La triste historia del pequeño Jonas, cuyo madre y hermano fueron presuntamente
asesinados por su padre, el alemán Thomas Handrick, hace poco más de una semana en Adeje (Tenerife), y que ha tardado más de una semana en poder regresar a Alemania con los suyos por las circunstancias personales de su familia –sus abuelos maternos son muy mayores–, se ensombrece un poco más.

La persona elegida por el consulado de Alemania en Canarias para visitar al niño durante la semana que estuvo acogido en un centro de menores del Cabildo de Tenerife y bajo la tutela del Gobierno regional, y que el miércoles viajó con él de regreso a su país, el sacerdote alemán Patrick
Lindner, fue investigado en el 2015 en su país por supuesto abuso sexual a menores.






La familia de Jonas no conocía al sacerdote, que fue designado por el consulado alemán para la tarea

Los hechos ocurrieron durante un campamento de verano en el 2014, cuando Lindner, que entonces era sacerdote en la parroquia católica San Pedro y Pablo, en el municipio de Dermbach (en el land de Turingia), examinó a dos niños “para detectar posibles garrapatas” tras una caminata. Fueron sus padres los que denunciaron los hechos. La práctica habitual es que los propios niños hicieran entre ellos las comprobaciones, que se hacían siempre tras la ducha, pero ese día fue diferente.

La Fiscalía alemana cerró la investigación sin imputar ningún delito a Lindner, aunque consideró que el sacerdote “no había respetado las distancias”. Quien sí actuó con contundencia fue la diócesis de Fulda, a la que pertenecía la parroquia de Lindner y que decidió apartarlo y buscarle nuevo destino.

Los responsables de la diócesis consideraron que Lindner había incumplido las pautas de prevención que se habían aprobado en el 2012 para todos los sacerdotes y que eran de obligado cumplimiento para evitar situaciones de sospecha, en un momento en el que empezaban a destaparse escándalos por abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia católica.

Patrick Lindner, que recibió el apoyo de sus feligreses, se mantuvo en Dermbach sólo unos meses, y el 1 de junio del 2016 se incorporó como sacerdote a la parroquia de San Telmo, en Puerto de la Cruz (Tenerife), donde sigue actualmente y donde ofrece labor pastoral a la comunidad católica alemana de la isla tinerfeña. Este sacerdote fue propuesto por el consulado de Alemania en Canarias, al ser una persona de su absoluta confianza –según fuentes cercanas–, para visitar al niño mientras estuvo en el centro de Tenerife y para acompañarlo el miércoles en el viaje de regreso a Alemania. Junto a ellos viajó una funcionaria del consulado alemán.





La familia de Jonas, según indicaron ayer fuentes cercanas, no conocía a Lindner, pero aceptó la oferta del consulado al tener dificultades para desplazarse a la isla. Ni la embajada de Alemania en España ni su consulado en Canarias quisieron hacer ayer declaraciones al respecto.

La identidad del sacerdote y la investigación del 2015 en Alemania fueron puestos en conocimiento de las autoridades de Canarias hace unos días por una ciudadana alemana residente en Tenerife. La Delegación del Gobierno en Canarias, dirigida por el socialista Juan Salvador León, reconoció ayer haber recibido el correo electrónico y haberlo puesto en conocimiento de la Guardia Civil. “Recibimos un e-mail con esta información y lo tramitamos por los cauces oportunos”, indicaron ayer fuentes de la Delegación del Gobierno.

El Gobierno de Canarias, que tuvo la tutela del pequeño hasta ayer, no tuvo conocimiento de estos hechos ni tampoco la titular del juzgado de violencia sobre la mujer y de instrucción número 1 de Arona, que fue quien firmó el martes la autorización para que el sacerdote acompañara al pequeño. “La autoridad judicial desmiente categóricamente haber tenido conocimiento de estos hechos. El sacerdote fue propuesto por el consulado como persona de su entera confianza”, indicaron ayer fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC).








Fuente: LA Vanguardia

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