cordial. El presidente del Gobierno vasco se entregó a un juego de palabras y acabó definiendo su papel como “intercesor”. Mediador, relator, intercesor… palabras pronunciadas con tensión que definen el momento español.






IÑIGO URKULLU

¿Por qué el lehendakari tenía tanto interés en mediar e interceder?

El fuerte protagonismo de Iñigo Urkullu en los intentos de solución de la crisis catalana desmienten el tópico de un nacionalismo vasco hermético y centrado en la defensa de sus intereses más inmediatos. Con pleno apoyo del Euskadi Buru Batzar (órgano ejecutivo del PNV), Urkullu se lanzó a la mediación por varios motivos. El primero de ellos, evitar que la crisis catalana acabe derivando en una regresión centralista de España, con la consiguiente afectación del autogobierno vasco. Esa posibilidad existe y va en aumento. En buenas medida, las elecciones del próximo 28 de abril girarán alrededor de ese punto. Desde hace tiempo, el PNV observa con mucha preocupación los pronunciamientos de Ciudadanos contra el concierto foral, línea a la que se ha sumado Vox. (No así el Partido Popular de Pablo Casado. Atención, dato significativo). La regresión centralista provocaría una radicalización nacionalista del País Vasco, que el actual PNV quiere evitar. En este sentido, los jeltzales observan con preocupación algunas visitas catalanas a Euskadi, incluidas las de algunas personas aparentemente alejadas de la política, interesadas en contactar con el ala más soberanista del nacionalismo vasco. El aparato del PNV suele tener puntual información de esas excursiones, incluidas las más discretas. Evitar males mayores. Ese es el deseo de Sabin Etxea, con un mensaje a Europa: el nacionalismo vasco es hoy un factor de estabilidad en España.






IÑIGO URKULLU

¿Por qué no se preguntó a Urkullu sobre unas palabras poco conocidas de Soraya Sáenz de Santamaría?

“Me parece razonable”, respondió la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría la mañana del 26 de octubre del 2017 cuando se le hizo saber que Carles Puigdemont pedía algún tipo de garantía de que el gobierno no aplicaría el artículo 155 si él convocaba elecciones autonómicas en Catalunya. No hubo gesto. Presionado por el ala dura del PP, Rajoy quería que Puigdemont fuese el primero en moverse. Después se movería él. Urkullu conocía las palabras de Sáenz de Santamaría. Y el abogado Francesc Homs, probablemente también. No hubo pregunta al respecto. Homs defiende a Josep Rull, uno de los dirigentes del PDECat que más presionaron a Puigdemont para que no convocase elecciones. Motivo: el miedo del gen convergente a morir arrollado por ERC en las urnas.


ARTUR MAS

¿Por qué Artur Mas se desmarca de la decisión de Carles Puigdemont de no convocar elecciones el 26 de octubre?

Las diferencias de criterio entre Artur Mas y Carles Puigdemont sobre la gestión final del
procés
no son ningún secreto. Mas no las escondió en su declaración ante el Supremo. Él habría convocado elecciones el 26 de octubre. Él no habría dejado caer el Gobierno de Pedro Sánchez. La inhabilitación de Mas concluye dentro de un año.





Por el momento no hay más preguntas, señoría.


¿Si hubiera condena, debería indultarse a los líderes del Procés?




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Fuente: LA Vanguardia

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