En esta era, donde las redes sociales predominan en todos los ámbitos de nuestra vida, la salud comienza a tener otros factores de riesgo gracias a ellas. La desinformación está a la orden del día a niveles tanto farmacéuticos como nutritivos y las recomendaciones sin ninguna base médica campan a sus anchas en todo tipo de redes, como Instagram. Donde las llamadas «Influencers» han pasado de dedicarse a recomendar productos cosméticos a aconsejar de una manera muy poco responsable a sus seguidores y seguidoras, fármacos como si no hubiese ningún impacto en la salud de aquellos que les hacen caso. «Es más fácil encender el móvil o el ordenador que pedir cita en una consulta. Si un influencer está a favor del uso de un medicamento esto hace que se tome la indicación por correcta, no se pregunte a personal sanitario o farmacéutico y se busquen las vías alternativas para conseguirlo» afirma Fátima Cortés Fernández, médica general en el Centro Municipal de Salud comunitaria de Villa de Vallecas (Ayuntamiento de Madrid).

Recomendaciones como las que hizo la «influencer» Maria Pombo (con casi 1.350.000 seguidores) sobre la Eriodosis, unas toallitas limpiadoras que tienen antibiótico de tratamiento cutáneo, o Marta Carriedo (casi 570. 000 seguidores) sobre una crema cutánea para las infecciones causadas por los piercings que llevan mupirocina, incluso en este mundo de los influencers han llegado a recomendar benzodiacepinas para dormir bien. Contra este tipo de «consejos», Carlos Fernández Moriano, farmacéutico de los Servicios Técnicos del Consejo General, advierte: «Debemos dejar claro que cualquier medicamento usado de forma errónea puede dar lugar a eventos adversos (…) el medicamento de uso tópico Eridosis contiene eritromicina, y se indica en el tratamiento del acné. Un uso inadecuado puede producir alteraciones cutáneas pero, además, debemos advertir de que un uso irracional de antibióticos puede agravar el problema de la aparición o supervivencia de cepas bacterianas multirresistentes, que ya actualmente representa un grave problema de Salud Pública».

Sobre las benzodiacepinas también informa que «componen un grupo diverso de fármacos ansiolíticos, algunos de los cuales están indicados en el tratamiento de trastornos del sueño o ansiedad, entre otras indicaciones» por ello estos medicamentos precisan una receta médica para su dispensación ya que la toma de éstas si no se necesita desencadena problemas graves tal y como alerta Cortés: «El efecto más peligroso es su ingesta a largo plazo, son fármacos que crean adicción en muy poco tiempo, sólo deberían usarse por un plazo no muy prolongado. Para conseguir el mismo efecto sobre el sueño cada vez necesitas una dosis mayor, no puedes dormir sin ellas y su retirada brusca produce un síndrome de abstinencia. Son una droga en toda regla«.

Violeta Mangriñan (que tiene mas de un millón de seguidores) conocida por salir en realities de televisión, hace un par de días les daba el siguiente «consejo» a sus seguidoras en la plataforma: «No toméis la píldora porque os sale celulítis». A lo que la doctora Cortés asegura: «Son uno de los fármacos más estudiados a lo largo de la investigación farmacéutica y se conocen muy bien sus efectos secundarios, indicaciones y contraindicaciones para evitarlos. La «celulitis» tiene un componente genético y se asocia más al sedentarismo que a los anticonceptivos. Por otra parte, es tan frecuente en las mujeres que casi deberíamos considerar que la piel normal de las mujeres en los muslos es así y dejar de aplicarle un nombre que parece convertir la normalidad en una enfermedad».

Aunque este tipo de recomendaciones son cada vez más habituales y muy llamativas en redes sociales, muchas veces parece pasarse por alto que no son fármacos pero eso no significa que no sean inocuas. Estos son los complementos vitamínicos, que parece que las influencers toman como si fuesen caramelos de menta. “Estos solo deben recomendarse en situaciones en que el gasto de vitaminas sea superior a la ingesta, como determinadas situaciones de estrés o desgate físico. No se debe superar la dosis diaria recomendada, ni utilizarlos como sustituto de una dieta equilibrada. Algunos de ellos, sobre todo los que contienen vitaminas liposolubles pueden acumularse en el organismo y dar lugar a toxicidad” explica el farmacéutico. Estos efectos no suelen ser mortales pero pueden dar lugar a una “hipervitaminosis” que es un exceso de vitamina que “dependerá de qué tipo de vitamina sea, y se traduce en cefaleas, vómitos y debilidad muscular en su gran mayoría” afirma Fátima Cortés.

En cuanto a como parar este auge de desinformación los profesionales lo tienen claro: «Actualmente obtener y publicar información está al alcance de todos, por eso es tan importante recurrir a fuentes fiables y que ofrezcan información contrastada, como son los diferentes profesionales sanitarios. Y esto hay que hacérselo ver a los pacientes, a través de una comunicación fluida. A modo de ejemplo, una de estas fuentes “fiables” de información que se puede recomendar a los pacientes es Medicamento Accesibles Plus, una aplicación gratuita para móviles, con información sobre medicamentos obtenida de la base de datos de medicamentos Bot PLUS, desarrollada por el Consejo General de Farmacéuticos» aconseja Carlos Fernández Moriano. Por su parte Fátima Cortés Fernández explica que: «La profesión médica ya es bastante consciente de esta desinformación y que hay que cambiar la comunicación, sobre todo con la gente más joven. Cada vez se usan más infografías, blogs, páginas web, twiter, y canales de youtube entre los médicos y médicas más jóvenes para transmitir la información. Lo malo es que no sé si llegan sólo a colegas de profesión que seguimos a estas personas y no llegan bien a la población general. Es un reto, desde luego, pero lo estamos intentando».




Fuente: La Razón

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