Olvidar una reliquia familiar
valorada en más de un millón de euros en el interior de un coche aparcado en pleno París no parece una buena idea, a menos que quieras ponérselo fácil a los cacos. Pero esto es lo que sucedió con el anillo que sellaba el compromiso entre un descendiente de Napoleón y una condesa alemana. La joya ya ha sido recuperada por la policía francesa, y ha puesto en el foco a Jean-Christophe Napoléon, un joven de 32 años heredero de Napoleón III y uno de los pretendientes al trono de Francia.

El anillo que ha traído de cabeza a dos egregias familias tiene un diamante de 40 quilates tomado de la corona de la última emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III. Jean-Cristophe, banquero de inversión, le pidió matrimonio con esta joya a la condesa
Olympia von Arco-Zinnemberg el 1 de abril. Después, la pareja se dirigió al hotel D’Aubusson, donde se habían citado con sus padres. Olvidaron coger el bolso de la condesa, donde esta había dejado el anillo, el monedero y un portátil. También se olvidaron de cerrar el coche. Cuando cayeron en la cuenta, el bolso había volado.





El ladrón usó las tarjetas de crédito para comprar sushi y alojarse en un hotel. Estas pistas permitieron atraparlo el pasado fin de semana. Es un egipcio de 30 años que desconocía el valor del anillo, que ya está en manos de su propietaria. Seguro que no se lo volverá a olvidar.




Fuente: LA Vanguardia

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